Olvidaré que exististe, olvidaré que me quisiste, olvidaré cuánto me heriste, aunque en silencio me insististe.
Olvidaré lo que escondimos, los besos de amor que nunca dimos, los sueños que rompimos.
Porque amarte fue pecado, y el destino nos ha juzgado, más prefiero andar quebrado que seguir encadenado.
Porque prefiero la soledad, que estar atado a falsedad, al ser amado que jamás me ha amado como yo, con tanta verdad.
Sobre todo porque yo te amaba
pero tu solo me querías y te encantaba mi atención
mientras yo solo me ilusionaba por una falsa esperanza.














