Horrible es hablar ante un mundo sordo
Con la esperanza danzando al filo del cuchillo.
La desesperación calza como anillo.
Los ojos pierden su brillo.
Mi voz ya no tiene efecto
Mi presencia es transparente, invisible
Mis palabras y mi mente mis armas
No puedo dispararlas, ya no tengo manos.
Un sediento en el desierto
Un vagabundo buscando abrigo
Un afligido buscando consuelo
Un enfermo buscado cura.
Me esfuerzo para acabar el castigo
Sin saber cuál fue el delito
Me duele, no lo consigo
Me preguntó si será infinito.
















