Termino en las emergencias
Chile pasa por un caos por el estallido social, ir a trabajar en muy complicado, por no decir caótico, es viernes y llevo más de 15 minutos esperando micro para tomar el metro tren y llegar a mi trabajo, decidí caminar ese día (son 15 minutos aprox a la estación), entre tanto la app de mascarita amarilla ayuda a pasar el tiempo y sobre llevar la caminata.
Faltando solo 3 manzanas a la estación, mi supervisor me avisa que no asista al trabajo, que por motivos de locomoción queda cubierta mi falta.
- Javier estas seguro, me quedan 5 minutos caminado y llego a la estación del metro.
- no Nicolás, no te arriesgues y ve a casa, a provecha de descansar nos vemos el lunes.
Quede a solo 2 cuadras ya, y sin saber qué hacer y sin ganas de volver a casa, el pajarito, dio luz verde a un venezolano de 38 años, con hijos en casa y un verga cargada para ser mamada.
Se llama José, me indica que no pudo ir a trabajar y que cuida a sus hijos, le cuento mi trágica y cómica historia, me quedo sentado en una banca, mientras lo leo, y lo incito a hacer algo, para pasar el tiempo, son las 09:30 AM, y de verdad no quería volver a casa.
- venga rey, mis niños duermen, pero lo invito a tomar desayuno, y cualquier cosa es un compañero de trabajo.
A todo esto José es mecánico de un compañía de electricidad, y trabaja al otro lado de Santiago, y por hoy le dieron libre, ya que por las protesta y baja locomoción, se tuvo que quedar en la noche en la central y volver temprano a sus casa a ver sus hijos que se encontraban solos.
Sin mucho que hacer, acepte su invitación, total me quedaba en el trayecto a casa. Sin remediar, y sin estar preparado para nada de acción, me anime en el camino a ver qué pasaba, están sus hijos, así que un beso o tocarnos, no será más que eso pensé.
Llegue a la locación que me mando por la app del pajarito, bajo a buscarme a conserjería, a primera vista sus ojos azules, su barba perfectamente delineada, su camisa a cuadros y pantalón deportivo ajustado, llamaron mi atención, sobre todo su bultoso paquete y enorme culo que se dejaba visualizar. Nos saludamos de un apretón de manos y un abrazo.
- Wena Nico como estas hermano.
- hola bro, bien bien, acá – nunca he sido bueno para las presentaciones- que tal, los niños.
- ven vamos subamos, para que los saludes y conversemos.
Camine detrás del hacia el ascensor, su culo literal me habla y me dice lámeme, se da vuelta y me dice:
- no hay nada en el suelo, levanta la mirada hermano – de cierto modo me da morbo el que te llamen bro, hermano o compañero, siempre en un contexto y situación marcada – subimos y hablamos más tranquilos.
- jajaja – risa estúpida – dale si no hay drama.
Subimos por el ascensor, y mi mano muy travieso, roso su enorme culo – venga Nico, que mano más juguetona- este subió de forma rápida y acelerada al piso 10, saliendo de este siempre detrás no dejaba de visualizar su enorme trasero o su abultado pico atrapado en ese pantalón.
Llegamos al departamento 1009, al lado sur de la torre, un departamento bastante grande y muy desordenado, no es de esperar de un hombre soltero con 2 hijos, un chico de 16, y una niña de 12 años, había un sillón enorme, con una mesa de centro con cenicero al borde de colillas, y juguetes del más pequeño, la terraza al tope de ropa de los niños y de su trabajo.
José me invita a tomar asiento al sofá, o en la mesa de comer, y me acomodo en el sillón, mientras el visualiza si los niños si aún duermen, y les cierra sus puerta de los dormitorios, el sofá da la espalda las habitaciones, pero frente de mi pone una silla del comedor, para tener a la vista la salida de los niños, y poder conversar conmigo.
- mis bebe duermen, se quedaron dormidos cuando llegue en la madrugada, entre ver netflix y el celular, no durmieron hasta que llegue a retarlos.
- pero igual son niños, y sin adultos en la casa, demás hicieron lo que quisieron.
- no me dejas, se comieron la lacena y todo lo que pillaron.
