me has hecho sentir que mi habitación ya no es sólo mía, y ya no puedo dormir sin echarte de menos
🪼

titsay
he wasn't even looking at me and he found me
Not today Justin
untitled
will byers stan first human second

roma★
Noah Kahan

No title available
Claire Keane

Janaina Medeiros
Lint Roller? I Barely Know Her
Show & Tell
Fai_Ryy
sheepfilms
PUT YOUR BEARD IN MY MOUTH
🩵 avery cochrane 🩵
$LAYYYTER

Discoholic 🪩
official daine visual archive

seen from Türkiye
seen from United States
seen from United Kingdom
seen from United Kingdom
seen from Cambodia
seen from Poland
seen from United States
seen from United States

seen from United States
seen from United States

seen from Egypt
seen from United States

seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from United States

seen from United States

seen from Spain

seen from Singapore
seen from Türkiye
@jacobomosby
me has hecho sentir que mi habitación ya no es sólo mía, y ya no puedo dormir sin echarte de menos
la turra
Con los años vas cambiando de opinión, porque las circunstancias cambian, la gente viene y va, nace y muere, estudias y trabajas, unos prosperan y otros no, y el paso del tiempo te da perspectiva y otra capacidad de análisis más nítida que la inmediatez te nubla. Todo esto lo digo evidentemente desde mi punto de vista, que es el de una persona que se considera de izquierdas desde una edad muy temprana, tan temprana que no sabía ni siquiera qué era izquierda o derecha, y que empezó a ser así de una manera muy genuina y nada impostada ni dirigida por mis padres que siempre se negaron a hablarme o hablar de política conmigo hasta ser adulto.
De una forma muy natural pensaba que lo de Dios era un cuento, cuando mi padre y mi madre (que me tuvieron muy jóvenes) salían con sus amigxs y yo me quedaba con mi abuela y ella rezaba de madrugada y me hacía rezar a mí, me parecía un absurdo porque no pasaba nada, nadie contestaba ni había respuesta alguna de ningún tipo. Lo mismo con cuestiones como el aborto, el racismo o la homosexualidad, con el a+b de los derechos humanos vaya.
Sin embargo, me veo en un momento de mi vida en el que todavía soy joven pero ya no tanto como para no tener que ocuparme de mí mismo si quiero mantener las relaciones sociales que venía teniendo. Me explico: mientras era estudiante tenía amigos que tenían más dinero que yo porque sus padres tenían más dinero que los míos, pero en el fondo estábamos en un mismo plano porque ambos dependíamos de si para salir nos daban 20 o 30 euros y aquello no discriminaba a ninguno porque al final estaba fuera de nuestro alcance el hecho de tener más o menos dinero en el bolsillo. Hoy por hoy, muchas de esas personas tienen trabajos mucho mejores que los míos y mucho más dinero que yo, y los planes ya no son tomarnos una cerveza comprada en el súper en el campillo sino otros que requieren un desembolso que algunos no nos podemos permitir, con la diferencia de que ahora, la cantidad de dinero de que disponemos cada uno sí se achaca socialmente a tus capacidades o lo que hayas hecho para obtenerlo, cuestión con la cual no puedo estar más en desacuerdo, pero mi opinión no cambia nada.
Tengo un trabajo precario en el que además de pagarme muy por debajo de mi valor para la empresa me explotan diariamente y me obligan a hacer y decir determinadas cosas que están totalmente en contra de mi moral. Con 20 años le decía a mi padre que yo nunca comulgaría con órdenes que fuesen en contra de mis ideas, que dejaría el trabajo y viviría al margen del sistema. Entonces no comprendía que vivir al margen es imposible, simplemente vives por debajo, ni tenía idea del coste personal que supone decidir hacerlo, porque pierdes amistades e hipotecas a tu padre y tu madre que bastante han hecho ya privándose de cenas, viajes, empastes, y en definitiva, vida, que dejaron de lado o en segundo plano la suya para intentar que tú te construyas la tuya.
Aquí me encuentro hoy, malviviendo con poco, poco tiempo y poco dinero, haciendo cientos de cosas que no quiero hacer porque son intrínsecamente malas y da exactamente igual la deriva moralista que tome la sociedad, son malas hoy, lo fueron ayer y lo serán mañana, pero tengo que hacerlas si quiero vivir y tener una oportunidad para progresar mínimamente y devolverles a mis padres todo cuanto me han dado (o al menos indemnizarlos) y que mi hermana se encuentre alguna piedra menos en el camino de las que me he encontrado yo.
