Tengo una voz que no es mía y un sueño prestado para vivir. Tengo una flor que me cuida y me da vida. A veces viajo volando y a veces caminando llego hasta el desierto y el calor es intenso, es bueno para el dolor que aquí yo siento, pasan los días y las noches, y el cielo se hace mar y todo se pinta de azul, y sigo de insomne sobre esta cama que nomás no sabe dormir…
—Vanessa Villa K.








