No recuerdo ningún momento de mi vida en el que no estuviese rota, quizá ya nací así, un poco defectuosa.
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No recuerdo ningún momento de mi vida en el que no estuviese rota, quizá ya nací así, un poco defectuosa.
Katastrophal
El ladrón de flores.
Hoy quiero contar el caso más extraordinario que me encontré en mi carrera como detective en la comisaría del pueblo. No hacía mucho que me habían trasladado aquí cuando ese caso llegó a mi escritorio. No recuerdo que llevaba puesto aquel día, seguramente un pantalón de vestir y una de mis camisas blancas con bordados en los puños. A mamá le encantaba bordarmelos con distintos estampados. Estábamos a mediados de marzo y el sol comenzaba a calentar y entrar por la ventana cuando dejaron el informe del crimen en mi mesa.
Caso 47104, relataba los sucesos acontecidos en la última semana de febrero y las primeras de marzo. Robaban flores todos los martes y jueves en las floristerías de la calle Esperanza y la calle Sol de Invierno, eran cuatro en total. Según los dependientes de las tiendas todo ocurría de forma extraña, comenzaban a sentirse mareados y somnolientos, cercionaban la hora y cerraban los ojos y, al abrirlos, se encontraban en el suelo habiendo pasado veinte minutos desde cerrarlos. La tienda siempre se quedaba sin flores naturales y solo descansaban en su lugar las artificiales. Así en las cuatro floristerías.
En las cámaras no había nada y las huellas no eran una fuente fiable porque cada día pasaban por allí decenas de personas para comprar sus flores favoritas. Entonces, decidí hacer uso de mi ingenio y busqué la causa de que los trabajadores se durmieran antes de los robos. Mandé revisar todos los establecimientos en busca de algo que los uniera. Solo nos encontramos con que todos bebían café de la calle en medio de ellas, la Avenida Trovador, y que siempre lo pedían para llevar, por las prisas. Pero no encontramos que en los turnos estuviera siempre la misma persona y tuvimos que descartar la teoría.
Fue complicado después de quedarnos sin esa teoría y tuvimos que volver a registrar los locales, esta vez me encargué yo. Recuerdo que aquel día mientras entraba en cada local había un hombre de negocios paseando cerca de ellos, de los cuatro, pero no me pareció importante en su momento. En un local de repente me encontré con que tenían aire acondicionado, que servía para mantener frescas las flores y que no se marchitaran demasiado rápido. Y, en un arranque de lucidez, lo revisé encontrándome con un dispensador de olores. Lo mandé estudiar y allí encontramos el cloroformo que dormía a los dependientes y el ADN de un hombre que no figuraba en el registro. Ya teníamos algo, por fin, pero la muestra no coincidía con nuestras bases. De nuevo estábamos en un callejón sin salida.
Entonces, un día, se me encendió la cabeza con una idea un tanto descabellada. Retiramos la vigilancia en los locales y me dispuse a esperar, un martes 29 de marzo, a que el ladrón de flores apareciera. No apareció ni ese martes ni el jueves siguiente. Tampoco la semana que le siguió, pero yo no desistí y estuve cerca de un mes esperando que volviera. Siempre escondido en las sombras y con una máscara para evitar posibles intentos de cloroformo en el aire. El último jueves de abril, apareció. Era el hombre de negocios, con una gorra negra y ropa más juvenil, pero tenía las mismas facciones que me habían detenido al comenzar la investigación durante unos segundos.
Recuerdo esperar a que terminara de robar las flores para salir tras él y detenerlo. "Alto ahí, ladrón de flores" recuerdo que le dije. Él se detuvo en el acto y me miró sonriendo, no se arrepentía. Me lo llevé a comisaría mientras le leía sus derechos, aunque él repitiera que ya se los sabía, que era abogado. Nunca le creí hasta que en la sala de interrogatorios me dieron su información y confirmamos que decía la verdad. No podía entenderlo, ¿por qué un abogado robaria flores? Recuerdo preguntárselo y su respuesta, que a día de hoy, sigue recitandome en el aniversario de su captura.
"Porque las flores no deberían ser arrancadas de su hogar, la tierra, para decorar casas y morir después de unos días. No deberían sufrir el marchitarse de forma apresurada y después terminar en la basura con los restos de comida y las pelusas del recogedor. No debería ser legal matar a seres vivos por el simple hecho de que son bonitos, ¿no cree detective Nick? Porque yo a usted no lo mato porque me parezca hermoso, al contrario, disfruto de la vista y la vida que desprende. Eso deberíamos hacer también con las flores."
Aquel día me hizo pensar mucho, mientras redactaba el informe que decidiría su destino. Bien es cierto que sus modos no eran los correctos, pero dejaba una suma de dinero en cada floristería. De eso nos enteramos más tarde, aquel día que lo detuve robando. Cosa que los dependientes no nos decían. Él solo trataba de llevárselo todo, porque de otra forma no iban a dejar que lo hiciese y pagaba, siempre pagaba. Al final, en un acto un poco personal, decidí hacer un informe favorable para que no hubiese prisión ni antecedentes para él. Solo una multa un poco alta para pagar el caos que había montado.
