Cuando despedimos a un héroe, nace una dualidad de sentimientos. Una parte de nuestro corazón duele, pero por otro lado, está gozoso de saber que compartimos una parte de nuestra vida con esa persona. Quizá físicamente ya no está, pero encendió una llama que nadie puede apagar. Su recuerdo está más vivo que nunca. Ellos se van, pero dejan un tesoro en la tierra. Nos dejan historias, enseñanzas, anécdotas, nos dejan su ejemplo, para que así como ellos, nosotros también sirvamos. Los despedimos con lágrimas porque su ausencia duele, pero su espíritu y su escencia nos iluminan. Los que nos quedamos, estamos llamados a servir, a enseñar, a trascender, a salvar naciones, a dar amor y finalmente a ser como ellos: héroes. Hoy nos duelen, pero siempre estaremos orgullosos de haber tenido entre nosotros, a uno de esos héroes. Cuando un héroe se va, nos deja en nuestras manos terminar lo que iniciaron. Nos despedimos de ellos, pero le damos la bienvenida a nuevos capítulos repletos de sueños y metas que cumplirenos en honor a ellos. Cuando nos despedimos de un héroe, su espíritu no se va; vive en nosotros. Gracias por su entrega, por su amor y por su ejemplo, gracias por ser nuestros héroes.
¿Qué es el tiempo? ¿Cómo lo medimos? ¿Cómo sabemos que ha pasado? Yo, mido el tiempo con experiencias, con recuerdos.
Lo más bonito del tiempo es recordar lo que ha pasado en un lapso, sonreír de nuevo o derramar un par de lágrimas de nostalgia. No es la cantidad, es la calidad de ese tiempo transcurrido.
Hoy para mí es un dia de conmemorar (y de celebrar) porque tengo un año de tener a mi complemento perfecto.
Después de un par de años de habernos conocido, nunca me imaginé que cuando lo volvería a ver, iba a encontrar una pieza importante.
Día 1
4:00 A.M. Aeropuerto la Auora - Llegando al Aeropuerto veo a un grupo de chavos y chavas que iban al mismo lugar que yo, todo iba bien hasta que...
-¡Ala no! ¿Es en serio que viene él? ¡Pero si ni le gusta esa música! Que hueva, deplano va a ir alegando todo el viaje, ni modo... Mejor ni le pongo coco.
Bajo del carro, empiezo a saludar a todos y de la nada -¡Hola Ire! ¿Cómo vas? Tenía ratos de no verte... (Que raro que me haya saludado tan bien) Ni modo, no sabe que me cae re mal por hater, pensé.
Todo transcurrió bien, hasta las 6:00 de la mañana y un par de minutos. Listos para abordar, me llama para tomarnos una foto y bueno, nos la tomamos, subimos al avión y comenzó el viaje. Recuerdo que estaba súper inquieto e iba de arriba para abajo en el avión (llamaba la atención por lo alto que es).
Llegamos a México y recién pasamos aduana cuando llegó el terrible momento de socializar... Éramos él y yo esperando a que pasaran todos los demás. Nos paramos y comenzamos a hablar sobre qué acontecía en nuestras vidas.
Me contó sobre sus estudios, su vida laboral, su desaparición en la escena electrónica en Guatemala, su familia, un poco de sus hobbies y todo pintaba que era un muchacho responsable, independiente, trabajador... Todo un adulto.
Terminó la charla y seguimos de camino al hotel. Una vez llegamos al hotel Century, empezamos a ver las habitaciones para cada grupo, yo afortunadamente estuve con la mejor compañía que pude haber pedido. Después de haberlos acompañado en su boda como dama, estaba acompañando a “los gorditos” en su luna de miel 1.0.
Subimos a la terraza y todos hablando sobre lo que podíamos hacer, a donde podíamos ir y qué podíamos conocer durante esa primera tarde. Obvio, yo iba en plan turista, quería ir a conocer el montón de lugares lindos que hay en México. -Nosotros no pensamos ir a los museos, queremos ir a Six Flags- ¡Ala, que decepción! pensé. Ni modo, no hay dos glorias juntas, es medio chulito, pero de fijo es inculto.
Después de haber pasado una excelente tarde con “los gorditos” en las pirámides de Teotihuacán y la Basílica de la Virgen de Guadalupe, decidimos ir a dar una vuelta por la zona rosa e ir a cenar. Esa noche, me estrené una blusa y un par de zapatos que “la gordita” me trajo de Panamá, decidí maquillarme y ponerme ese labial rojo que tanto me gusta.
