El oso peligroso.
Tres jóvenes, Pedro, Pablo y Juan, fueron a acampar al lado de un río. Llevaban sus botanas favoritas, papitas, bombones, chocolates, tostadas y jugos. Llegaron a las orillas del río y se instalaron. Armaron sus carpas y fueron a juntar leña para hacer una fogata.
Por toda la zona había letreros que decían “CUIDADO CON EL OSO”.
Ya instalados llegó un extraño y les dijo “ Muchachos, no deben acampar aquí, hay un oso peligroso que baja de su cueva en las noches a buscar comida, y los puede atacar.”
“Son leyendas nada más” contestaron los muchachos.
“No son leyendas” dijo el extraño. “Es un oso de carne y hueso, que baja con hambre y es peligroso, vean a su alrededor las señales de peligro, en los árboles y postes que dicen ‘CUIDADO CON EL OSO’ .
“Gracias por las advertencias, señor, pero aquí nos vamos a quedar” dijo Juan.
“Tengan mucho cuidado” les respondió el extraño, y se fue.
Después de un rato, se metió el sol y se iluminó el cielo con muchas estrellas. La noche era hermosa y los jóvenes prendieron una fogata para mantenerse calientitos. Comieron botanas, platicaron y se la estaban pasando muy bien.
De pronto escucharon ruidos cercanos. “¿Quién anda ahí?” Dijo Pedro con voz nerviosa.
Un largo silencio, luego ruido de matorrales. El ruido cada vez se oía más cerca. Los jóvenes empezaron a sentir miedo y permanecieron quietos. Vieron que el ruido venía de atrás de un árbol que decía CUIDADO CON EL OSO. Se voltearon a ver y gritaron aaaaaahhhhhh !! Y en respuesta se oyó el rugir del oso RAWR !!
Rápido corrieron rumbo a su carro y el oso apareció detrás de ellos persiguiéndolos. Cada segundo se acercaba más a donde estaban y Pablo sacó las llaves y con la mano temblorosa alcanzó a picar al botón para quitar el seguro a las puertas del carro y el oso casi los alcanza pero alcanzaron a meterse al carro mientras que el oso rodeaba el carro hambriento tratando de atraparlos sin poder hacerlo, puesto que Pablo había puesto los seguros en cuanto entraron en él.
El miedo seguía pero se sentían un poco más seguros adentro del carro. El oso se cansó de intentar atraparlos cuando vio que no podía entrar al carro y se puso a explorar el campamento. Abrió todas sus bolsas y sacó toda la botana que quedaba y se la comió. Y abrió las carpas con sus garras buscando comida y pero ya no encontró nada.
Mientras tanto los jóvenes veían desde el carro al oso comerse toda su comida y dañar sus carpas. Cuando el oso se cansó de buscar comida tranquilamente se fue por donde llegó. Pedro, Pablo y Juan pasaron el resto de la noche adentro del carro sin atreverse a salir, no sea que el oso volviera y pudiera hacerles daño. Pasaron mucho frío porque sus sleeping bags y colchas estaban en las carpas y entre el susto y el miedo no pudieron dormir.
Al amanecer se atrevieron a salir y rescataron lo que quedó del campamento y regresaron a casa. En el camino acordaron que nunca más volverían a ignorar las señales de peligro.
Adolfo Villaseñor

















