Se encogió de hombros con suavidad ante las palabras dela chica y suspiró. —Es que no tiene nada de bueno. ¿Qué tiene de bueno tener sueño si no tienes una cama donde tirarte a dormir?—. Preguntó de forma retórica. Luego se fijó en la chica y entrecerró los ojos despacio. —¿Te conozco? Me suenas mucho y no sé de qué—.
-- Se supone que el sueño se te debe pasar pronto. -- Alzó los hombros, moviendo el vaso de café entre sus dedos. -- Supongo que somos demasiado vagos para eso. -- Sonrió levemente y volvió a mirar hacia el chico. -- Pues quizás de vista.. De trabajar por aquí, no sé.