Creo que la clave es no caer en el error de asumirlo como algo normal, no decir eso tan grave de que no hay otra alternativa y creérselo, porque yo lo digo, pero sé que si queremos sí la hay, y que aunque tenga que hacerlo, está mal. Que el que me obliguen a actuar en contra de mis intereses y de los demás no me haga perder la perspectiva de lo que está mal o bien, que no pierda nunca la conciencia de clase, que no pierda mi esencia, que por querer yo más se lo quite a otra persona, que siga siendo YO.
Siempre he asociado el conservadurismo con el rechazo de todo aquello que no casa ideológicamente con sus principios, toda obra cuya esencia y origen no rime con sus ideas queda fuera de la ecuación para ellos. Siempre me ha parecido absurdo y fascista, valga la redundancia.
Me entristece que a la izquierda nos hayan comido terreno en esto también y ahora seamos nosotros los que rechacemos toda obra cuya autoría intelectual corresponda a alguien que no cumple nuestros requisitos ideológicos. Un facha no escucha a Bertín Osborne por lo bueno de su música, ni deja de leer a Lorca por lo malo de sus poemas.
No condenes el arte condena al artista, idiota.
Opinando por encima de mis posibilidades
El mismo gobierno que celebra la encarcelación política de Otegi propone como única solución una exhibición de fuerza policial para acallar la voluntad de la mayoría de catalanxs. Han convertido en su fetiche primero el pedir a la izquierda abertzale que “condenen el terrorismo de ETA” como requisito indispensable ya no para demostrar su españolidad (que también) sino para ser considerados semipersonas, y ahora su único requisito para no mirarte con asco es que te declares antireferéndum (que no es más que una expresión encubierta de la catalanofobia).
Otegi no se ha posicionado políticamente en contra del terrorismo de ETA, pero ha sido junto con Jesús Eguiguren la pieza clave para que el conflicto armado terminase. El PP nunca quiso que ETA dejase de actuar, de hecho, en su discurso, ETA sigue activa. Se mueven única y exclusivamente por intereses electorales y tanto en Cataluña como en el País Vasco no se han comido un torrao nunca, por tanto su estrategia siempre ha sido echarle leña al fuego, convertirlos en enemigos, suscitar el odio de las Castillas y llenarse los bolsillos de votos en el resto del país. De ahí que ETA “siga activa” y que la petición de un referéndum haya llegado a donde ha llegado.
El PP no ha condenado la dictadura franquista, y, a diferencia de Otegi, ellos NO han sido una pieza clave para que se acabase, más bien todo lo contrario. No querían la paz en Euskadi porque les da más miedo una papeleta con el nombre de Arnaldo Otegi que levantarse con la noticia de un coche bomba en la T-4 y por eso celebraron su encarcelación, no quieren pactar un referéndum porque el único catalán que aceptan es el que prefiere a Cristiano que a Messi. Nos quieren por debajo porque entienden España de forma vertical, salir de Madrid es bajar un escalón, por eso somos galleguiños y lo nuestro es un dialecto.
Nos hacen pensar que Piqué es un hijo de puta por contestar a TV3 en catalán pero de Zidane no se nos ocurre pensar lo mismo cuando atiende en francés a L’Equipe. Porque no pensamos, reproducimos.
Se le ha dado más valor a que Otegi no haya condenado el terrorismo que a su participación en el fin de ETA, pero en un país en el que el partido “popular”, que es heredero de una dictadura que no ha condenado y se llena la boca de democracia por un lado y Barcelona de policías por el otro, pues hasta parece que es lo que tiene que ser.
No negocio los hechos, sí la interpretación de los mismos. Pero transformar o negar lo que pasó no puede entrar en el debate. Podemos defender lo que hizo cada uno porque ambos creemos haber actuado bien, pero sostener una versión de los hechos sobre una mentira sólo puede significar que el fin que persigues es sencillamente miserable.
