Su próxima clase comenzaba dentro de una hora, Lyon acababa de terminar “Cien años de soledad” escrito por Gabriel García Márquez. Era un gran fanático de la literatura hispana, podía pasar horas y horas sumido en el mundo de los libros. Sentía unas inmensas ganar de fumar, pero lamentablemente estaba prohibido hacerlo dentro de las instalaciones de Bedford. El profesor caminaba por los pasillos recordando algunas frases que habían captado su atención, ¿los de Senior estaban listos para analizar al gran Márquez? Se preguntó en silencio, sabía que aquel libro era una pieza muy compleja inclusive para alguien como él. El americano no se percató que el timbre había sonado, los alumnos comenzaron a salir disparados y se detuvo por unos instantes para no estorbarle el paso a nadie. Durante el tiempo que estuvo parado, escuchó una voz que parecía provenir de una chica que estaba a unos cuantos pasos de él. El profesor sonrió amistosamente y se retiró los anteojos de lectura para poder verla mejor. —Un placer, Ivy. —Agregó marcando su acento americano. El segundo comentario emitido por los labios de la cobriza lograron hacerlo sonreír ligeramente. Le recordaba un poco a su hermana menor, Anette. —Claro, señorita. Es un privilegio conocerla. —Dijo como respuesta a sus palabras. —Mi nombre es Lyon Holt, soy el profesor de escritura creativa. —Comentó con una sonrisa —fingida—sobre sus labios, dentro del internado tenía que pretender que era una buena persona.
--Lyon... --repitió el nombre del mayor con un poco de curiosidad --¿Francés? ¿Portugués? --preguntó divertida, acomodando un poco su cabello-- Oh.. No sabía que impartían esa materia aquí, ¿Es interesante? --cuestionó, con el único motivo de saber un poco sobre el internado--















