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Marauders Era Dreamcast. Imogen Poots as Phoebe Elliot
{nothing else matters}
Recostado sobre el césped lograba sentir como el tiempo transitaba lentamente. Michael se había tornado muy silente y reservado, antes concebía que el tiempo no le merecía, entre clases y el Quidditch, pero ahora, que tenía ya casi medio año sin jugar, poseía el tiempo suficiente para ejecutar otras actividades, pero a veces, no sabía qué hacer y se quedaba en blanco; cerró los ojos, empezó a percibir aquella suave corriente que el viento provocaba al acariciar las hojas de los árboles, sintió como su cuerpo se relajaba, era cuestión de minutos para quedarse dormido cuando escuchó una voz, sus ojos se abrieron de par en par y comenzaron a buscar al dueño o dueña de aquella voz.
— ¿Necesitas algo? — Cuestionó sin incorporarse.
— Disculpa, ¿haz visto algún kneazle merodeando por aquí? —preguntó curiosa esperando no haber interrumpido la clara siesta que el chico estaba apunto de tener, si no fuera por Phoe quien desesperada buscaba a «Odisea», que había desaparecido mágicamente entre los matorrales. — Es similar a un gato, aunque creo que ya lo sabes —murmuró mostrandole una sonrisa mientras miraba a los lados en busca de su mascota, este era tan escurridiza que aparecía luego de dos o tres días en el umbral de la puerta de su habitación.
{...}
Las pisadas de la castaña se hicieron presentes en la sala que no había tardado en llegar pero se detuvo frente a un escritorio con su mirada seria y sus brazos se cruzaron, emitió un ruido con la garganta ya que al parecer no había llamado la atención de la persona presente. —Estás en mi lugar— El hecho era cierto, siempre se sentaba ahí y de nueva cuenta con la mirada le pedía que se moviera. —Muévete— Le ordenó, con una sonrisa falsa dibujada en su rostro. Todo el día había ido tan bien hasta aquel momento.
— Lo siento, pero entre los modales la palabra “por favor” sería adecuado —murmuró Phoe cuando vio a la castaña acercarse a ella de esa manera, provocando que la rubia no mostrará una sonrisa divertida o algún rastro de amistad, aunque claro, pudo ver como la chica poseía la insignia de ser una slytherin, así que no tuvo la intención de entablar una buena conversación con ella.
Con su pequeña gatita teñida de un peculiar color rosa y un libro de aritmancia bajo el brazo, Lucinda había optado por salir a tomar un poco de aire a los jardines tras la práctica de Quidditch y de paso aprovechar a estudiar un poco para los EXTASIS. Lo único era que no podía concentrarse en la asignatura en cuestión, la detestaba tanto que prefería ponerse a jugar con el felino y lanzarle la bolita de estambre multicolor para que ésta la buscara (aunque nunca tan lejos, apenas uno o dos pasos de distancia). En una de éstas, el juguete se le fue unos cuantos metros más allá de lo que creía y acabó debajo de la banca donde otra persona estaba sentada, por lo que Ruth ni se molestó en ir— ¡Hey, tú! —exclamó en voz alta para que la persona allí presente la pudiese oír, para después ordenar:— ¡Alcánzame esa bolita que está debajo tuyo, rápido!
Tranquilidad, eso es lo único que necesitaba antes de ver el molesto rostro de Slughorn quien volvería a regañarla por no hacer sus debidas tareas y no prestar atención en clases ¿que le importaba eso a ese viejo decrépito?. Phoebe solo esperaba que sucediera algún suceso importante para perderse aquella clase, tal vez una gran lluvia que inunde los pasillos, o el ataque asesino de las mascotas de todos los alumnos que buscan dominar el mundo. Soltó un suspiro imaginándose aquella escena mientras balanceaba sus piernas, cuando de pronto una extraña bola de estambre se detuvo entre sus pies divisando a Lucinda a la lejanía — ¡Hey, tú! tienes un par de extremidades que se hacen llamar “piernas”. Ven y recógela tu misma —gritó mientras le dedicaba una última mirada al objeto bajo sus pies.
There's nowhere to run
Reg rió bajo ante las exclamaciones de la chica, parecía importarle poco estar en la biblioteca o las miradas de enfado que ahora les daba todo el mundo, se encogió de hombros, siempre seguía todas las reglas, tal vez era el momento de romper una. —Me gusta el silencio.– Admitió. –Pero esta bien que te aburra, me refiero, todos tenemos diferentes gustos.– Sonrío cálidamente y observo a la chica sacar su libro. –¿Qué lees?– Preguntó curioso.