- cuando el gato sale, los ratones están de fiesta dicen.
- nada de fiestas Luis (16 años) sabe que debe cuidar a su hermana, Loisa (12 años) es más tranquila y gobernable.
- dímelo tengo 8 sobrinos de distintas edades.
- y Dime, que tal estoy, estas algo nervioso.
- jaja – risa estúpida nuevamente - si algo, es que tu culo, con respeto me dejo loco, y tu paquete se ve interesante.
- tu igual te ves interesante, piola y tranquilo, como dicen Uds., quiere algo de beber, o fumar – se levantó ante mi respuesta positiva a su propuesta, consigo trajo desde la cocina, un vaso de bebida y un paquete de cigarros – fumas estos?
- fumo de todo tranquilo – me estire a tomar un cigarro, nuestra manos nuevamente se rozaron y su mirada, con ese gesto mordiéndose los labios, me dejaron en claro que había química – tienes fuego a mano? – me estiro desde su bolsillo un encendedor rojo, y su short gris anunciaba una leve erección, con sus piernas abiertas, y la camisa seme abierta, dejaba mucho a la imaginación, entre ellos, su bulto cada vez más grande.
- quieres algo más, estas cómodo.
- la verdad su, háblame de ti que te parece – es difícil decir en esta situación, por mí ya estaría mamando verga o poniéndolo a mamar.
En un tiempo breve nos contamos nuestras vidas en la actualidad, además de hablar de la contingencia nacional y barbaridades de gusto en música, películas y anime.
Habían pasado ya dos horas hablando como si nada, la conversación fue más que fluida, entre sorbo y sorbo, y cada cigarro prendido la conversación no cesaba, y el afán de perder el tiempo para no ir a casa fue interrumpido por una llamada.
- mamá hola, como estas?
- Nicolás no me avisaste como llegaste al trabajo, te costó mucho tomar micro.
- no mamá, llegado al metro tren mi jefe me mando pa la casa.
- y donde estas, que no te veo.
- pase a ver a un amigo, pero llego a casa a almorzar como las 2, vale.
- mm… bueno hablamos, cuidadito, cuídate.
- ya mamá tranquila.
- ajaja – su risa fue luego de cortar la llamada – te controlan aun, a tu edad.
- lamentablemente si, hace poco quede soltero como te dije, y no quieren más novios por el momento.
- hahaha lo bueno que yo caigo bien en todos lados.
- así?
La conversación sufrió un corte frio, que llevo a un silencio incomodo, al tratar de retomar la conversación, ya situados en el balcón, con mi mano tocando su perfecta barba, llego el ruido de una de las habitaciones, rápidamente se asomó a ver y saludar a su hijos.
- estoy con un amigo saluda, y toma desayuno.
La niña, venia trasnocha de ver películas, un saludo a distancia, paso a la cocina tomo un vaso de bebida, un pan, saco un galletas de una bolsa, y se esfumo, - ajaja , no saldrá de la habitación más, hasta que le de hambre nuevamente – volvió a tomar posición más cerca de mí, tomando mi mano, y llevándola rápidamente a su barba – vamos sigue, me gusta como la tocas, aunque… - silencio incomodo-
- nos vamos a otro lado más tranquilo – cuando cambiamos a la terraza, pude dimensionar su verga y mis ganas de mamar, y el propósito de esta visita volvió a mi mente- o quieres seguir hablando – la verdad, solo quería que me llevara su habitación el baño, o la cocina, incluso ahí parados, entre la ropa húmeda aun, hubiera bastado para bajar y disfrutar.
- venga vamos a mi cuarto - me tomo de la cintura, y se arrebató contra mí, con un beso algo torpe y húmedo, hizo calmar la situación- vamos.
Salimos del balcón y caminamos a su habitación.
- disculpa el desorden, pero no he tenido tiempo para nada – mientras hacía espacio en el camino y en la cama, para echarnos literal.
- estas seguro que no se levantaran.
- esperemos que no, o no sabría cómo quitarme estas ganas – su bulto, ya era rígido y con su mano sobre él, era más notoria las ganas de sacarlo a tomar aire.
