Reflexiones nocturnas
Ahora la ciudad duerme, las calles, tan transitadas por el día, están solas, iluminadas por la tenue luz de las farolas, las estrellas y la Luna. De vez en cuando un alma solitaria vaga por ellas, intentando olvidar aquello que le quita el sueño, esos pasos que pasan desapercibidos por el ruido de los coches y el bullicio de la gente, ahora se escuchan alto y claro bajo el manto de la noche.
Mientras tanto yo en mi habitación, a oscuras, me pregunto que es aquello que me mantiene despierto, puede que sean mis dudas y mis miedos, puede que sean los remordimientos que como fantasmas del pasado me persiguen cuando cae el Sol, o puede que sea el silencio, algo tan raro en nuestros días que mi mente no acaba de acostumbrarse. Así que esperaré, esperaré a que los cálidos rayos del amanecer alejen estos fríos pensamientos de mi cabeza, esperaré a que la ciudad despierte, para que con su música, sus coches y su gente silencie mi mente y poder, al fin, dormir.