— Orgullo y Prejuicio —murmuró la rubia mientras miraba nuevamente al muchacho a su lado, no solía ser una chica romántica pero los libros de esa categoría solían volverla nostálgica y alguien boba — Es un libro muggle pero es el más interesante que he leído — se encogió de hombros viendo la tapa del objeto entre sus dedos con cierta adoración — ¿Cual es tu libro favorito? digo...que categoría...ya sabes...románticas, acción, terror —preguntó por simple interés.
There's nowhere to run
mrgxmxime:
— ¿Perdona? —Frunció su entrecejo al oír o que había espetado la contraria. ¿Quién se creía para hablarle así a Margaux? Era una simple inútil que no hacía nada más molestar a la gente que intentaba estudiar en la biblioteca, con aquel pedazo de plástico que hacía llamar radio.— Lárgate tú, estúpida, antes de que yo o alguna otra persona que tampoco soporte mucho tu presencia te eche de aquí a patadas por el culo —Ordenó con voz firme y clara, elevando su tono de voz importándole poco si los demás llegaban a escucharla.
La rubia soltó una sonora carcajada cuando escuchó cada palabra salir de molesta boca de Margaux, mientras limpiaba lagrimas imaginarias sonriendo con burla — Me gustaría ver eso Maxime —la rubia soltó otra última risotada mientras elevaba sus pies encima de la mesa en la que la muchacha trabajaba, o pretendía hacerlo.
There's nowhere to run
—«¿Eso es música? ¿En mi Biblioteca?» —la joven regresaba en compañía de la bibliotecaria, quién al escuchar la melodía que Lily reconoció de origen muggle, giraba su rostro en todas direcciones y apuraba el paso entre las estanterías, intentando dar con el estudiante que era culpable de tal contratiempo. No obstante, la prefecta intentó desviar la atención de la mujer, apresurándose a donde creía haber escuchado la música. Al arribar, se encontró con la risa de la bromista tejón, y el desconcierto, mezclada con la curiosidad, en los rostros de los demás—. Phoebe, hasta que te encuentro —se aproximó con una sonrisa, mirando sobre su hombro con rapidez—, ¿te parece si seguimos con el ensayo de Estudios Muggles en el jardín? Estuve todo el día aquí, creo que necesito un poco de aire —urgió la pelirroja, mirando con alarma a la áurea, esperando que comprendiera su mensaje. En solo segundos llegaría Pince y terminaría echando a todos, imaginando un posible trabajo en equipo. Y eso, era precisamente lo que Lily buscaba evitar.
Phoebe se encontraba tarareando la canción cuando de pronto la famosa pelirroja que se hacía llamar «Lily Evans» llegó hacia ella con gran rapidez mientra su cuerpo evitaba tensarse por lo nerviosa que estaba, la rubia comenzaba a creer que Madame Pince estaba más cerca de lo que creía. — S-si claro — Phoe cogió la radio entre sus brazos bajando el volumen de su radio divisando como la bibliotecaria se asomaba en la puerta viendo a todos lados en busca de alguna víctima. Soltó un suspiro deshaciéndose de la tensión que le provocaba tener que recibir alguna crítica o regaño de Pince, esa mujer era su enemiga, claramente una más en la lista.
— Gracias Lily —susurró con una sonrisa reconfortante sintiendo como sus dedos tamborileaban en el aparato musical.
There's nowhere to run
-Si claro, dame unos minutos y vuelvo,- contestó pasando de largo bastante satisfecho con la expresión descorazonada de la rubia al ver su aparato hecho polvo. El chico sonrió de manera discreta. -Hazle saber que estaré en mi Sala Común,- dijo sin la menor pizca de miedo o preocupación, ignorando el pedazo de chatarra que le tiró a la espalda.
Se levantó de su asiento decidida a no dejar pasar aquel molesto suceso que el muchacho había provocado. Con grandes zancadas caminó hacia él viendo la gran diferencia de tamaño de ambos, sintiéndose de pronto sumamente cohibida — ¡Hey! te estoy hab...— de pronto el sonido de la puerta abriendose alertó a los demás alumnos que decidieron ignorar la pelea que ella había provocado, viendo como Madame Pince se asomaba con libros en los brazos y el ceño fruncido admirándose de aquel desastre que Parkinson provocó minutos atrás.
imogenpotts:
You can tell when someone is putting on a role. If someone really believes in what they’re saying, it’s quite hard to find cracks.