Salimos del hotel y justo estaba entrando el otro grupo (entre ellos, él). Nos despedimos rápido y justo cuando comenzamos a caminar, sentí una mirada muy fuerte. Fue algo así como en las películas, que los dos voltean a ver pero cuando se dan cuenta, regresan la mirada. Justo así.
Día 2
Todos emocionados y contentos por ir al festival, íbamos platicando sobre el line up, los artístas que esperábamos ver y demás. -Yo quiero ir a ver a Seven Lions- dijo, obvio la primera en decirle “lo tenés que ver” fui yo.
Llegamos al autódromo y nos dividimos, un grupo íbamos a entrar por una puerta y los demás, por otra. Entramos y nos fuimos tomando un montón de fotos, hasta que llegamos a los primeros escenarios.
-Ala gran, Charlie no me contesta... Y yo quiero ver por donde están para juntarnos. (Si no querés estar con nosotros, dale, andate) Pensé, pero solo no dije nada.
Seguíamos caminando por todo el autódromo y todo se puso un poco más interesante cuando empezamos a hablar de Star Wars y recuerdo que dijo -Yo me identifico un montón con el Grey Code- Hasta ese día no había conocido a nadie que conociera sobre ellos. Solo con eso, se ganó un montón de puntos conmigo.
Llegamos al EDC Town y había varias actividades chileras, entre ellas, la famosísima “Chapel of Love”. Los recién casados, obviamente querían hacer la ceremonia de la boda y fuimos a hacer la cola con ellos. Mientras esperábamos, me quise lucir con mi “toque sarcástico” de siempre...
-Ronald, dame la mano... ¿Te querés casar conmigo?
Jamás en mi vida me había sentido tan “bateada”, rechazada, menospreciada, hasta que este joven, se me quedó viendo con cara de “¿A esta loca qué le pasa?” y me dijo NO.
Esa fue la chispa que encendió algo entre nosotros. (Quizá suene ridículo, pero sí).
Después de un rato, parecía que se había adaptado al grupo de “los gorditos” y yo, íbamos de un escenario a otro y nos la estábamos pasando bien.
Llegamos al Kinetic Field y justo estaba iniciando Alison Wonderland, nos quedamos ahí juntos, nos tomamos un par de fotos... -Ay muchá, pero ponganse así como que se llevan bien, pues...
Terminó el set y comenzó a tocar el maestro Seven Lions. Quienes me conocen, saben que el dubstep es uno de mis sub-géneros favoritos y que me moría por verlo a él en vivo.
No solo lo estaba viendo en vivo, estaba acompañada de un chavo guapo que después de haberme bateado parecía tener buenas intensiones. Fue algo bonito, porque no iba en plan de conocer a alguien o “conectarme” a alguien. No, yo solo quería ir a disfrutar del festival y disfrutar la compañía de mis amigos.
No sabía, que en ese momento me estaba dando la oportunidad de realmente conocer a alguien que iba a cambiar mi vida.
Los días en México
Los días siguientes, nos la seguimos pasando bien. Vimos a más artistas en el EDC y nos disfrutamos el festival como si hubiésemos tenido años de no ir a uno (que en realidad sí era así).
Cerramos el festival escuchando un magnífico set de The Chainsmokers y sin decirnos nada, simplemente estando abrazados, supimos que esa, iba a ser nuestra canción.
Paseamos por la ciudad, nos conocimos más el uno al otro, probamos mucha comida rica, visitamos el que ahora es nuestro lugar favorito en toda la Ciudad de México (El Péndulo), fuimos de compras, nos juntamos con un buen amigo y así...
Era el momento de regresar y cuando veníamos en el avión, estaba un poco nerviosa por la duda de lo que iba a pasar. Una parte de mí pensaba “lo que pasó en México, se queda en México” pero otra parte de mí sentía calma.
-Sabes, nunca me había subido a un avión así... De hecho, no había estado en un viaje con alguien así: de la mano y sintiéndome tan bien.
El resto es (y sigue siendo) historia
Durante ese viaje me di la oportunidad de conocer a alguien sin ninguna intensión negativa. Después de meses de estar convencida que “yo no servía para las relaciones” porque mis relaciones anteriores no solo no habían funcionado sino duraron muy poco, entendí que todo era parte de un plan.
