No pudo evitar levantar sus cejas con un ápice de asombro en la respuesta, a pesar de que estaba consciente de su experiencia en el asunto, que el egipcio lo destacara era diferente. Todo con él era diferente. “Gracias por el voto de confianza,” aseveró con una sonrisa que podía considerarse tímida para cualquiera que no lo conociera, pero resultaba ser el vestigio de la confusión al no encontrar palabras para los cumplidos. “Mhm, criminal y cualquier cosa que quieras,” admitió en un tono parecido al susurro, mientras la yema de sus dedos buscó con urgencia el cálido contacto con la piel trigueña, ubicándose justo en la espalda del egipcio. trazando caricias que se le antojaron necesarias. De pronto, la loca idea de desvestirlo ahí mismo no le pareció tan alocada, menos cuando las palabras (como siempre) de su pareja lograron que el suelo se remeciera y su estómago se retorciera. “No entiendo cómo lo haces, Ibra, de verdad— Me acuesta entenderlo. Siempre tienes las palabras precisas para describir lo que sientes y—” negó con la cabeza, una de sus palmas se ubicó bajo el mentón contrario, proporcionándole roces sutiles sobre sus labios con el dorso de su pulgar, el contacto visual era imprescindible en ese momento. “No creo que sea posible estar más enamorado de alguien como yo lo estoy de ti. Explotaría.” La burbuja que habían construido parecía ser irrompible, ni siquiera la música podría quebrantar ese ambiente tan cálido y acogedor impuesto entre la muchedumbre. “No quiero separarme de ti jamás.”
la estupidez de su sonrisa se conformó como inevitable, desplazándose sin piedad sobre el escenario creado por sus comisuras, incapaz de contenerse aún cuando semejante roce se encargó de tomarlos, haciendo oficial el anhelo más profundo de unión con el par semejante. sus palabras, claro, resultando auténticas piezas de amnesia para un panel auditivo que había dejado de escuchar el entorno que le rodeaba. ❝ ¿no te parece curioso que yo tampoco quiera hacerlo? ❞ cuestionó en un leve tono de gracia, aterciopelado a su manera y suficiente como para provocar el contacto total entre ambos, rindiéndose a un beso que se comparaba con el mayor de los oasis del desierto. cediendo ante la armonía de una coordinada danza, como siempre, incapaz de no dar acceso a una lengua que necesitaba encontrarse con su conocida, pegándose a su anatomía mientras los falanges se trasladaban a nuca ajena por inercia, tal y como si fuera suficiente como para mantener tal unión durante un tiempo indiferente. en algún momento se percató de un corte de música, pudo relacionarlo con cualquier burdo concurso de las festividades, pero sin duda descubrió la peor de las equivocaciones cuando debió separarse, abriendo los párpados para encontrarse en un episodio de inseguridad que lo llevó a enlazar falanges con los ajenos, con fuerza, consciente de que algún tipo de inseguridad lo delataba. ❝ no me sueltes ❞ pidió, negándose a separarse de silueta ajena mientras perdía la mirada en un negruzco campo más allá de las luces de los teléfonos. cuando la electricidad volvió a hacer presencia, un par de gritos terminaron por confirmar aquella primaria sensación. ❝ no tengo ni idea de qué está pasando, pero tenemos que irnos de aquí ❞






