Ella estaba sentada y solo pensaba la manera más adecuada de terminarle a Juan, lo quería si, lo amaba (podría ser lo más cerca que ha estado del amor) a lo mejor, pero a veces no soportaba la manera en que Juan la veía, la manera en que él se acercaba, la verdad era que le exigía demasiado, tanto tiempo como espacio. Espacio que ella no quería compartir con nadie más, porque pensaba que si lo compartía, perdía toda su libertad.
En cambio él pensaba todo lo contrario, se decía constantemente que la libertad la podría encontrar si estaba con aquella mujer que el destino le puso en el camino, que solo con ella saldría de las paredes que la sociedad lo encerraba y que esa mujer tenía la clave que abriría todas las puertas que se le fueran atravesando en el camino, pero lo que no sabía era que esa clave iba a terminar de abrir puertas muy pronto. Aunque lo percibió más de una o dos veces, siempre trataba de cambiar el tema y le había servido, pero esta vez iba a ser diferente.
Ella ira directo al grano y él saldrá con el corazón en las manos, para encerrarse de nuevo en las paredes de la sociedad, pagando por una libertad ajena.
















