ㅤㅤㅤㅤㅤ⥅ Loving the Devil.
ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ 𝐓𝐡𝐞 𝐊𝐢𝐭𝐭𝐞𝐧 𝐋𝐨𝐮𝐧𝐠𝐞 ᵖʳʲᶜᵗ
ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ This is who I am.
ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ #ThisIsMeTKL13 #ChubbyKitty}
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Cualquiera diría que el par se había vuelto pareja meses atrás, pero la verdad es que las actitudes cambiantes de Elliot confundían a la pequeña Hayden y esta no se animaba a preguntar el rumbo que aquella relación tenía.
Agarrados de la mano, soltando bromas en el camino, Vorgrimler iba en su andar con tremenda sonrisa pegada en los labios, algo que se había vuelto costumbre desde que Elliot le impuso acompañarla a su hogar luego del instituto y no iba a negar que aquello lo disfrutaba más que nadie.
Cuando llegaron bajo el umbral de su hogar, él se inclinó a dejarle un beso en la frente y seguidamente se despidió, pero la boca de la castaña soltó aquellas palabras que no se había animado a pronunciar.
— Entonces ¿Qué exactamente somos?
El sudor frío recorrió su espalda, sus manos se sintieron incómodas y tuvo que asegurar la mochila sobre sus hombros. Todo lo que podía ver del varón era su espalda y como esta de tensarse pasó a relajarse.
— Pues ¿Qué quieres que seamos? —preguntó Elliot girando su cuerpo volviendo a observar a la menor. En su rostro se veía una pícara sonrisa, Hayden quien se encontraba parada unos cuantos escalones arriba se encogió de hombros.
Era consciente de que aquella pregunta crearía incomodidad, pero su curiosidad y necesidad de respuestas había logrado que soltara el nudo que se le había formado en la lengua con aquellas palabras desde ya hace un tiempo; tuvo que bajar la mirada a sus pies comenzando con su secuencia de respiraciones profundas en un intento de controlar su ansiedad. Su mente seguía trabajando buscando las palabras que responderían a la pregunta del mayor, pero no lo logró, un leve movimiento de hombros fue suficiente para indicar que no tenía respuesta a ello o, mejor dicho, no se animaba a decirle lo que en verdad sentía o quería.
— Mi pequeña… —pronunció el varón acortando nuevamente la distancia, con lentitud volvió a tomar el rostro femenino y acomodó un mechón detrás de su oreja. Sus miradas se encontraron y Elliot le dedicó una sonrisa bastante tierna, hasta calmada, provocando que Hayden internamente se retorciera de felicidad y esperanza, es decir, era buena señal: él no se había enojado.
Era una trampa mortal, algo que ella no veía o se negaba a ver. La relación que tenía con él era candente, impulsiva y dispuestos a romper cualquier regla que se les presentara, ella vivía influenciada por él, al punto que se había vuelto su sombra. Krueger había marcado en un antes y un después, la inocencia en los ojos de Hayden y el brillo mismo, era completamente distinto.
Elliot se inclinó sobre ella lo suficiente como para susurrar a su oído, allí le dedicó aquellas palabras que la seducirían, aquellas que lograrían convencerla de que no tenía nada que temer, era justo aquello que esperaba escuchar y él, sin esfuerzo alguno, la tenía completamente ilusionada y comiendo de la palma de su mano.
La pregunta final era lo que la hizo volver en sí, lo hizo en una forma tan sutil que por más de que lo estaba esperando, su pronunciación, el tono de voz, las pausas que hacía daban como resultado que ella tenga la sonrisa de oreja a oreja— « ¿𝑸𝒖𝒊𝒆𝒓𝒆𝒔 𝒔𝒆𝒓 𝒎𝒊 𝒏𝒐𝒗𝒊𝒂? » —finalizó con los labios rozándole la piel.
Hayden sin esperar demasiado a que terminara de hablar, asintió repetidas veces con cierta adrenalina, no había tardado nada en regalarle su afirmativa: su impulso, aprecio y los sentimientos que sentía por él no la hicieron pensar en nada más. Todo aire negativo a su alrededor se había apagado, había olvidado que ella mejor que nadie sabía que las cosas entre ambos se podrían poner feas.