Alcides (le gusta que le digan el pipi) creció con un padre abusivo golpeador hijo de yuta. Con una mujer que maltrataba y humillaba, tuvo 10 hijos, que más que hijos eran tratados como sirvientes para recolectar las peligrosas sustancias que Lord Klenzie usaba para estudiar magia negra en un intento de socabar a toda la aldea bajo su poder.
Alcides descubrió a su padre en una situación de emoción violenta dónde amasijo a su madre en el sótano más recóndito de la casa. Lord Klenzie buscaba sangre pura y dedos de ángel para poder summonear a un T-Rex.
Al ver a su madre desangrada y sin dedos, sus ojos de llenaron de furia. Armó su ballesta y disparo contra su padre sin éxito. Luego de ver qué el disparo se disipaba en una pared de poder mágica, sintió como su cuerpo se retorcía, su vista se nublaba y el calor de llamas infernales abrazaban ahora su existencia. Su padre lo había maldecido y transportado a otro plano de existencia infernal para que muera por desobediente.
En dicho plano infernal, se arrodillo y lanzó un grito desesperanzado. "Dedicaré mí alma y devoción a destruir tus sueños y arrancaré de tí todo lo que te haya dado vida padre". Sus palabras cautivaron la percepción de un demonio que dominaba el pueblo Videla de dicho plano informal, Lilith Karriortt.
Presentándose Lilith, ofreció a Alcides cumplir las órdenes de sus palabras a cambio de su alma. Alcides, cegado por la violencia que toda su vida soporto a costas de su padre, se arrodillo y acepto el retorcido pacto.
Las paredes de fuego se convirtieron en la madera de casa, el aire que estaba respirando recobro la humedad del sótano del cual había desaparecido, Alcides retorno a su plano de existencia. Sin embargo, el calor de las llamas no escapó de su cuerpo. Uno de sus ojos se había tornado rojo y su sangre llevaba ahora el fuego infernal del dominio de Karriortt.
Recobrando la consciencia, Alcides volvió la mirada al sótano en el que había reaparecido. Enfrente suyo, los 9 cuerpos de sus hermanos estaban postrados sin vida, y clavado contra la pared del sótano se encontraban los restos de su padre. La cara de terror que había quedado petrificada en Lord Klenzie no era tan llamativa como la frase escrita en sangre sobre todas las superficies del sótano. Dicha frase acecharia los pensamientos de Alcides desde ese día en adelante. "El décimo dedo dará vida a los otros nueve."
Su alma ahora pertenecía a Lilith, pero su vida se dedicaría a resolver el misterio de esa frase.





