Nos acostamos sobre la cama y una montaña de ropa. Se lanzó sobre mí, y su pene literal ya me penetra sin salir, su lengua me dejaba claro que él tomaba el control, con una mano en mi cabeza haciendo fuerzas hacia él, y la otra tocándome el pecho, era más que claro que debía dejarme llevar.
Bajo con sus besos hasta mis pezones, mis pircings le llamaron la atención y con su lengua se encargó de dejarlos húmedos, sobre excitándome, evitando de gemir fuerte, mientras lamia, mordía y chupaba mi tetas – me encantan estas tetas de puta que me estoy comiendo – literal me trato como una, él tenía el control y solo acataba sus órdenes, y me dejaba guiar por el placer de sus labios, y su saliva viscosa que dejaba en su camino hacia mi pelvis.
Al llegar al borde de mi pantalón, solo roso su boca contra mi pene abultado en ese momento, deseaba que me mamara y así sentir su tibia saliva y viscosa, en mi pene. Los planes en ese momento eran otros, subió rápidamente dándome de su saliva, con un beso fuerte y demostrándome que el poder lo tenía el.
Me tomo de la cintura, mientras nos besamos, su viscosa saliva (lo siento por mencionarla, pero era abundante) me tenía empapado y excitado, desde su mano en mi trasero, a su mano sacando su enorme verga, pase de estar sobre él, a rodillas de la cama, con el acostado al borde, dándome un primer plano de su pene, con el short debajo de sus pies, y yo de rodillas en sus pies, su pene color canela, con una dimensión venosa y grosa, me llamaba, a lamerlo desde sus recortados pelos de sus testículos, hasta su cabeza, húmeda y con un pre-seminal abundante, mi lengua paso cada centímetro oliendo, saboreando y gozando, cada beso y cada lamida que le brinde, como pagando mis culpas de rodillas, pude admirar y brindarle un servicio hasta el tope de su verga. Mi boca se encontraba gozando cada centímetro, hasta que llegue a su cabeza, su pene era grueso y con venas muy marcadas, no era dotado, era un pene grande, grueso, venoso y sabroso, recuerdo que abrí mi boca metiendo su cabeza en ella, jugando con mi lengua, su mano en mi cabeza tomo lugar – hazlo lento amor – y ayuda a introducirlo, cada vez lograba que entrara más, mi boca estaba hecha para él, bajaba y subía lentamente, tratando de alcanzar cada tramo de su grosa dimensión, su mano tomo el ritmo de la situación, mis labios llegaron hasta su pelvis, logrando gran profundidad hasta mi cargante, ya mi saliva era viscosa, me ayude con mi mano para masturbarlo y darle lamidas conjuntas, dando espacios para ahogarme de su miembro, hasta salvarme de él, con un hilo viscoso, dando lubricación perfecta para una masturbación más fluida, con lo estrecho que se volvió su pene y el fogoso momento, entre su mano en mi cabeza, mi boca y mi mano dando lo mejor entre sí, para satisfacerlo, - papá estas?- fue todo tan perfecto hasta esa interrupción.
Su hijo mayor, se había levantado, y no había visto nadie en casa, solo había escuchado ruidos desde la pieza de su papá. Al momento que este llamo a la puerta, en segundos José, se levantó con toda su verga mojada y húmeda, subiéndose rápidamente su short, dándose manotazos a la cara para borrar registro de la saliva que tenía, ordenando su cabello, mientras yo me levantaba, y con mi polera, secaba el registro y sabor de su verga desde mi cara.
La situación habría quebrado el momento de adrenalina de nuestros sexos, el libido de él se había disminuido de forma sorprendente, mientras yo seguía con el sabor y ganas de querer más.
Pero no fue posible, lamento indicar que la situación en sí, fue bastante incomoda después, ambos queríamos seguir, pero con los niños en pie, era bastante incómodo y complejo. Además de considerar que ya era más del medio de día, era momento de irse mejor.
- lo siento Nico, pero lo dejamos para otro día – sin mencionarme que me iría, él se adelantó y dio el corte a la situación – igual podrías quedarte a comer, y así conoces a los niños.
