rxwaand:
“Ah… de acuerdo, esta bien” Cedió finalmente al percibir la gran convicción foránea, confiaba que de tratarse de lo opuesto probablemente sería honesto o quizá ofrecería una negativa más contemplada; reconocía que a veces los trabajos arduos agotaban tanto que cuando se trataba de descansos uno, casi por instinto, se lanzaba a ellos, siendo nada más que impulsivo. “Bien, mhm, necesito encontrar mi habitación para…” Sus manos entonces viajan hacía su dorso, siendo guiadas nada más que por el nerviosismo que le obsequiaba la excesiva vanidad de su doncella: ¡todo en aquel diseño era tan ostentoso! “sacarme esto — y, ni siquiera sé dónde… bueno, este sitio es enorme” ¿Acaso se trato de una justificación? Probablemente, cualquier cosa sonaba mejor que admitir su extravío / torpeza.
La curiosidad (quizá diversión) asoma en ese ligero movimiento de cejas, la mirada, sin molestarse en aquel talento llamado discreción recorre un poco la situación, la anatomía femenina que parece enjaulada en las telas de atuendo. Se ha acostumbrado a pinturas de aquel tipo, estilos de gran calibre, muy ajenos a la costumbre de su vida, pero que comenzaba a considerar parte de la atmósfera. "Ah, no dije nada por respetuoso, pero creo que el color no va con tus ojos siquiera" comenta ahí, aire bromista presente en vocablos, simple vago intento por distender cualquier nerviosismo de la escena pues, siendo sinceros, no tiene peso alguno su opinión cuando de moda se trata. "Lo es, trabajé aquí antes de Carolina, puedo ayudarte, sí" ah, en un momento creyó que se trataría de un pedido algo más complejo, pero nada de lo requerido está fuera de su alcance, aquello es puerta para un gesto hacia ruta segura. “¿Cuál era tu nombre, por cierto? indaga, pausado, quizá simplemente para no ingresar a un silencio que, básicamente, no acostumbra. “Ya no son tantas, pero creo que cuando eran treinta y cinco me las confundía a todas, qué épocas...” menciona al pasar, pensativo y divagador, tono más bajo que el promedio.











