YA COMPRENDÍ…
Que por más que llore, tú no vas a volver.
Que esta tristeza que se me clava en la mirada… ya se quedó a vivir ahí.
Que voy a mirar al cielo mil veces, buscándote… y sé que no vas a responder.
Comprendí que este hueco en el pecho no se llena, ni con abrazos, ni con tiempo.
Que para muchos tu nombre será un recuerdo borroso… pero para mí es lo único que no quiero olvidar.
Que me haré mil veces la misma pregunta: ¿por qué te fuiste? …y jamás obtendré una respuesta.
Me dirán que ya pasó, que la vida sigue, que el dolor afloja…
Pero yo sigo atrapado en ese primer segundo sin ti.
Porque tú te fuiste… y con eso, mi mundo se partió en dos.
Entendí que tendré que celebrar tu cumpleaños sin ti:
Sin tarta, sin velas, sin mañanitas. Solo en silencio… con el alma.
Que mi única fuerza está en pensar que cada día que pasa es uno menos para volver a abrazarte.
He aprendido a ponerme la sonrisa, aunque la lágrima esté lista para caer.
A vivir como si todo estuviera bien, aunque me falte lo esencial.
Ya entendí que no te volveré a ver como antes…
Y que lo que más extraño no son las palabras, sino el calor de tu abrazo y esa forma tuya de decirlo todo sin hablar.
Sí… lo entendí.
Mi cabeza ya lo sabe.
Pero mi pecho…
Ese todavía no sabe cuándo va a dejar de doler tu ausencia.
Para ti, mamá. Siempre












