Ricardo Bofill nace en Barcelona en 1939. Estudió arquitectura en Ginebra (1963) después de haber sido expulsado de la universidad de Barcelona. Es un arquitecto post-modernista, el cual da a su obra una nueva visión espacial y emocional, ya que su estudio reúne a Sociólogos, filósofos, ingenieros y arquitectos, siendo el la principal imagen de la firma Bofill.
En 1973, poco después de finalizar la carrera, paseando por su ciudad natal observo una vieja fabrica de cemento que contaminaba todo el entorno urbano de la ciudad Condal. Poco después le informaron del cierre de esta e inició los procesos para darle una nueva vida a aquel lugar.
La fábrica fue construida originariamente tras la primera Guerra Mundial, siguiendo un proceso constructivo vernáculo, ya que esta fue realizada sin apenas proyecto y según las necesidades que iban surgiendo, sin un proyecto fijo.
Su propietario describe de esta forma como conocieron La Fábrica “La Fábrica de cemento, que data del primer período de la industrialización de Cataluña, se construyó en diferentes etapas, con una serie de ampliaciones a medida que las distintas cadenas de producción lo requerían. El resultado formal estaba definido por una serie de elementos estratificados, un proceso heredado de la arquitectura vernácula aplicado a la industria. Recorrimos la Fábrica con una visión caleidoscópica, imaginando futuros espacios y descubriendo que en ese lugar coexistían los distintos movimientos artísticos y visuales que se habían desarrollado desde la Primera Guerra Mundial. El Surrealismo, en sus escaleras paradójicas que no conducen a ningún sitio; la absurdidad de algunos elementos colgando sobre espacios vacíos; enormes espacios inútiles de proporciones extrañas, pero mágicos por su tensión y falta de proporción.Abstracción en sus volúmenes puros, que aparecen muchas veces rotos y brutos. Brutalismo en el tratamiento abrupto y las cualidades escultóricas de los materiales.Seducidos por las contradicciones y la ambigüedad del lugar, decidimos quedarnos con la fábrica, y modificando su brutalidad original, esculpirla como una obra de arte.El resultado demuestra que la forma y la función deben disociarse; en este caso, la función no creó la forma; contrariamente se demostró que cualquier espacio puede adaptarse al uso que el arquitecto elija si es lo suficientemente hábil. Actualmente aquí vivo y trabajo mejor que en cualquier otro lugar. Este es para mí el único sitio donde puedo concentrarme y asociar ideas de la manera más abstracta.Tengo la impresión de vivir en un universo cerrado que me protege del mundo exterior y el día a día. La Fábrica es un lugar de trabajo por excelencia. Aquí la vida transcurre como una secuencia continua, con muy poca diferencia entre el trabajo y el ocio.Tengo la impresión de vivir en el mismo entorno que originó la Revolución Industrial en Cataluña”.
el proceso de rehabilitación fue el siguiente:
Los trabajos de construcción, que empezaron por la destrucción parcial con dinamita y martillos neumáticos, duraron más de un año y medio. Fue un trabajo de precisión, comparable al del escultor cuya primera tarea es confrontar el material, para dejar al descubierto las formas y recuperar algunos espacios. Los silos estaban llenos de cemento y era imposible acceder a los espacios totalmente saturados de polvo.
La siguiente fase consistió en crear en el entorno una base verde; la vegetación escala los muros y se descuelga del techo. La última fase fue la anulación del funcionalismo: teníamos que dar a la fábrica nuevas estructuras y diferentes usos, inventar un programa.
Aparecieron varios espacios: la Catedral, los jardines, los silos. Más tarde tuvimos que diferenciar las nuevas construcciones con un vocabulario específico que integraba los diferentes vocabularios de la Historia de la Arquitectura frente a la arquitectura vernácula. Imaginamos ventanas, puertas, escaleras y falsas perspectivas, y las aplicamos a los muros exteriores y a algunos interiores. Lentamente, con la valiosa ayuda de artesanos catalanes, transformamos la Fábrica de Cemento, pero siempre será una obra inacabada.
La Fábrica esta dividida en 4 espacios diferentes, el estudio, la catedral, los jardines y la vivienda, a continuación vamos a desarrollarlos.