Un año después de haber pensado “bueno, a ver qué pasa” pienso que ha sido una de las mejores decisiones que he tomado. No sabía que en esa persona que yo consideraba “hater, antisocial, mala onda” se encontraba un hombre con un corazón enorme, una vibra increíble, un positivismo admirable y una actitud fuerte pero dócil.
Cualquiera diría que es un festejo “efímero” pero yo celebro que me di la oportunidad de estar con la persona que me complementa, que me saca sonrisas, que de vez en cuando me enoja, pero busca como solucionarlo, que me aconseja, me cocina, me motiva, me apoya, me inspira, me enseña.
Lo celebro porque cerré un ciclo negativo en mi vida e inicié uno que me ha llenado de puras satisfacciones.
Puede que sea poco, pero han sido meses, semanas, días, horas, minutos, de compartir mi vida con la persona más linda que jamás pude haber esperado. Y más que nada, es un año de darle gracias a Dios, a la vida y a todos los que estuvieron involucrados.
Gracias a vos, por acompañarme, complementarme, llenarme de cariño, comprensión, apoyo y estar ahí aún cuando estoy brava, moody, etc. No es el tiempo, sino todo lo que hemos vivido desde ese día. Gracias por las risas, los consejos, los detalles, las emociones, los buenos y malos ratos, por compartirme tus ojos lindos, tu esencia y tu positivismo.
Gracias por enseñarme que el amor es más fuerte que cualquier otra cosa y demostrarme que juntos somos más fuertes.
Espero que la vida nos de muchos años para seguir coleccionando recuerdos, momentos, besos, abrazos, apoyo, cariño, viajes, música, comida, sueños y anhelos.
Hace poco pasé una de las semanas más increíbles de este 2017, que por cierto ha sido un año que me ha dejado más agradecida que nunca.
Quiero comenzar confensando mi amor por México. De pequeña no sé por qué tuve la percepción que los mexicanos eran mala onda y que México era un país feo, contaminado, etc, etc... Ya de adulta me vine a dar cuenta que es un paraíso latinoamericano.
Apenas conozco la Ciudad de México y quisiera poder ir a conocer muchos otros estados que supongo, han de ser bellos.
Muchos conocen mi amor por la música y por ir a conciertos, toques, festivales, etc. Si hay algo en lo que no escatimo gastos, es en música. Hay algo que simplemente me atrapa y me hace amarla cada día más.
Es evidente que desde que estoy con mi actual novio, me he dado la oportunidad de disfrutar la música de una forma diferente. Porque ahora ya no soy yo sola, sino somos dos melómanos empedernidos.
En mayo vimos el anuncio en Facebook del Corona Capital, un festival que me encantaba por su lineup (tengo bien presente el año que fue The Killers) pero al que nunca había ido (realmente no sé por qué). Me bastó ver dos nombres para decidir que iba a ir...
Green Day, Foo Fighters, The XX, Phoenix, Alt-J, Gorgon City, Boys Noize, Elbow, Sheppard, PJ Harvey, ¡No podría creerlo! Eran tantos artistas tan buenos, solo no podía faltar.
Vimos las fechas de las ventas de tickets y no tenían ni cinco minutos de haber salido a la venta, cuando ya los tenía comprados. Recuerdo que agarré mi teléfono y le escribí por WhatsApp a mi mamá: “Mama, me voy a ver a Green Day a México” Ni ella lo creía, a pesar que el hecho que yo me “gastara el dinero en conciertos” no le encantaba mucho que digamos, se emocionó mucho porque sabía lo mucho que significa Green Day para mí.
Poco a poco fueron pasando los seis largos meses de espera hasta que finalmente llegó el día... tomamos el avión a la Ciudad de México (que por cierto, fue uno de los peores vuelos que he tenido) y nos fuimos a tener “that time of our lives”. Era el tercer viaje que hacíamos juntos y obvio nos lo íbamos a pasar excelente porque íbamos a ver a nuestras bandas preferidas.
Después de un buen rato, por fin logramos acomodarnos en la hermosísima, bellísima, perfectísima Ciudad de México y primero lo primero ¡fuimos a “chingarnos” unos tacos! “Las tortas al fuego” se llamaba el lugar, y tengo que admitir que han sido los mejores tacos que he probado en mi vida.