He sido el comodín de la soledad, un probiótico para tu ego, un amor edificado sobre una mentira piramidal. Antes me afectaba, ahora no. Han cambiado cosas, pero sigo sin saber qué hacer. Antes me importaba, ahora no.
Entre ternura y pensión por 33%
Si pudiera hablarte y tú quisieras escucharme te explicaría por qué no te hablo. No te hablo porque si entras en la cafetería donde estoy tranquilamente tomándome un café y leyendo un libro me estropeas el capítulo. El corazón empieza a latirme como si se ahogase dentro de mi pecho y necesitase salir de él, las manos empiezan a sudarme y las siento torpes y frías, me las froto inconscientemente contra los pantalones y se me cierra el libro, se me desencaja el rostro porque creo que me estás mirando reabrir el libro del que he perdido el hilo y empiezo a mirar palabras aleatorias en una página aleatoria que pasan por delante de mis ojos pero no soy capaz de prestar atención a ninguna porque intento no pensar que estás, intento que pienses que no me importa que estés, mientras presiono el libro contra la mesa con la mano izquierda fría sudorosa y temblorosa y la derecha marea una cuchara dentro de un pocillo de café vacío. No te hablo porque mis inseguridades. No te hablo porque es que eres muy bonita por fuera y agrava el anterior motivo. No te hablo porque si tenía una bala la disparé al cielo y ahora no tengo ni de fogueo. No te hablo porque además creo que por dentro también eres bonita por lo poco que puedo ver de ti. No te hablo porque querría decirte lo que pienso de ti y mis nervios, manos frías, y corazón estresado acabaría diciéndote que “pareces diferente” y te irías creyendo que regalo tazas de Mr. Wonderful en la segunda cita. No te hablo porque soy incapaz de no ser yo y se que yo no voy a gustarte. No te hablo porque hasta escribiéndote me atropello y no hago ni un punto y a parte.
Primer mandamiento
La vuelta de tuerca que ha dado el machismo ante el “auge” del movimiento feminista es la misma que da un empresario del Ibex cuando un escalofrío le recorre la espina dorsal al ver a Pablo Iglesias en 2013 practicando el medievo con el culo de varios tertulianos en 13 tv.
Se llama miedo, y su estrategia es convertirse en víctimas y propagar ese miedo. Si gana Podemos nos lo van a quitar todo, para quedárselo ellos, y, acto seguido convertirse en lo que pretenden destruír. Quieren nuestra posición para hacernos lo que nosotros les hacemos, quieren darle la vuelta a la pirámide. Qué pena que nadie se haya dado cuenta que argumentando esto, reconocen abiertamente que el “mal” en que "pretende” convertirse Podemos o el Feminismo son ellos.
La casta privilegiada denuncia una persecución y maltrato, denuncia discriminación y qué demonios, ser un grupo oprimido. No hay que tener tragaderas ni nada. Es lo mismo que la propaganda de Venezuela y los males de la izquierda: miedo a perder privilegios, miedo a bajar de su aristocracia y tener que sentirse iguales a los demás, tener que competir por el pan en vez de simplemente abrir la boca para que papá y mamá te lo den ya masticado, tienen miedo y acusan a los oprimidos de querer convertirse en dictadores para poder seguir siéndolo ellos.
Miraos en cuánto está la brecha salarial entre hombres y mujeres en los países de la Unión Europea o los Estados Unidos, en el “free world”, o entrad en el INE y experimentad un poco con las estadísticas del paro por género y grupos de edad, buscad datos sobre violaciones, o mirad el balance de víctimas mortales por violencia de género, y luego quitadles la autoridad moral para protestar y acuñadles el término feminazi, porque piden demasiado o directamente tonterías. Banalizad su lucha. Son como los negros cuando pedían usar los mismos baños que los blancos, o los pobres cuando piden pan como los ricos, DE QUÉ Y PORQUÉ SI NUNCA FUE ASÍ Y HASTA EL MOMENTO TODO HA IDO BIEN?
Primer mandamiento, preservar el statu quo a toda costa.
Nos sobró tiempo y nos faltó valentía. O voluntad. O comprensión. O un poco de todo.
Amor había de sobra. Aunque a veces he pensado que no, la verdad es que no nos hacía falta más. Para qué? era suficiente para la edad que teníamos y para lo que estábamos destinados. Con querernos mejor hubiera sido suficiente. Con comprender eso hubiera bastado. Nos faltó comprensión.