Unos meses después, me lo encontré en la Avenida Trovador, con una maceta con un rosal, que salvé por poco de la caída. El me invitó a un café para darme las gracias y me regaló una sonrisa joven que no había apreciado hasta aquel momento. Era atractivo y entonces entendí lo que quiso decirme aquella tarde en comisaría. Yo también empecé a disfrutar la vista y la vida que transmitía y por el camino, nos enamoramos de nosotros y nuestras taras. Por eso es el caso más extraordinario de mi carrera, por lo raro y lo bonito que me regaló después. Y porque a nuestros hijos les encanta oír la historia de como nos conocimos.
Katastrophal
Cuanto tiempo mi estimada
¿?
Carta 12.
Mi regreso aquí, a estos renglones, es sencillo y bastante corto en palabras.
Te echo de menos, iba a escribir, simplemente. Pero quizás eso no exprese bien todo lo que me habita dentro cuando pienso en ti.
Echo de menos muchas cosas de ti, pero lo que más añoro (todos los días y a cada rato) es el reto constante de nuestras peleas absurdas. Porque me hacías reír y esforzarme, porque me querías y ya nadie ha sido capaz de hacerlo de nuevo. O quizá yo no he dejado que lo hagan.
Se acerca tu aniversario y no ha menguado la pena en mi pecho, simplemente he aprendido a vivir con ella, a veces mejor y otras, muchas, peor.
Te quiero, no lo olvides.
Ahora estás tatuado en mi piel para siempre. Tú, las promesas y todo eso que no pudimos terminar de ser.
Te echo de menos, simplemente.
Katastrophal
Nos gustamos en susurros y calmados, aunque me pides matrimonio cada par de días y yo te pido que te quedes aún cuando falte la alegría.
Katastrophal
Si me hubiesen dicho que después de mi sequía emocional vendría alguien a hacerme desear regar, no les habría creído nada. Porque para creerles tendría que haberte conocido antes.
Katastrophal
Quizá no nacimos para conseguirlo, pero joder, me hubiese gustado que sí. Ojalá nuestros sueños hubiesen estado entrelazados durante más tiempo.
Katastrophal
Yo o estoy en todo o no estoy, no me gustan las cosas a medias ni regalo mi tiempo a cualquiera.
Katastrophal
La sonrisa, que cada vez me acompaña menos, solo es un invento para que la gente no pregunte.
Katastrophal
¿Adivina qué? Para tener éxito en tumblr, vosotros, por muy duro y bueno que intentéis escribir, necesitáis encontrar pretextos, buenos. Solo mire el blog @somos-deseos, ella, Laura, ha estado apoyando a LGBTQ y obtuvo muchos apoyos en su blog, muchos me gusta, reblogs y seguidores. Todas las personas en la Tierra son así, al menos los hechos y las estadísticas así nos lo dicen. Entonces, muchachos, no importa cuán buenos poemas, cuán realista sea el tema que intenten plasmar en las palabras, todo será en vano y no recibirán comentarios concretos y consecuentes, y mucho menos satisfacciones. Basta buscar pretextos como hacía Laura, y al final del día cuando no hubiera productos para vender, valdría la pena intentar vender cosas mentirosas.
Cariño, a mí me da igual llegar a 20 personas o a 2000, me da igual si mis escritos reciben más o menos notas. Me da igual porque no necesito la aprobación humana para saber que mis escritos y mi poesía es buena. Yo escribo sin la necesidad narcisista de gustar, escribo en base a mí y no en base a las personas que leen. No respiro gracias a 200 notas ni dejo de respirar por tener 50.
Y no hablo por otros usuarios porque a lo mejor ellos sí necesitan que sus escritos sean bien recibidos, sí necesitan miles de notas y seguidores, sí necesitan buscar maneras de tener un alcance mayor. Pero yo no, no necesito publicar sobre un tema polémico o escritos de escritores famosos para tener mayor alcance. No necesito, ni quiero, la atención desmedida del público.
Mí amor propio no me hace tener esa necesidad sin sentido de querer ser famosa. Quiero dejar huella, como todo humano, pero dejar huella por mí y por lo que soy, no por polémicas o pretextos buscados a conciencia. Yo me crezco con mí aprobación. Es así de sencillo, a si qué anónimo, busca blogs donde tus comentarios tengan lugar y razón de ser, busca sitios donde creas que la gente quiere y necesita está información. Porque a mí, personalmente, me importa bien poco. Por no decir una mierda.
He decidido dejar de buscarte, esperarte y excusarte. He decidido priorizarme.
Porque yo soy mucho más importante.
Katastrophal
Que a la persona que te gusta le guste la misma música que a ti está bien, pero que no le guste y aún así la escuche es superior.
Katastrophal
De tener que decir adiós, espero hacerlo cuando ya lo haya intentado absolutamente todo. Porque no soportaría no haberlo hecho.
Katastrophal
Si tuviésemos que hablar de nosotros mismos cada vez que preguntan porqué somos como somos habría menos personas a nuestro lado.
Porque las personas son una mierda y huyen de los problemas.
Katastrophal
Respeto tus aspiraciones y metas, pero eso no te da derecho a ir y venir a tu antojo, a desordenar lo que yo recojo.
Porque no me lo merezco.
Katastrophal
Unas ganas tremendas de coger un vuelo a cualquier país y desaparecer. Dejar de preocuparme por mi nefasta vida en este lugar.
Katastrophal
Yo soy de amores ardientes, completos y un poco impredecibles. Soy de querer con los ojos cerrados, gritar con los labios apretados y decir te quiero sin abrir la boca.
Katastrophal