Vacío como el espacio sideral y decidido a rodar, se fue como se va un suspiro. Debió cruzar el tiempo, el suyo, pero no, no lo hizo, se sentó a llorar, luego sacó sus recuerdos y sin enojo ni amargura se puso a actuar su existencia, se quedó sin vida. Ahora hay más nubes en su cielo y menos espinas en su corona, pero ahí va él.
—Vanessa Villa K.

