El estudio está situado en los silos de la fábrica, en las cuatro plantas conectadas por una escalera espiral. Reflejo de la cultura de RBTA, la distribución funcional del espacio fomenta el trabajo en equipo y asegura un ambiente óptimo para la concentración individual y la creatividad. El despacho de Ricardo Bofill en la primera planta es un espacio minimalista, con techos de 4 metros y paredes y moqueta blanca. El espacio de trabajo es abierto, luminoso y espacioso, inundado de luz natural a través de las ventanas que dan a los jardines. El mobiliario fue especialmente diseñado por RBTA con la excepción de las sillas vintage Thonet. Las galerías subterráneas contienen el taller de maquetas y las salas de archivo. Las puertas, ventanas y elementos decorativos son una clara referencia a la arquitectura culta e histórica, en contraste con lo que podría considerarse el carácter vernáculo de la fábrica original.
Como parte del creativo proyecto de transformación y adaptación de la fábrica de cemento, la zona de elaboración se transformó en una sala de conferencias y exposición de dimensiones generosas con alturas de suelo a techo de 10 metros. Las paredes brutas de cemento ligeramente oxidadas conservan la estética industrial y su calidad espacial, como la memoria del anterior uso del edificio. La intervención arquitectónica en La Catedral es mínima pero estéticamente y visualmente contundente, con muy pocos elementos de mobiliario contemporáneo diseñados por Taller Design: una mesa de conferencias de madera y acero, un sofá negro de piel, sillas y sillones de línea depurada, una mesa auxiliar de vidrio y acero y una mesa de reunión más pequeña bajo las enormes tolvas.
Cosmopolita por definición, Ricardo Bofill regresa siempre a la Fábrica, la antigua estructura industrial que no cesa de renovarse desde los últimos cuarenta años, ampliando y embelleciendo sus espacios como si escribiera la historia de su vida, una biografía en constante evolución. La Fábrica es un lugar mágico con una atmósfera particular y especial difícil de entender por los profanos. En la planta superior de la Fábrica Ricardo Bofill transformó un enorme espacio de cemento visto en la sala de estar principal de la casa. Es un cubo perfecto con una secuencia de ventanas en arco cuyo ritmo regular evoca las perspectivas metafísicas de De Chirico. “Doméstico, monumental, brutalista y conceptual”, así define Ricardo Bofill esta sala de enormes dimensiones. La cocina-comedor situado en la planta baja es el punto de encuentro de la familia. En el centro de la estancia, una mesa de mármol blanco sobre patas de hierro forjado rodeado de sillas Thonet, con asiento y respaldo de rejilla. Dos chimeneas, una al lado de otra diseñadas por el arquitecto Oscar Tusquets, añaden calidez y ambiente al espacio. En la primera planta, la “sala rosa”, por el color de sus paredes acabadas con Tadelakt marroquí es un espacio más privado. La gran mesa de comedor rectangular diseñada por el estudio, está hecha de una única pieza de mármol rojo de Alicante. Del mismo material se realizó la “coffee table” frente al sofá de cuero negro. Las sillas son una reedición de diseños de Antonio Gaudí. Aquí también, una chimenea preside la estancia.
Una vez definidos los espacios, limpios de cemento, era necesario proveer de una base verde a los volúmenes que se conservaron; la vegetación escala los muros y se descuelga del techo.El terreno, cubierto en su mayoría por césped, está rodeado por grupos de eucaliptos, palmeras, olivos, prunus y plantas trepadoras que envuelven los muros de hormigón visto, dando al edificio una apariencia misteriosa de ruina romántica que lo hace único e irrepetible.
Podríamos concluir con que toda edificación puede tener una segunda vida, muy diferente para la cual fue concebida, como hemos podido observar en esta entrada, lo que en su día fue un foco de contaminación en la actualidad es un vergel lleno de vida y vegetación, en el que la edificación, el diseño y la naturaleza se encuentras y favorecen al desarrollo de esta última.
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https://www.designboom.com/architecture/ricardo-bofill-la-fabrica-barcelona-spain-02-25-2017/
https://es.wikipedia.org/wiki/Ricardo_Bofill