La poetisa… Diosa que rara vez me viene a ver, Me recuerda con su sonrisa Todo lo que pude ser. Es como un viejo amigo al que nunca ves que cuando llega sientes que nunca se fue. Es esa soga al cuello, a la que todos ellos insisten en llamar estrés. Estrés porque una rima no sea como quiero, porque una línea no levante aplausos, Porque mi fragilidad interior hace que cualquier hoja en blanco me parezca un holocausto. Pero aún así me logro interponer. Mi mano bajo su falda. Diosa poetisa, nunca me visitas Y ahora aquí te encuentras, dándome las ... gracias. Por el trato que te doy, Porque lo hago como pocos, Porque hay manos con más experiencia Que no logran tener la química de nosotros. Y como en cualquier pareja hay problemas, eres un hueso duro de roer. Como esa vez, con aquella mujer, Por la que te burlabas pues no me atreví a querer. Has estado a mi lado en lo más oscuro, Has visto todas mis movidas Como cuando perdí al amor de mi vida Y sólo tú fuiste la que me negó el cianuro. Ahora como humilde ofrenda Te dedico las líneas que de mi nacen. Sé que no es una gran prenda, Que el valor dependa del ojo del comerciante. En ocasiones he estado solo, En otras acompañado. Diferente situación, el mismo modo, siempre has estado a mi lado. El juego del miedo a volar, Jugar a volar hacia el miedo, El vuelo en el medio del miedo Y el juego de nunca dejar de jugar. Bien te pude haber compuesto una canción diferente, De esas donde el contenido no parece estar presente Pero que en las listas de éxitos les encanta a la gente Y no digo que esté mal, sólo que quiero ser coherente. Me molesta que en los hits no se refleje el coeficiente, Si las masas sólo quieren puras rimas deficientes, Me aterra que tu belleza cada día menos vigente Algún día sea reemplazada de una manera inconsciente Por un ideal global ínfimo, fútil y atrayente Que acabe por mandarte al olvido como un accidente. Y el humano, confundido, triste, solo y dependiente Vea que sólo él fue el responsable de la muerte De aquello que había probado ser omnipotente, Porque nunca tantas letras habían sido más hirientes Que cuando murió contigo el poder ser elocuente, ¿cómo dejamos que te fueras lentamente? Mi aporte para contigo va de mi pluma al papel Como transfusión sanguínea. ¿Cómo no iba a querer dar por ti mi vida Si mi libro vive porque tú vives en él? ¿Cómo no iba querer enfrentarme a una industria A la que le aporto lo que de a poco te mata? ¿Cómo no me iba generar esta angustia Saber que soy cómplice de borrarte del mapa? He cometido el grave error de verte, Diosa, Como si fueras trabajo. No quiero convertirme en el proxeneta de la musa Que si no es por dinero no le importa un carajo Es un cuento de nunca acabar, Querer serle fiel al underground. Que si ahora le escribo a lo comercial, Sé que mis principios me guiarán hasta el final