Todavía recuerdo ese momento tan fugaz, tan lindo, el que dió pie a que todo pareciera volver a la normalidad.
Después de tiempo sin vernos, me senté en tu silla de nuevo, tú saliste del baño, te sentaste en el sillón y te pedí que te pusieras delante mío, renegaste un poco porque ya te habías sentado en otro lugar, pero igual te paraste y me hiciste caso. En vez de pararte al frente mío, te agachaste, no estaba en mis planes que lo hicieras, aún así, te dije; " ven", moviendo la cabeza hacia mi, confundido te acercaste, hasta que entendiste de qué se trataba cuando empecé a cerrar los ojos y me acercaba a tu labios.
No sabía si me ibas a corresponder, pero todo indicaba que sí, así que me arriesgué. Nos besamos tan intensamente, con ternura y con un toque de añoranza. No sabía que estaba cometiendo el peor error, pero el corazón me ardía de amor.
Quizás para ti fue un simple día más y para mí, una fecha memorable.
















