—¡No te muevas!
—Y mantengo mis palabras, Charlie. —aseguró, dedicándole una amplia sonrisa al contrario. Y tampoco pienso declinar eso en un tiempo cercano, pensó, sonriendo esta vez para sí mismo. Sus pensamientos fueron interrumpidos por ese nuevo y corto beso, que le hubiera gustado corresponder. Para Kellan era casi una tortura tener que dejar que aquellos labios se separaran de los suyos. Relamió sus labios, permitiéndose disfrutar de esa manera del delicioso sabor de los besos del menor. — ¿Adorable? Tendrías que verte a ti mismo en cualquier situación, sabes. —agregó mientras inconscientemente mordía su labio inferior. —Esa si es una vista bastante adorable. —afirmó mientras miraba fijamente al contrario. El ojiazul disfrutaba tanto de simplemente contemplar aquel rostro, que le resultaba en ocasiones completamente ridículo. Sin embargo, no podía evitarlo; como tampoco podía evitar la fuerte atracción que sentía por el rizado, esa misma que cada vez se hacía más intensa. —Si te digo en que estaba pensando no me creerías. —respondió, dejándose contagiar por la sonrisa del menor.
--Bien.-- masculló mordiéndose con ligereza el labio inferior antes de volver a besar los labios del castaño. Se había vuelto algo casi adictivo. Las emociones que sentía cada vez que besaba a Kellan eran inexplicables, pero al mismo tiempo satisfactorias. Apretó los labios sintiendo cómo sus mejillas comenzaban a pintarse de un tenue rojo por las palabras del mayor. ¿Cómo podía ser eso posible? No llevaba ni cinco minutos en presencia del ojiazul y ya había empezado a sonrojarse, pero era algo que simplemente no podía evitar. Le gustara o no, Kellan tenía ese efecto en él. --¿Qué puedo decir?-- respondió fingiendo inocencia de nuevo, esperando que el castaño no notara el repentino rubor que había aparecido en sus mejillas. --Ser adorable es uno de mis tantos encantos.-- agregó en tono de broma para luego dejar escapar una pequeña carcajada. --¿No lo haría?-- cuestionó acercando su cuerpo un poco al del contrario solo para poder tomar sus manos mientras se preguntaba qué pasaba por la mente del ojiazul. --Adelante, inténtalo.-- animó sin borrar la sonrisa de sus rostro.