La conseguida de los tickets fue un dolor... A pesar que los habíamos comprado hacía seis meses, tuvimos que dar un montón de vueltas hasta llegar a “Parque Delta” a hacer una cola de tres horas. Toda esa espera y cansancio valió la pena cuando escuchamos a los chavos que estaban atrás de nosotros. Estaban hablando de una actividad de Star Wars y con toda la pena del mundo les dijimos que por favor nos contaran más. Nos pasaron la info y creanme que en ese momento todo valió la pena, TODO.
Corona Capital Día 1:
El Festival era algo nuevo para mí, nueva gente, un mood completamente distinto a lo que estaba acostumbrada. Todos vestidos de negro sobreviviendo al calor hiper grueso del autódromo, pero coreando rolas y gritando de emoción.
Preocupada por el tremendísimo sol que había y el hecho que mi novio llevaba la nuca destapada, pensé que quizá podíamos conseguir algo para cubrirlo en alguna de las mil activaciones que había. A lo lejos vi que dos personas tenían pañuelos de Monster (la bebida energética) y fuimos a ver cómo podíamos conseguirlo.
Salimos de la activación no solo con pañuelos sino también con un par de fotos y un tatuaje cada uno. Fue algo un poco extraño porque el hecho de hacerme el doceavo tatuaje gratis era emocionante, pero las condiciones no eran las más óptimas. “bueno, todo va a estar bien...” Me quedé súper satisfecha con el resultado, Jenn Jaeger de Black Bones Tattoo Studio se lució.
Durante el festival, vimos a un montón de artistas súper súper buenos, mi top 5 quedó así: Foo Fighters, Elbow, PJ Harvey, You Me At Six y Spencer Ludwing.
Todos re talentosos y transmitían una pasión tan genial, que no solo la música lo hacía a uno pasársela bien, sino también la forma en que ellos interactuaban y transmitían su emoción.
Lastimosamente no pude ver a The XX y me hubiese encantado, pero estaba entre verlos solo a ellos o ver a Elbow y agarrar un buen lugar en Foo Fighters.
Me voy a enfocar un poco más en Foo Fighters porque era la banda que más esperaba ese día...
Nunca me imaginé que iba a verlos tan rápido en vivo y superaron mis expectativas full. Dave Grohl es un personaje, y no solo él, todos en la banda son re chistosos y re pilas. Abrieron con un homenaje al recién fallecido Malcom Young y fue EXPECTACULAR.
Tocaron un montón de rolas de su nuevo álbum así como de los anteriores y no sé, sigo pensando que dos horas no son suficientes para verlos.
En fin, el día uno, fue demasiado bueno... Tocaba esperar solo un par de horas para arrancar con la segunda parte.
Corona Capital Día 2:
Yo consideraba que era el día más fuerte del festival y en efecto lo fue... Había muchos artistas que tocaban al mismo tiempo y ese traslape era demasiado doloroso, pero bueno, íbamos a ver cómo lográbamos verlos a todos.
Comenzamos con Dua Lipa y no me queda más que decir que es la perfección hecha persona... Canta precioso en vivo, tiene un cuerpazo y es re guapa. Su performance es muy bueno a pesar que ella sola se hace y deshace durante el show.
Seguimos con Bakermat, Gorgon City, y Alt-J, todos a cual más excelentes, creo que la variación de géneros es increíble en un festival. Bakermat que es electrónico, hizo bailar a todo el público, mientras que Gorgon City se lucieron con el show experimental en vivo y finalmente Alt-J con una perfección de ensable instrumentos/voces/visuales que es de otro mundo.
Así como el primer día no pude ver a The XX esta vez fue el turno de saltarme a Phoenix, que medio los escuché de lejos, pero era verlos a ellos o perderme un par de minutos a la banda que tenía más de 10 años de esperar a verlos.
Recuerdo perfectos flashbacks de cómo me sentía viendo el Bullet on a Bible (un DVD de la gira American Idiot) y de la emoción que me daba solo de pensar que quizá algún día iba a poder verlos en vivo.
Estaba ahí, en México en medio de miles de personas con mi persona favorita al lado. Comienzan a sonar algunas canciones de The Ramones y demás bandas cuando comienza a sonar “Bohemian Rhapsody” recordé de inmediato un vídeo que había compartido en facebook hacía varios meses del opening del concierto, era esa canción.
