Xuebing Du

PR's Tumblrdome
taylor price
The Bowery Presents
NASA

Kiana Khansmith

No title available
trying on a metaphor

No title available

shark vs the universe
Today's Document
I'd rather be in outer space 🛸

@theartofmadeline

Discoholic 🪩
YOU ARE THE REASON
RMH

roma★
Jules of Nature
"I'm Dorothy Gale from Kansas"
2025 on Tumblr: Trends That Defined the Year
seen from United States

seen from United States
seen from United Kingdom

seen from Singapore

seen from Türkiye
seen from Japan
seen from Malaysia

seen from Russia

seen from Belgium

seen from United States

seen from United States

seen from Russia
seen from Japan

seen from Germany

seen from Brazil

seen from Türkiye
seen from Netherlands
seen from Malaysia

seen from United States

seen from Singapore
@gussivet-blog
liam:
Liam, por más correcto y serio que era la mayoría del tiempo, cuando tenía un par de copas encima, terminaba siendo el perfecto idiota. A estas alturas de la fiesta, el príncipe de Inglaterra ya se encontraba riendo sonoramente y bailando de lo más ridículo en compañía de Alek, quien también se encontraba con la cabeza nadando en alcohol. “Te juro que hace esto, mira.” Aunque eran conscientes de que hablar de las personas estaba mal, el rizado no pudo evitar imitar los ademanes de una chica que pasó. Cuando visualizó a un tercero, paró en alto. “Esto tiene explicación.”
“Espero que la explicación sea lo suficientemente buena como para justificar esta imitación barata” respondió firme la monegasca, que había reconocido su caminar en el cuerpo del inglés, realizado de manera poco elegante y graciosa. Al igual que en el baile, la rubia se movía lento, con sus manos siempre en posición de ballet y sus pasos eran pequeños. Sin embargo, el contrario hacía lo contrario “Deberías tener un poco más de educación, ¿sabes? O al menos deberías saber que a las personas se las imita en privado y no delante de sus narices”
anya:
Hacía ya tiempo que estaba esperando a que se hiciera la hora, enfundada en su vestido verde esmeralda y subida a unos tacones tan altos que daban infartos. Observó el reloj de su celular y suspiró, si había algo que la ponía nerviosa era llegar sola, pero no había vuelta atrás una vez que estuvo frente a las puertas. Pero cuando entró, se alegró de encontrar una mesa con aperitivos, donde se dirigió inmediatamente. “Oh, hay tantas cosas” Un mozo se acercó y le ofreció una copa, que Anya aceptó con una sonrisa, pero olvidó preguntarle qué era, así que le preguntó a la primera persona que se le acercó “¿Tienes idea de qué es lo que están sirviendo? No quiero terminar mal” Agregó, riendo.
Los cortes frontales de su vestido parecían estar inquietos aquella noche, pues no dejaban de correrse de su lugar cada cinco minutos. Estaba poniéndolos en su lugar por décima vez cuando la voz de la rubia sonó al lado suyo, obligando a la monegasca a que levante su cabeza y deje de mirarse su estómago “¿Bebidas?” respondió, sin estar segura de si le hablaban a ella “La verdad es que no sé. Yo por eso pregunto antes de tomar una copa”
dominik:
Después de quien sabe cuantas copas y del todo tiempo que permaneció parado finalmente Dominik se había dejado caer en una de las sillas acojinadas del gran salón con una pinta que demostraba un evidente cansancio: saco abierto, corbata desanudada,cabello revuelto. La típica imagen que tendría alguien después de haber pasado por una noche larga, aunque esta parecía no tener fin en realidad. “¿Qué hora es?” Cuestionó a quien pasó frente a él, ni siquiera estando seguro de si lo habían escuchado o no por lo que sus facciones se deformaron en una mueca de aburrimiento y de fastidio.
