Otro robo
heilin-ness:
-Empezaba a no gustarle demasiado aquel hombre. ¿Por qué seguía ahí plantado y observando todo con ojo avizor? Heilin se sentía como si hubiera hecho algo malo, ¡y no lo había hecho! Bueno, quizá… Lo de la mafia… No fuera exactamente legal… ¡Pero tenían armas! ¡Y lo amenazaron de muerte! Entonces, ante la pregunta del contrario, llegó a creerse que era un policía de verdad con la firmeza con la que lo dijo-. L-Lo comp-probé… Y s-solamente… l-lo han destr-trozado todo.
Tiene que ser algo chungo si no han ido a robarle nada. Que hayan destrozado su lugar de trabajo y no su casa le da ciertas ideas de lo que puede estar pasando. Le daría lástima si tuviera corazón. Tiene que reconocer que es una putada bien gorda-. Bueno... Si yo estuviera en tu lugar me haría con algo mejor que un bate. El que te haya hecho esto te la tiene jurada, tío -parece una sugerencia amistosa, pero sólo está fingiendo. Tiene la corazonada de que el chaval sabe quién ha hecho eso y por qué, y con algo de suerte, igual lo averigua.