Nos arreglamos un poco en el baño, y nos dirigimos al comedor, en este nos sentamos a conversar, sin mencionar la situación vivida, pasaron unos minutos y mencione que ya debía irme, a lo cual adjunto – lastimas, te voy a dejar a recepción – tome mi bolso con el que había llegado y salimos del departamento.
Camine delante de él, decepcionado con ganas de mas, prefería irme a casa y quitarme las ganas con una buena paja. Llegue al ascensor y lo espere, ante su caminar lento y arreglándose su abultado molestar. Este llego de forma inmediata, pero el hombre me tomo de la mano, y me dijo que las escaleras serían más rápidas, entramos a las escaleras de emergencias, estas oscuras y solo con la luz de unas ventanas que daban al exterior se podía visualizar con tranquilidad el espacio.
José me tomo por la cintura, apegándose a mí, llevando su boca en mi nuca y su respirar me dieron a entender muy tarde nuestro atajo, y sus intenciones – sube, en dos pisos más, podemos ver la vista del edificio – acompañada de una sonrisa tierna, pero con doble intención.
Mientras la luz, indicaba solo la mitad de los peldaños, José apegado a mi subía, su verga nuevamente dura, su respiración detrás de mí, y su mano en mi trasero, me indicaba que tendría mi final feliz, antes de llegar al piso, entre escalones me detuvo, un poco más alto que el, me dio vueltas, y su cara se dirigió a mi pecho, subió mi polera y mis pezones fueron sus juguetes, mis manos lo aplastaban para sentirlo más, y su saliva, volvía a tomar protagonismo, no puede aguantar y mis gemidos fueron claros y concisos, me encontraba caliente, excitado, y con sus mano mi pene libero de mi pantalón, tomando de sorpresa, una corta pero importante mamada, dejándome húmedo y más que caliente, entre mis gemidos, su boca en mi pene, mi polera arremangada y mis pezones húmedos, me encontraba en la gloria, saco su boca de mi pene, sin absorber o botar su saliva de la mamada que medio, me beso fuertemente, pasándome todo el líquido guardado, nuestros labios y lengua se encontrabas viscosas y calientes, termino de subir unos escalones, dejándome a distancia de su ombligo, dejo caer su venoso pene, dándome la orden de acabar.
- vamos amor, no te dejare ir sin antes darme mi leche, sin antes hacerte mío – desabrochando su short de generó, ese color gris apretado y formal, que saco dentro de sí, un vigoroso falo venoso, caliente y a punto de estallar.
Mi boca llena de fluidos, toca la cabeza de su pene, y humedeciendo esta, lo introduje lentamente hasta su base, me encargue que mi lengua llegara a cada punto, me encargue de que su cabeza quedara mojada, su cuerpo cubierto dentro de mí, y mi garganta abultada de él, dándome fuerte, con su mano empujando hacia el fondo de su entre pierna – vamos bebe, que me vengo – eso fue el inicio de unos minutos fogosos, atorado entre sus vellos, mi boca y sus manos dándome fuertes apretones, mientras sus gemidos, me indicaban el nivel de excitación, al punto de soltar una respiración, dando pie a mi mano en su torso, y entre mi pene agitándose, un línea de su jugo, y un – abre la boca amor ahí viene tu leche amor – dio por termine a un chorro de semen, caliente y fluido directo a mi cara, dando pie a la apertura de mi boca, y una tragada, de todo su líquido seminal dentro de mí, una línea de su leche corría por mi frente, nariz y barba, lo miraba de reojo mientras mamaba cada salto y desenlace de su verga, sus ojos pegados en el cielo, una mano en mi cara y la otra en la baranda sujetándose de no caer, soltando la última lamida, y sorbo de su semen, logre acabar, parado, un poco encorvado para alcanzar su verga, mi semen quede regado en el peldaño entre sus piernas velludas, y ahí los dos, excitados, con sabor a sexo, y yo con la cara llena de leche de mi macho, hacia su puta, hacia su amor de viernes por la mañana.
Al tiempo nos volvimos a ver, ya de noche para tomar algo, follar de forma cautelosa y rápida, antes sus hijos encerrado en cada habitación, pero eso, es para otro día.
X N,SM – kruff -
