La imagen del joven, que tenía más pinta de ser un adolescente borracho saliendo de su baile de graduación que un príncipe en un evento internacional, llamó la atención de la rubia, que detestaba ver la ropa mal puesta o cuando los cabellos no estaban peinados de manera prolija “La hora de que te vayas, parece” respondió seria, corriendo con elegancia una silla vacía para posicionarla delante del contrario “Tienes cara de querer irte y créeme cuando te digo que te entiendo” se sinceró, pues ella también estaba aburrida “Pero si de verdad te interesa el horario, son casi las diez de la noche, lamentablemente”
aiden:
Era un evento sumamente formal. Sus zapatos brillaban, su traje estaba lustrado y su peinado, pese a que parecía jovial; cualquier revista de moda podría calificar como adecuado. Su madre se había encargado de que tuviese un asistente personal, para su molestia. Se sentía tan extraño, que la ropa le pesaba, y el cabello lo sentía como un casco. Además, la noticia en la mañana le revolvía el estómago.
Se adentró aquella fiesta espectacular casi arrastrando los pies. Se llevó una mano a la corbata con deseos de arrancarla. Entonces, sin ningún miramiento, Aiden soltó un bufido. “Lo que daría por una cerveza”, soltó sin importarle. Podría haber todo el alcohol del mundo, pero esto no era para él.
La cola de su Atelier Versace flotaba por el lugar, moviéndose sin control mientras la monegasca desfilaba entre el gentío en busca de algo interesante. A medida que crecía los eventos sociales tenían menos emoción, especialmente cuando su padre estaba cada día más seguro de que abdicaría al trono. En una de sus tantas vueltas por el salón, su oído capto un comentario que llamó sumamente su atención “Teniendo tantas bebidas a tu disposición eliges la peor” su lado soberbio no pudo evitar quedarse escondido, especialmente cuando ella deambulaba con un margarita en sus manos.
genevieve:
“Tantas personas encerradas en un mismo lugar es asfixiante” y aún así nada se comparaba a las luces que decoraban el horizonte. Veintitrés años y aún no se acostumbraba a los eventos sociales, siempre huyendo de manera silenciosa, un defecto que sinceramente no trataría de enmendar. “además, la música comenzará y sería un desastre verme bailar” pronunció jocosa conforme el repiqueteo de sus tacones sobre el mármol se hacía presente hasta la orilla del balcón, con su mirada perdiéndose en el horizonte.
Una pequeña sonrisa se dibujó en el rostro de la monegasca, que por fin logró desconectarse de todas las luces de la ciudad para poder encontrarse con la mirada contraria por primera vez desde que ésta salió “Concuerdo con lo que dices” respondió, aunque rápidamente dejó salir una pequeña risa y volvió a abrir la boca “Menos en lo del baile. Eso si se me da bien. ¿Estar en espacios chicos con mucha gente? No tanto”
ivanka:
“Once y medio, en realidad” se burló de su amiga. Para la próxima, debería pensar de antemano alguna manera más ingeniosa de romper el hielo que no implicase mencionar una pregunta al azar ni lanzar un comentario mal intencionado… o más fácil evitaría contacto humano con desconocidos, sí, eso sonaba como una buena opción. “¿Qué me dices si te comento que podemos acabar con ésto nosotras mismas? Claro, sólo si tienes idea de dónde está la sala de electricidad. No sería la primera ni la última vez que un corto circuito ‘accidental’ me libra de funerales disfrazados de gala benéfica…”
La monegasca, que por fin encontró una excusa para no volverse a su habitación a dormir y asistir a una fiesta muchísimo más interesante en sus sueños, le sacó la lengua a su amiga antes de dedicarle una sonrisa maliciosa “¿Me estás diciendo que quieres sabotear esta noche?” elevó una de sus cejas, realmente considerando la idea de la contraria “No sé donde está la sala de electricidad pero tengo un amiguito que nos dirá. Hablar hasta por los codos tiene sus beneficios, ¿sabías?”
