PAISAJE QUE VOMITA UN VOLCÁN
PAISAJE: Soy un gran poema hecho de nada
he fundado sobre las aguas de fuego petrificadas
en todos los lugares vanos, la grandeza.
los exiliados de esta selva
recorren los lugares donde flotan las arenas
en las tierras altas se mecieron las estructuras
las grandes acciones de guerra no sirvieron de nada
y los barrios de minerales sólidos sobre la ribera
donde se tamizaba la arena
se desplomaron con el ruido metálico del dinero.
Esa noche a la orilla del mundo
el agua fue una con el fuego
el agua hizo correr cráneos por las calles
lo dice el que esa noche en el canto de la nieve negra
oyó a la milicia de los vientos violentos
el viento les contó sus engaños para que no tuvieran miedo
en la necesidad de ignorancia,
mientras la mañana señalaba con su dedo el desierto de ceniza
donde una vez se edificaron fronteras, muros y niños.
el extranjero de su tierra nos dice que todo es nuevo
la manigua se ha alimentado del pasado y de ahí su espesura
los árboles exhalan un quejido de cristales que se rompen, son ellos.
No es de ayer el exilio y entre los vestigios las señales,
esa gran cosa sorda dijo una sola frase, larga e ininteligible
como la última embriaguez del mundo
y nosotros volvimos sobre las huellas pródigas.
Mientras la nada aún humea
soy todo fuerza y presencia
y la iglesia que tan brevemente estuvo aquí,
fue consumida por la avalancha, ávida de alimentar a dios.