Entonces, estaba ahí, parada, con el corazón en la mano, los nervios de punta y un enorme nudo en la garganta, era hora, al fin iba a verlos. Comienzan los gritos y veo a un conejo rosado gigante corriendo por todo el escenario...
Desaparece el conejo e inician los gritos aún más fuertes, todas las luces encendidas y mi banda favorita, ahí en el escenario. Obviamente, no pude contener las lágrimas y me puse a llorar de la emoción, más de diez años de espera habían terminado.
Inician con el repertorio y lo menos que podía hacer era corear, saltar, gritar, aplaudir, sentir la música. Eramos muchísimos fans que estábamos lado a lado sintiendo la misma emoción de ver a Green Day en vivo.
Billie Joe, como es de costumbre subió a un par de personas al escenario y fue genial, sentí la emoción de los dos mexicanos que compartieron escenario con ellos. Me encantó el hecho que hayan escogido a México como el último destino para cerrar su Revolution Radio Tour.
Se hechó un discurso de solidaridad hacia los mexicanos por la actitud de Trump y su idea del muro, compartió también unas palabras para apoyar a la comunidad LGTBQ y promover la inclusión. Pero lo mejor, fue cuando habló de la importancia del empoderamiento de las mujeres y de cómo podíamos cambiar el mundo a través de la equidad.
Eran tres horas que yo quería que fueran eternas, porque anunciaron que no solo era su último show del Tour sino su último show por mucho, mucho tiempo. Casi me muero de la tristeza, pero me ganaba el sentimiento de felicidad por saber que los había visto en su último show, fue un sentimiento de “ala madre, lo logré”
Finalmente llegó el momento en que todas las luces se apagaron y estaba Billie Joe ahí sentado con su guitarra tocando 21 Guns y cierra con Good Riddance (Time Of Your Life). Con lágrimas en los ojos, los despedimos del escenario y fue algo así como un triunfo haber asistido a un festival tan increíble como lo es el Corona Capital.
Durante el resto del viaje, fue una tras otra aventura. Entre ellas, haber ido a Oasis Coyoacán a probar suerte y ver qué era esa tal actividad de Star Wars. Para nuestra sorpresa sí fue una Black Carpet súper bien elaborada y sí, ahí estaba Rian Johnson, Mark Hamill y Daisy Ridley, o sea, ver a los intérpretes de nuestra saga preferida ¿qué más queríamos?
Por fin conocí el bosque de Chapultepec, fuimos al bellísimo Castillo en plena golden hour, entonces me sentía como en un cuento de hadas en donde todo se veía muy lindo y pintoresco.
La vista, los arreglos florares en cada esquina, las fuentes y por supuesto el atardecer pegando en cada rincón del Castillo de Chapultepec. No se si era la emoción de estar ahí o si realmente se veía así de hermoso. (Me voy más por la segunda, para ser honesta).
Cada vez que salgo de la rutina y voy a disfrutar de otro ambiente siempre me resulta demasiado enriquecedor. Creo que he aprendido a disfrutar de las pequeñas cosas que me pasan, aún así no sean las más buenas, estoy en un proceso de aprendizaje y crecimiento.
Estoy agradecida por todo lo que he vivido y espero que así como lo he hecho también quienes me rodean también puedan vivir “that time of their lives”.
“It’s something umpredictable but in the end it’s right, I hope you have the time of your life”
A lo largo de mi vida me he rodeado de infidad de mujeres que me han acompañado y me han visto crecer; pero hoy, quiero dedicar un espacio especial a tres mujeres muy importantes.
Hoy quiero agradecer todos los cuidados, atenciones, lecciones, regaños, sermoneadas, oraciones, horas de desvelo y luchas que mis Wonder Women me han dado.
Ellas son tres mujeres que desde el momento que sabían que yo venía en camino, me entregaron su vida para hacerme la mujer que soy hoy en día. A pesar que todas hemos cometido errores, seguimos de pie, seguimos luchando y seguimos aprendiendo cómo vivir esta vida con amor, entrega, pasión y esperanza.
Ellas son tres mujeres que no me han dejado sola y en los momentos en que lo he sentido, me recuerdan que están ahí para mí.
Ellas son tres mujeres que han enseñado a valorar lo que soy: una mujer que a penas inicia su vida pero que está dispuesta a luchar contra la corriente y contra cualquier obstáculo que se le ponga en frente, así como ellas lo lograron.