stephan:
“Pero sí el de mi papi.” la imitó con voz aguda e infantil antes de tomar otro sorbo más. “¿Disculpa?” preguntó sorprendido ante los dichos de su prima, “Bueno, no sé si recuerdas que fui parte del Armée de Terre por seis años en los que tu estuviste, espera, no estuviste haciendo nada importante.” remarcó las últimas palabras. Rodó sus ojos, como si supiese lo difícil que era ese trabajo. “Se llama Margaux, ya te pedí muchas veces que no la llames cosa. Empezará a pensar que se llama así.” le pidió antes de soltar un pesado suspiro, no había caso con hacerle entender eso a la princesa. Sonrió al oír su respuesta pero su siguiente acción lo desconcertó, “Bueno, es una muy amiga mía de la infancia y pensé que te impor…” intentó explicarle pero frenó en seco cuando su prima mencionó lo otro, “No fue así, Augusta, pasaron otras cosas entre medio… Además, lloraba por otra cosa, no me dejas expresar en paz.”
Le dio un suave pero intencional golpe en el hombro a su primo, esperando que éste se disculpe por su, al parecer de Augusta, barata imitación “Estuve manteniendo a flote a un país. Bueno, en realidad era algo así como la asistente de mi padre, pero algo hacía” respondió, aunque su tiempo delante de un escritorio haciendo balances no podía compararse con el esfuerzo físico del contrario “Muy tarde. Ya responde cuando alguien dice cosa, pero intentaré hacer un intento de decirle Margarita cuando la vea” le guiñó un ojo, esperando que él se de cuenta de que dijo mal el nombre de la nueva integrante de la familia a propósito “Pasó Margo, ya sé” respondió, rodando sus ojos “Cierto, olvidé que llorabas porque se te arruinaron tus Tom Ford nuevos” dijo sarcástica, buscando de manera vaga a la mencionada entre los presentes “¿Y qué pasó? ¿La viste y sentiste el mundo dar vueltas o pasó otra cursilería?”
stephan:
“Allá, ese señor, es el que me da el permiso porque fui General del Ejército de Tierra Francés, así que tu poder no tiene voz ni voto.” refutó, señalando disimuladamente al rey de Francia, en el mismo tono que su prima antes de sacarle la lengua rápidamente para que nadie más se diese cuenta. “¿Mantenido? Por favor, en un día trabajo el doble de lo que tú en toda tu vida.” se defendió entre risas, ignorando completamente la parte de borracho porque no sabía si le convenía discutir esa parte, “Aparte trabajo de padre, que es el más agotador del mundo. Eso me da puntos.” agregó. La pregunta de la rubia lo sorprendió, no se había percatado de aquéllo, “Ay, ¿Estas celosa?” dijo en tono burlón mientras la abrazaba, “Pero si siempre serás mi primita favorita, nadie te cambia.” entrecerró sus ojos mirándola con ternura, a sabiendas de que eso la molestaba mucho. “¿Sabes a quién me encontré?” preguntó, nuevamente con una reluciente sonrisa que lo hacía parecer más un niño en navidad que un adulto en una cena, “A Eleanor, ¿La recuerdas?”
@gussivet
“El mío no pero sí el de mi papi” dijo la última palabra como si fuese una niña pequeña y, al igual que su primo, la sacó la lengua “¿Trabajas? ¿Y por qué nunca te veo entonces?" le guiñó un ojo, además de que su típico tono soberbio comenzó a hacer presencia en su voz “El trabajo de padre no cuenta. Además, estoy segura de que tienes a un grupo de vasallos cambiándole los pañales a esa cosa” agregó con desinterés, pues la verdad era que poco y nada le importaba el desendiente de su primo “Un poco” murmuró, dejándose abrazar por el mayor, aunque se soltó de éste cuando escucho la mención de la otra princesa “¿Y por qué debería interesarme?” inquirió, mirando al contrario a los ojos “Te dejó llorando como colegiala y ahora te emocionas. Prefiero a la loca que te dio un hijo antes que a esa”
