Me entristece no haberte escrito anoche, pero seguía estando ahí.
Las palabras solo estaban arrugadas esperando ser estiradas, como la sábana del amor que nos cubre, y tú, un día más las has revuelto entre los pliegues de tu poesía, devorando ─quiero pensar─ el tiempo conmigo.
Sé que aquello que busco nunca estará, pero me hace ilusión pensarlo e imaginarlo.
El corazón solo necesita un sueño pequeño y ligero para despertarse y seguir creyendo que algunos abrazos llegan incluso cuando nadie cruza la puerta.
Buen día con amor









