—¡Ha empezado él! —se quejó, intentando zafarse del guardia que la interceptó cuando trató de devolverle un segundo golpe al hombre que llevaba varias cervezas de más. —Venga, díselo. —llamó la atención de aquella tercera persona, buscando librarse.
—¡Eh ¡Quítale las manos de encima! —intervino Harry tratando de poner orden en aquel gallinero que se acababa de formar—. Sí, él estaba aprovechándose de ella, ¿quieres soltarla o tengo que ir a exponerle la situación a uno de tus superiores? —dijo el británico utilizando el tono serio que solía utilizar para que los chicos le hiciesen caso, eso solía funcionar en esas situaciones.