Ellas son tres mujeres guerreras, luchadoras, soñadoras y apasionadas. Ellas son tres mujeres que me inspiran y me invitan a dar lo mejor de mí día a día. Ellas son mis amadas. Ellas son Aurita, Aury y Ligia.
Después de unos cuantos años de espera por fin llegó el día.
Fue un camino largo, pero después de todo, puedo decir ¡Lo logré!
Este marca el inicio de un camino que estoy muy ansiosa por recorrer. Tengo un millón de dudas e incógnitas que solo conforme el tiempo podré responder. Tengo un montón de sueños, anhelos y esperanzas que quiero alcanzar y este es el punto de partida para lograrlo.
Voy a recordar con cariño todo lo vivido durante esta primera experiencia universitaria porque por ser la primera, creo que tiene un valor significativo bastante fuerte.
Doy gracias a Dios, a la vida, a mi familia, a los catedráticos, académicos, compañeros, amigos y a todos quienes fueron parte de este entretenido viaje porque sin esa compañía no lo hubiera logrado.
Más allá de lo aprendido academicamente, una de las lecciones más fuertes que aprendí es la importancia de la constancia en nuestras vidas.
¿Por qué? porque a pesar de los tropiezos y los momentos difíciles fui constante, nunca me rendí. Aprendí que los obstáculos están ahí para hacernos más fuertes; como bien dicen muchos: todo tiene un propósito.
Estoy muy agradecida por haber alcanzado este logro y estoy convencida que vienen muchos más por delante. Estoy muy emocionada porque no he perdido mi rumbo, porque estoy segura que mi principal objetivo es seguir creciendo profesional y personalmente.
Tengo la visión de ser una profesional integra y visionaria. No puedo estar estática, no quiero estar estática.
La meta es ser mejor y cada vez lograr más. Mi vida tiene un objetivo y estoy dispuesta a luchar contra todos los obstáculos que se me presenten para lograrlo.
Una vez me dijeron “tú estás hecha para volar” y este es uno de los impulsos más importantes para seguir en el vuelo de mi vida.
Este, marca el fin del inicio de mi carrera profesional. Falta más, viene más, voy por más, porque esta vida es para aprender y triunfar.
El tiempo corre, los días pasan, las semanas se acortan, los meses se apuran y los años se avecinan. Mientras tanto, el recuerdo sigue vivo y el amor sigue creciendo.
Siempre me pregunté: ¿Qué sería de mí sin mi héroe? Hace un año creí haber respondido esa pregunta, pero conforme fueron pasando los días, las semanas y los meses, me di cuenta que nunca me quedé sin él.
Su recuerdo sigue fuerte, sigue vivo, sigue presente en cada latido de mi corazón y en el de muchos más.
Sus ocurrencias siguen en la punta de la lengua y sus anécdotas aún tienen vida en la memoria.
Físicamente está ausente, pero su espíritu sigue presente. Su amor por Guatemala y su pasión por servir lo veo en muchos guatemaltecos y guatemaltecas que están trabajando en construir una patria digna y bella.
Ha pasado un año pero no hay tristeza por su ausencia, al contrario, hay alegría por su recuerdo. Porque en cada uno de nosotros hay un pedacito de él.
Es mi héroe invisible, porque aunque no puedo verlo a él, veo todo lo que logró y lo que sembró. Lo veo a él reflejado en una familia numerosa y amorosa. Lo veo también en una patria deseosa de libertad y paz. Lo veo en un plato de hichintal envuelto en huevo. Incluso lo veo en un vaso de vodka o en un whisky. ¡Ah! ¿Y cómo olvidar que también lo veo en tres de mis primos y en mi hermano?
Lo veo todos los días reflejado en mi trabajo, porque al igual que él, estoy luchando por hacer las cosas con humildad, excelencia y amor, tal y como nos enseñó.
Son 365 días de tenerlo en el cielo, cuidandome, diciendome “mi rana” y aquí estoy, saltanto solo para adelante; siguiendo su ejemplo y recordandolo con mucho, muchísimo amor.
A pesar que lo extraño, lo tengo presente cada día de mi vida. No me queda más que decir ¡Salud! y mandarle un beso en la mejilla derecha, un beso en la mejilla izquierda y un beso en la frente.