ivanka:
Jugueteaba con una copa de champaña en su mano, cuestionándose cuánto tiempo tardaría el resto en perder la cordura. En momentos así extrañaba tener a gemelo a su lado ya que él la rescataría del silencio mas estaba sola en esta oportunidad y tenía que lidiar con eso. “¿Sueles pedir deseos a las 11:11?” soltó la pregunta más al azar que cruzó por su mente a la persona que tenía a un lado, aburrida hasta la muerte en aquel baile que apenas acababa de comenzar. Pero hey, al menos tenía la oportunidad de lucir el diseño de Marchesa que tanto adoró de la colección otoño/invierno.
“¿Acaso me viste cara de tener doce años?” respondió, sin entender el porqué de aquella pregunta a mitad de una fiesta “No soy de pedirlos, pero en estos momentos pediría que esta fiesta se torne interesante o que termine” agregó, mirando a la rubia de reojo. No podía negar que, si no era porque estaba estrenando vestido, hubiese dejado la fiesta hacia rato .
agner:
La armenia se despidió de aquellos que la habían escoltado hasta la puerta y se adentró en el salón, sosteniendo parte de su largo vestido con una mano. ❝Demonios, no veo nada❞ murmuró, quedándose de pie en medio de la celebración. Y es que entre el ajetreo del maquillaje y el peinado, había olvidado colocarse sus lentes de contacto. Así que, como pudo, tomó una copa con champan y se dedicó a tomar en la oscuridad.
“¿No ves?” inquirió la rubia, que no pudo evitar entrometerse al escuchar otra voz cerca suyo. Ni siquiera sabía si las palabras iban dirigidas hacia ella, pero aun así tenía que aportar algo o sufriría un colapso mental al guardarse sus palabras “¿Necesitas ayuda? No creo que la poca visión y el alcohol vayan de la mano”
genevieve:
Ahogada en el mar de personas sus orbes viajaban de un lado a otro, la incomodidad de su vestido quemándole hasta la piel, más la sonrisa tranquila parecía no abandonar sus facciones en toda la noche. Abriéndose paso entre el bullicio logró hacerse camino hasta uno de los balcones del lugar, con la sorpresa de que alguien más se le había adelantado. “¿Te molesta un poco de compañía?” pronunció parsimoniosa, dejando que la suave briza acariciara sus facciones.
El bullicio de la fiesta y la temperatura que de apoco subía la obligaron a salir. Con sus brazos apoyados sobre el balcón, se limitó a observar el paisaje nocturno de París. La iluminación de varios de los lugares turísticos de la ciudad podían verse desde donde estaba, cautivando a la monegasca, que se quedó contemplando todo hasta que escuchó las palabras ajenas “No, está bien” respondió, moviendo su cabeza lo suficiente como para mirar de reojo a su nueva acompañante “¿También comenzaste a hartarte de la fiesta?”
Augusta Ivette Grimaldi outfit at the formal dance, april of 2016
evelien:
Observó los movimientos ajenos y sintió una pizca de envidia, la princesa se veía tan perfecta y delicada a la vez, sin embargo se encargó de esbozar una gran sonrisa. “Aunque sí te haya visto” Añadió y guiñó su ojo. “Pero que quede entre nosotras ¿No?” Bromeó un poco y suspiró mirando a su alrededor. “¿Te da pena?” Inquirió ante el comentario contrario. “Creo que lo haces muy bien… aunque yo no sea experta en eso de baile.”
Al igual que la contraria, la monegasca guiñó su ojo y dejó escapar una pequeña risa “Es un secreto que nace y muere en este pasillo” bromeó también, a la vez que recolectaba sus zapatos “Me da pena practicar en el medio de la casa cuando tengo un salón lo suficientemente grande como para poder hacerlo” respondió, encogiéndose de hombros “Además, el espejo está bueno pero el espacio es un poco reducido” agregó, recorriendo el lugar con su dedo índice “Gracias”