MI QUERIDO AZUL.
Oh mi querido azul brillante la triste realidad es que yo sigo aquí agonizante.
Oh querido y brillante azul, tan agobiante, tan sofocante, como las grandes olas del mar inquietante.
Oh mi querido azul brillante tan extravagante y tan arrogante que terminas molestándome, aplastándome, quebrandome.
Oh querido y brillante azul deja de atormentarme de torturame mentalmente, que todo es desgastante, que todo es remplazable y que todo es un instante.
Oh mi querido azul brillante, deja que me ahogue en aquel momento donde todo estaba bien, deja que el olvido me tome y me arrastre con el, sin remordimiento alguno, te dejo ganar a ti esta vez.