When did we stopped feeling? When did we stopped kissing with passion? When did we stopped feeling those weird butterflies in the stomach? When did we loose love for it all? When did we started existing instead of living? Yes, my love, we are not living... No, my darling this is existing, this is only existing. Fear and hate and suffering and selfishness made us what we are now, a body... Just a bunch of bones and flesh. Oh my flesh when did you become so ephemeris? So desirable but so unlovable... Oh my heart when did you go so cold and hard? So fearful and so hurted... Oh my life when did you stopped being so worthy? So meaningless but so dreamy; so sweet and so salty.
Es una tarde fría, de esas que son especiales. De las que me hacen recordar lo tibia que es mi propia piel. Es una tarde fría, de esas que son solitarias. De las que me hacen disfrutar la compañía de un felino gordo y peludo que se recuesta en mi regazo.
Pocas veces nos ponemos a pensar sobre lo afortunados o bendecidos que somos al estar vivos.
He escuchado infinidad de veces el dicho “hay que dar gracias porque estamos vivos” pero pocas veces le puse atención.
Como muchos saben, soy el tipo de persona que está abierta a experimentar nuevas cosas, a vivir nuevas experiencias, a conocer nueva gente y a retarme a mí misma. Lo que me ha dejado buenos recuerdos, buenos amigos y buenas historias para contar.
Esta vez, doy gracias porque puedo hacerlo, porque lo puedo contar…
El sábado recién pasado (07 de enero) me hicieron la invitación a subir “de asalto” el volcán de Acatenango para ver el amanecer y después de un par de minutos de pensarlo y re pensarlo, acepté la invitación. Sabía que es uno de los volcanes más difíciles de escalar, sin embargo, pensé que sería una excelente oportunidad para cumplir una de mis metas para este año (viajar más por el interior del país).
A pesar que recibimos varias señales de diferentes formas que nos indicaban que no era una buena idea escalar el volcán, hicimos caso omiso y nos aventuramos… Pasadas las 11:00 de la noche, un grupo de conocidos nos alistábamos para escalar el volcán ubicado en el departamento de Chimaltenango. En el parqueo nos reunimos unos minutos para prepararnos e iniciar la travesía; una de las compañeras sugirió encomendarnos a Dios y así lo hicimos.
Como cosa rara, no compartí en mis redes sociales sobre la aventura que estaba a punto de emprender con un grupo de recién conocidos y mis roommates. Eran las 12:00 de la noche y un grupo de nueve personas iniciamos el ascenso al coloso. -¡Vamos pues, con todo! Pensé.
Desde que pusimos un pie había no solo mucho frío sino también mucho viento y llovizna, pero no fue motivo para detenernos. Conforme íbamos subiendo no se sentía tanto el frío por el constante movimiento y esfuerzo físico, pero esa mezcla entre agitación, mucho viento, frío y lluvia ya no eran tan agradables que digamos… Hacíamos paradas cada cierto tiempo para descansar un poco y cubrirnos de las fuertes ráfagas de viento.
Después de un buen rato, dos de los jóvenes que iban con nosotros decidieron regresar por la dificultad que se nos estaba presentando. Quedamos 7 y seguimos adelante…
Era la primera vez que escalaba un volcán y mientras subía me iba recordando de todas las recomendaciones que me había hecho una amiga varias horas antes. Después de seguir el camino por una hora y media más o menos, llegamos al primer descanso y mientras estábamos ahí, el guía que nos estaba acompañando nos dijo que esperáramos un momento porque el clima cada vez iba de mal en peor.
Mientras esperábamos, un par de personas lugareñas nos dijeron que era imposible seguir subiendo porque mientras menos vegetación había, peor estaba el aire y la lluvia. Les agradecimos la recomendación y decidimos verificar a través de fotografías satelitales si era solo una nube o si se trataba de algo más fuerte. ¿Qué creen? Casi no había señal telefónica, pero mientras esperábamos a agarrar buena señal, un grupo que venía descendiendo nos indicó que arriba estaba peor la situación, “acá está tranquilo todavía, más arriba está mucho más fuerte el aire y la lluvia, casi no se ve nada por la neblina” nos dijeron.
¿Subir o bajar? Ese era el dilema… Después de varias advertencias, nuestra mejor opción fue comenzar a descender y dejar la aventura para otra ocasión. Logramos llegar al parqueo casi a las 3:00 de la mañana si bien recuerdo.
