Mis ultimas 2 vueltas al sol ...
Te contare un cuento de terror, pero como cada cuento, este viene cargado de varios capítulos, cada obstáculo que no puedes cruzar automáticamente se convierte en tu cuento de terror personal.
Hace 3 años, después de varios batallando con diferentes estilos de cámara, decidí invertir en mi primera cámara catalogada como profesional, a todos nos llega ese momento en que para crecer debes dar un paso más allá y arriesgarte para sacar adelante tu negocio, yo te puedo decir que efectivamente mis resultados fueron inmediatos, mi trabajo de triplico al grado de tener 1 trabajo godín de lunes a viernes y simultáneamente agenda abierta con sesiones de fotos y eventos sociales a diario, fines de semana ni se dig casi abarrotados, hubo días en lo que agendaba 2 citas el mismo día a la misma hora y contrataba a un colega para que fuera a cubrirme y yo editaba todos los trabajos hasta altas horas de la noche con tal de terminar, y párate al siguiente día a cumplir con tu trabajo godín, esposa, madre de 2 chiquitos que no tiene horarios de dormir y se levantan por leche en las noches, ama de casa, hija, vecina, amiga y salir triunfante por la vida con la cabeza en alto y cero ojeras.... pero espera, que apenas comienzo con mi relato obscuro.
De mi trabajo godín, ya sabes llega un momento en que cada vez más trabajo pero nada monentario extra o almenos nada de satisfacción personal, después de 12 años decidí dar por terminada mi relación laboral con la empresa y dedicarme por fin a mi negocio, solo esperé a mis últimos pagos para terminar de costear la fiesta de cumpleaños #4 de mi niña y unos días antes de su fiesta renuncie.
Los primeros meses fueron, hijole si pudiera elegir una palabra sería "LIBRE" pues a cada minuto que respiraba así me sentía, el tener un horario marcado en donde nunca había tiempo para nada y ahora tiempo para todo, desde adolescente que no sentía tal libertad en cuestión de tiempos, pero claro, poco a poco la nueva rutina fue apareciendo y me tomo un rato re-hacer mi rutina y mi vida diaria, te confieso que aún trabajo en ello.
Bueno, comienza el 2020, por ahí de Febrero fue cuando lo escuche, el dichoso virus.
Laboralmente hablando mi 2020 tenía tan buena pinta que, yo para estas fechas abundaba en riqueza (bueno, así sonaba en mi mente basándome en años anteriores, sobretodo los últimos 2 años) tenía mi agenda ya con eventos a mitad de año y sesiones ya pre-agendadas desde el 2019, comenzaré mi cuento de terror hablándote de Diciembre de 2019, que como mujer empoderada y confiada de que ya tenia trabajos el siguiente año, decidí cargar todos los regalos de navidad a mi tarjeta de crédito, si no suena aterrador dejame decirte que los cargos se hicieron en DOLLARES, sí, cargue mi tarjeta en tiendas americanas, con el tipo de cambio más alto, ahí fui, a caer en la trampa que en ese momento no se veía aterradora, hasta que llego mi estado de cuenta.
Llega Marzo y empiezo a tener esa sensación en mi estómago de premonición, me cancelan el primer evento, al paso de las semanas, me cancelan en 2do evento, al paso de los días, sesiones y trabajos con negocios locales ya que la pandemia toca mi frontera y poco a poco todo desvanece, negocios principalmente, el sistema de transporte, tienditas locales, Oxxos, tiendas de abarrotes, y por ultimo plazas y parques locales, letreros por todas partes, "Quédate en casa" se leeían, mi feed de Facebook cada minuto potseos acerca del uso del cubre bocas, medidas de higiene y teléfonos a donde llamar por si tenías síntomas, por cierto ¿a ti ya te dio COVID19 mental? por que a mí, almenos ya me dio 2 veces por tanta información, pero bueno ese es tema para otro blog.
Ahora sí, mi terrorífica realidad, mi deuda paso de "x" cantidad a "xxx" cantidad, yo sin un cinco en la bolsa literal, mis interesas subiendo más rápido que los casos del virus y yo son generar ni un triste peso, mi esposo quién es un ser muy responsable económicamente hablando nos ha echo sentir que no nos hace falta nada, sin embargo gana lo suficiente pero no quiero achacarle mis deudas personales, solo le pido el pago mínimo pero mis fantasmas financieros aparecen ahí cada noche entre sueños, entre pensamientos, entre lavar platos y hacer de comer.
Navegando en appstore, que doy con cierta aplicación donde si publicas tu CV te agendan cita con empresas, y allá voy, a buscar un trabajo godín pensando que es mi solución financiera, en plena pandemia y aparte de todo, con los niños en casa y sin nadie quién los cuide si es que regreso al mundo laboral y con las clases en línea en puerta.
Hasta escribirlo me causa mucha risa, pues en vez de solucionar algo me dará más dolores de cabeza y reducirá el tiempo de calidad con todo el mundo, empezando mis hijos.
Qué confusa la vida y qué difíciles obstáculos, dichos@ el que sale glorioso y triunfante...
se llego el día de mi primera entrevista, mi primera "lit" ya que en mi anterior trabajo godín, entre por servicio social y me contrataron cuando se abrieron vacantes, pero ahora, llevé mi CV en mano y use los primeros tacones que encontré, pues en el correo decir vestimenta formal, debo confesar que no sentí nervios, presentí que seria una buena entrevista y así fue, la conexión entre mi entrevistador y yo fue buena, ni mis últimos 3 jefes fueron tan halagadores, sin embargo, de la misma manera orgánica que se dio el proceso, de la misma manera comprendimos ambos que aún no es mi momento de volver a la vida godín, por el simple echo de la naturaleza del trabajo, aglomeración del personal y las salidas a la calle en esta "nueva normalidad" no van de la mano, así que, gracias pero no gracias.
Comprendí mucho de mi y de mi situación al pasar por ese proceso, empezando por comprender que no es mi respuesta a mi problema, por un momento me vi en ese horario castran te y mi horario limitado de nuevo y a la vez mis padres batallando para aprender a usar Google Meet para las clases de mi hija mayor, esa simple idea me volvió los pies a la tierra.
No te voy a decir que ya resolví el acertijo, pero sí te diré qué el de arriba no me soltó de su mano, es solo que por ahora estar ahí con los que realmente lo necesitan, los enfermos que no dejan de orar, sus familias, los médicos y enfermeras que están al pie del cañón y todo el personal que debe de seguir trabajando bajo riesgo de contagio en todo el sector salud, ellos son los que sí viven día a día el cuento de terror que nadie quiere escuchar, y entonces es cuando recuerdo, que esa deuda que me ahoga tiene solución, que algún día mi trabajo va a prosperar de nuevo y que el tiempo que estoy pasando con mi familia y tenerla sana es lo más importantes en estos tiempos donde muchos quisieran tener lo que yo tengo, aún con mis fantasmas existenciales.
Por ahora, dejaré hasta aquí mi terapia, tengo tanto por compartir que no creo que deje pasar mucho antes de volver con más fantasmas, por ahora, mi 2020 continua y el encierro me trajo hasta aquí, a mis inicios en social media, antes que existiera FB, Insta, Snapchat, este fué mi hogar y hoy he vuelto a casa .