se trataba de una máscara que portaba día tras día apenas cruzaba la puerta de su departamento. la sostenía sin esfuerzo: hablar lo necesario, poner distancia, erigir un muro que mantenía a los demás al margen. funcionaba. los insultos iban desde su lealtad hasta su 'incompetencia', pero todos rebotaban. estaba blindada de todos los costados. el agua recorría aún el tramo descubierto de su espalda, pequeños hilos deslizándose sobre la clavícula antes de que la toalla entre sus manos interrumpiera el trayecto. "¿diez? es mi día de suerte." exclama con sorna en la voz. su gesto se descoloca. el ceño arrugándose apenas un poco, compostura tambaleando por un instante. "hay cosas por las que no vale la pena luchar." responde con inusual sinceridad. intenta aparentar que todo está bien, aunque el contrario acaba de sacarla de su zona segura. sus ojos buscan los ajenos, indescifrable. "de acuerdo." accede, recorriendo mentalmente las preguntas, descartando cada una hasta dar con la correcta. "¿por qué vendes tu honestidad al mejor postor?" hay firmeza de su mirada, no pedirá ayuda para encontrar su vestido, lo ha decidido desde el primer minuto. sin embargo, no pierde nada con forzar el límite. "deberías cuidar tus promesas, sobre todo aquellas que son falsas." exclama con el rostro neutro, agachándose para tomar algo de su bolso. "veinte ¿no es así?" dice con voz burlona, extendiéndole los billetes.