Finalmente logramos ponernos bajo techo, tomar agua y comer algo dulce para estabilizarnos un poco. Mis roommies, otro amigo y yo decidimos ir a terminar con broche de oro la aventura y nos fuimos al famosísimo y alegrísimo Santo Perdido a ver el amanecer mientras bailábamos. Todo estaba bien, nada pasaba, había que seguir disfrutando...
Regresamos a la ciudad y unas cuantas horas después recibimos la lamentable noticia sobre la desaparición y muerte de otros compañeros guatemaltecos que al igual que nosotros, subieron el volcán.
Es increíble como uno da la vida por sentada, sin pensar que en cualquier momento, la podemos perder. Por eso, aprovecho este espacio para compartir lo feliz y agradecida que estoy por estar bien, sana, salva y sobre todo, viva. Lamento muchísimo la muerte de los demás compañeros y espero de todo corazón que quienes han sido encontrados con vida, puedan superar esta mala experiencia.
Hago un llamado a todos a no solo a dar gracias por su vida y su salud, sino también los invito a ser precavidos y evitar accidentes como este. Muchas veces no pensamos las cosas con cabeza fría y nos dejamos ir por la emoción, pero, en situaciones como esta, es de suma importancia prepararse mental y físicamente, porque como leí en algunos tweets “a la montaña, hay que tenerle respeto”.
Agradezco a todos quienes se preocuparon y estuvieron al pendiente. Pero sobre todo, agradezco a Dios por habernos protegido en todo momento y habernos librado de una tragedia.
Por último, les aconsejo que si van a escalar volcanes, inicien por los de menor dificultad y no se las quieran llevar de “engasados” intentando con un volcán tan difícil como el Acatenango. Ah, y asegúrense de ir en las condiciones climáticas adecuadas y con el equipo adecuado.
En los últimos días he notado que ando como si tuviera la cabeza en otro lado, como si estuviera distraída pero sin estarlo completamente.
Hice una autoevaluación y noté que esa “distracción” que sentía, no era realmente que estuviera divagando en pensamientos burdos, sino más bien, que me encontraba pensando en lo que ha sucedido últimamente no solo en Guatemala sino también en el exterior.
Me di cuenta que eso que siento es indignación, pura y genuina indignación.
Podría hacer un listado de situaciones que me incomodan, pero no lo voy a hacer porque 1. no terminaría nunca y 2. el fin de este texto no es quejarme. Lo que sí puedo (y quiero) hacer es expresar que esto que estoy experimentando me hace sentir mal, no solo por el hecho que las cosas a mi alrededor están mal, sino porque me doy cuenta que muchas personas se quejan a través de las redes sociales pero no buscan accionar.
Leí un tweet que decía que no hay que buscar culpables, pero sí, los culpables somos nosotros porque mucho alegamos y poco hacemos. Claro, no soy la excelentísima Wonder Woman que puedo cambiar y luchar por salvar a Raymundo y medio mundo, pero, sí soy una ciudadana guatemalteca que está dispuesta a cambiar(se a sí misma) y luchar para que mi país sea un lugar mejor.
No tengo soluciones para todo, pero sí quiero buscarlas. Ya basta de tanta violencia, inseguridad, odio, etc. Estamos creando personas que viven a raíz del miedo y la frialdad; por un lado los que lo siembran y por otro los que nos encerramos en nuestra burbuja de conformismo y buscamos el bien solo para nosotros y los nuestros.
Como ciudadanos no podemos cambiar el hecho que haya personas que solucionan todo con violencia, pero sí podemos cambiar el hecho que nosotros no usemos/busquemos la violencia como una solución.
No podemos evitar que haya tanta corrupción en Guatemala, pero sí podemos denunciarlo y actuar con transparencia en cualquier escenario que se nos presente.
La pobreza no se va a detener porque sintamos lástima o indignación, pero sí podemos buscar la forma de participar en actividades y/o movimientos que ayuden al fortalecimiento social y estructural de las comunidades que no tienen las mismas oportunidades que otras.
Repito, nosostros no podemos cambiar la forma de actuar/pensar de los demás, pero sí podemos cambiar nuestra forma de ver las cosas y reaccionar ante las situaciones.
Así que este, queridos lectores, no es un texto de mucho análisis, sino es más bien una invitación a que no solo nos indignemos sino también accionemos.