There's nowhere to run
Amelia sonrió ampliamente cuando la rubia subió el volumen, asintió ante su comentario y se puso de pie. Comenzó a cantar a un volumen moderado sin prestarle mayor importancia a si desafinaba a no, se paró en la silla en la que antes estaba sentada y empezó a bailar al ritmo de la canción o al menos eso intentaba. La bibliotecaria aún no les había dicho nada, probablemente no estaba o se había quedado sorda pues ambas chicas estaban haciendo demasiado ruido provocando miradas enfurecidas del resto de los alumnos que se encontraban allí, aunque una minoría aplaudía por el espectáculo.
Phoebe imitó a Amelia cantando ambas en unisono la canción que sonaba en la radio, mientras que bailaba al ritmo de la música subidas en la silla en la que se encontraban hace minutos atrás. Madame Pince no aparecía aún y eso a la rubia le traía sin cuidado disfrutando de algunos aplausos que la minoría de sus compañeros compartían con ellas, en cambio la mayoría de slytherin solo abucheaban aunque no se escuchaba del todo por el máximo volumen de su radio mágica.
There's nowhere to run
Era refrescante la actitud tomada por la otra rubia. El ánimo era casi invisible en Hogwarts desde hace unas semanas, y el que alguien tomara una decisión tan alocada hacía sonreír a Glenda de pura alegría. No temía a la aparición repentina de Madame Pince, estaba harta de estar quieta y necesitaba moverse. Sin decir mucho, continuó bailando al ritmo de la melodía mientras levantaban miradas sorprendidas por la valentía de ambas tejonas.
Cogió la mano de su compañera para ponerse a bailar junto a ella moviendo la cintura y cantando en voz alta la canción que en esos momentos sonaba en la radio, cuando de pronto Madame Pince apareció en la puerta mirando a ambas rubias con una mirada de desaprobación, lo único que pudo hacer Phoebe es soltar una carcajada sintiendo la ganas de bailar con la bibliotecaria como lo hacía con Glenda hace minutos atrás.
There's nowhere to run
Miró de reojo a otra parte, ¿dónde diablos estaba Pince? Bueno, supuso que le vendría bien hacerle un favor. Si las personas alrededor creían que el ruido no podía incrementar se habían equivocado, la música retumbaba con fuerza en los oídos del muchacho. Zack asintió disimuladamente poniéndose de pie para irse de ahí. Al tomar sus cosas sacó la varita y con un movimiento la melodía cesó para dar lugar a una explosión de chispas y plástico roto rebotando por todo el lugar. -Buena canción, el final fue mi parte favorita.-
Phoebe soltó un pequeño grito viendo su radio mágica hecha añicos mientras partes de esta salían esparcidos por todo el suelo. — Bien...ahora ponte a limpiar Parkinson — rodeó los ojos cogiendo un pequeño plástico de su antigua radio mientras la examinaba con cierta nostalgia — Maldito seas....no te saldrás con la tuya, llamare a Pince para que te haga limpiar todo esto —cruzó sus brazos con molestia viendo al chico con el ceño fruncido a la vez que le lanzaba el plástico que tenía en las manos
There's nowhere to run
— Increíblemente, lo que me incomóda es tu estúpida cara, no tu música — Kath estaba en la biblioteca sólo para regresar algunos libros que había sacado pues seguía buscando la forma de transformar a su sapo Tommy en una persona. Ya iba de salida, cuando la Hufflepuff se le acercó. Había algo en ella y su actitud que siempre lograba ponerla de mal humor.
— Tranquila...¿porque acudes a la agresión verbal? ¿no te enseñaron modales? —murmuró con diversión en su voz a la vez que subía un poco más el volumen de su radio mágica pues como decía no le incomodaba de todas maneras ¿cierto?
There's nowhere to run
Las reacciones a la riesgosa hazaña de esa rubia eran variadas y todas tan hilarantes. Algunos la fulminaban con la mirada, preparados para gritarle. Otros se sorprendían por su valentía o su estupidez. Unos cuanto más lo ignoraban. A Agatha le causaba indiferencia la música que tocaba la radio, lo que le interesaba era lo que propinaba en la gente a su alrededor. — Deberías subir el volumen —sugirió, sin esperar a que el muchacho al cual había dirigido la pregunta contestara. Quería ver que sucedía en el interior de la biblioteca de causarse más ruido.
Sin más que decir Phoebe dirigió sus manos hacia el aparato musical para subir el volumen con mucho gusto pues la rubia sentía curiosidad por saber que pasaba en la cabeza de sus compañeros y si eran capaz de explotar lo único que les quedaba de paciencia por soportar tan alta música llegar a sus tímpanos.