Propósito
"Es la vida que nos tocó vivir"
Una vida tejida con fragmentos de ilusiones, esperanzas, sueños. Una vida guiada por el deseo de supervivencia que se manifiesta en momentos de idealización efímera, en destellos fugaces de felicidad que se inmiscuyen en el sufrimiento cotidiano y la incertidumbre del mañana.
Nos ciega la eterna persecución de nuestra libertad, la constante disonancia en nuestras cabezas causada por el ruido ensordecedor de la opresión de lideres que priorizan sus intereses sobre nuestras vidas y nos llevan a un conformismo enfermizo. Hemos aprendido a vivir al margen, cuidando nuestras espaldas, adaptándonos al sistema a expensas de nuestra humanidad.
Nadie hace nada porque a nadie le interesa; se nos ha dicho que tenemos que creer en un presente difuso, sin ver los errores del pasado, sin buscar ese futuro que se desvanece en espejismos. Ellos disfrutan lo que su privilegio le ha quitado al pueblo, y mientras tanto, hay sangre de inocentes en las calles y en los campos, hay miles de fantasmas que anhelan ser rescatados, hay millones de voces gritando por ayuda. Pero no hay respuesta, no hay justicia, no hay paz.
Y sin embargo es nuestro sacrificio lo que los mantiene en el poder, nuestra sangre, sudor y lágrimas sobre los cuales han construido su imperio. Cada gota derramada es un recordatorio del precio de nuestra libertad y nuestras vidas, de la lucha que, aunque amarga, es inherente a nuestro destino.
¿Es acaso justo? No, no lo es.
Somos aquellos que, en medio de la adversidad, caminan con una fuerza inquebrantable. Y seguimos sobreviviendo, creando mundos paralelos donde nada duele jamás, donde cada herida puede cicatrizar y cada lucha se transforma en un canto a la vida. Porque esa es la vida que nos tocó vivir, una vida de esclavitud consensuada, donde nuestro único escape son nuestras ilusiones, esperanzas y sueños. Ilusiones que se diluyen en la violencia cotidiana, esperanzas que se ven truncadas por balas perdidas, sueños que sabemos, jamás se harán realidad.











