Memorias aleatorias - ¿Usted compra para correr o corre por comprar? - Parte II
¿Alguna vez se ha preguntado por qué su carro cuando lo termina de armar tiene un tornillo diminuto, que muchas veces se pierde, en los soportes de la suspensión?, ¿Ha escuchado el anglicismo droop?, ¿Sabe qué significa?, ¿Alguna vez, cuando decidió quedarse en su casa, capando un almuerzo con su querida suegra, se preguntó para qué sirven las mil y una funciones de su costoso control?, ¿Le ha dado por preguntarle a un amigo todas sus inquietudes, y ha recibido un: “eso no sirve para nada”, como respuesta?
Es evidente que en nuestra atmósfera autmodelística éste tipo de situaciones son pan de cada día, existen pilotos que llevan 20 años corriendo y aún no conocen la infinidad de conceptos y cambios que le pueden hacer a su carro para que se comporte como es debido, y si hay una ley inquebrantable en esta disciplina es que mientras usted más conoce su carro, más lo disfruta.
No cabe duda que existen dos tipos de pilotos, no sólo en Colombia, si no en todo el mundo: los que corren por jugar y los que corren con competitividad y además lo disfrutan, los primeros pueden durar años sin hacerle mantenimiento a los carros, sin cambiar siliconas de los amortiguadores, sin revisar el estado de los rodamientos, y es una actitud absolutamente respetable, porque así disfrutan su domingo de carreras. Los otros, se preocupan por siempre ir más rápido, creen que siempre se puede bajar más el tiempo, trabajan frecuentemente en su carro, hacen pruebas, cambios, comparan, anotan, pero por sobre todo: LEEN.
Lo difícil del asunto es que la cultura de lectura del colombiano promedio es nula, exceptuando la revista Tv y Novelas, 15 minutos, o la biografía de Diomedez, que no cuenta como lectura, por cuanto es de carácter didáctico. Pero además, la información pura y de fuente confiable se encuentra en Inglés y en muchas ocasiones es un idioma que no es fácil de aprender, ahí ya existen dos barreras grandes en aras de disfrutar mejor su automodelo.
Sin embargo, si verdaderamente está animado en ésto, usted debería buscar soluciones, existen traductores, manuales traducidos al español, pero por sobretodo existe la curiosidad, cualidad fundamental en aras de ganar, porque para eso se compran los carros, para eso se levanta temprano a correr, para eso renuncia a pasar tiempo con sus hijos, por la bendita gana de tener un día de carreras inolvidable, y mucho más si logra ganar. Hoy lo exhortamos a que sea curioso, que haga cambios, que empiece a entender cómo se comporta su carro, así no lea, hacer cambios en extremos le permitirá entender cómo se comporta su máquina.
No lo tome a manera de crítica, pero por favor si es posible LEA!, indague, y de entrada entienda que lo que usan los mejores pilotos de su pista no necesariamente le va ha servir a usted, si hay algo mágico de éste hobby es lo versátil y caótico que llega a ser, su cerebro no es el mismo al de Ty Tessman; si hoy usó algo que le permitió ganar, existe una alta probabilidad que el fin de semana siguiente su carro no funcione igual, a causa de variables que no había considerado.
Por favor no procure caer en la lógica de: “ni he mirado el carro y aún así les gano”, o en la lógica de: “eso no sirve para nada”, ése es el profundo abismo de la ignorancia, si pretende tener un bagaje general de lo que gusta trate de empaparse del tema, trate de entender, llevará su carro al limite y los niveles de adrenalina aumentarán.
Finalmente, no podemos terminar ésta columna sin mencionar el gusto que nos dió ver cómo con una columna prácticamente se desestabilizó la mediocre industria del automodelismo colombiano, pero mucho más cómico ver cómo a través de las redes sociales el señor Salgado buscó posibles culpables, al uno y al otro, señalando a fulanos con quienes quizá en el pasado tuvo inconvenientes, para que les quede claro señores: no es uno, somos varios.
Con la reacción mostrada después de la anterior columna, concluimos que el automodelismo colombiano, es la viva imagen de la realidad nacional: sí es motivo de grosería y de cobardía ser anónimos, pero no es motivo de grosería cómo a punta de cizaña exterminaron las pistas en Bogotá, no es motivo de cobardía acusar gente sin tener ningún fundamento, eso si no, no es motivo de escándalo lugares que simplemente no cumplen con los requerimientos mínimos para lo que la gente paga por inscripción. ¿Qué es más vergonzoso?, ¿ver cómo existen pilotos que les roban en la cara y aún así apoyan ésas administraciones?, ¿o un puñado de individuos anónimos que simplemente dicen la verdad?
Recuerden: “Drive with your brain, not with your finger”