No fuimos valientes para asumir lo que había y dónde debió quedarse. No nos dejamos morir con dignidad y nos fuimos sin amor, sólo con sufrimiento, como el que soporta la larga agonía de una enfermedad porque la cobardía le impide ejecutar una eutanasia que es la única salida que le puede brindar una muerte digna y amorosa. Nosotros no, preferimos lo rancio, preferimos estirar artificialmente una vida que no nos gustaba vivir. Nos faltó valentía.
Nunca tuvimos la voluntad real de entendernos, cada uno iba por libre y sólo nos poníamos de acuerdo en pequeñas treguas que nos daba el cansancio de opinar constantemente diferente y echárnoslo en cara. Nos faltó voluntad.
Nos sobró tiempo porque nos faltaban años, ahora lo entiendo. Nos sobró tiempo, el que fuimos arañando por la falta de valentía, voluntad y comprensión.
Hola amigo, acabo de ver el post rememorando el creador de ambientes con motivo de tu 6to aniversario. Sé que te importa una mierda pero llevo años queriendo escribirte esto. Hace cuatro años casi exactos le puse el creador de ambientes a una chica y hoy estamos casados. De alguna absurda manera me siento agradecido hacia ti por aquello, asi que bueno... Gracias. Me ayudaste a ligar. Hoy en dia vemos tu mierdapagina mientras desayunamos todos los dias.
No vamos a tener que irnos a una isla a vivir, sólo vas a tener que venirte tú. Yo llevo aquí poco más de un año. Me vine en cuanto te encontré porque lo supe enseguida. Te fui dejando pistas. Escribí cartas, las metí en una botella y las tiré al mar. Llegaron a ti. Ahí fue cuando enseguida lo supe. Y seguí escribiendo pero me quedé sin botellas, papel traje para una vida porque cuando enseguida lo supe también supe enseguida que iba para largo. Aquí decidí esperarte, en mi isla que enseguida supe que sería nuestra.
Atardecer na Travesa de Fonseca
Patinando no Obradoiro. Incrible pero certo :)
Ya no me queda nada que decirte. Y aún no te he dicho nada.
Sometido a esto como si se tratase de un azaque. De forma voluntaria, por necesidad propia, porque creo que es lo único que me queda de ti. O para ti. Porque contigo... nada.
Todavía conservas ese resplandor seráfico de antes, después de todo, osea, después de nada, no necesitas ponerme excusas para seguir arriba, yo mismo te busco subterfugio.
Así sigo, en un estado de limerencia causado por una dispepsia emocional de la que no consigo curarme. A dónde has llegado sólo con palabras.
Hay mujeres que ocupan un espacio pero dejan hueco para otras. Suena feo, lo sé, pero es así (la verdad no es para todos los oídos).
Dejan hueco porque te permiten querer querer a más. Poder querer a más. Tú no. Tú llegaste y no tuve que hacerte hueco, tú te lo hiciste tu sola, echaste a las demás y lo ocupaste todo, lo que estaba libre y lo que no.
Ahora no queda nada, no cabe ni un alfiler, ni puedo querer ni quiero querer. Sólo estás tú queriendo o sin querer, lo quiera o no.
El otro día vi este vídeo de Bernie Sanders que un amigo mío compartió en su Facebook:
https://www.youtube.com/watch?v=M5b4JCkZyC4
Me ha hecho pensar mucho lo que dice sobre los trabajadores blancos en los 50 en Mississippi y extrapolarlo a situaciones que vivimos actualmente. Entonces utilizaron el odio racial para explotar a trabajadores, dividirlos para vencerlos y hacer que se odien para enriquecerse a su costa. Hoy, vivimos exactamente lo mismo que hace 60-70 años en Mississippi.
Nos dicen que ya no hay discriminación contra la mujer porque pueden trabajar, estudiar y hacer cuanto quieran sin pedirle permiso a nadie, pintan a feministas de “feminazis” pero nadie cae en la cuenta de que en Europa, supuesto mascarón de proa de la civilización, no hay ningún país donde las mujeres cobren el mismo sueldo que un hombre por el mismo trabajo. En Alemania la diferencia es de un 22%. No se dice ni pío sobre la confinación laboral a la que se somete a la mujer en determinados puestos de trabajo. Pero las feministas están locas. Cuántas mujeres tirando piedras contra su propio tejado. Dividiéndolas es fácil perpetuar la situación.
Nos dicen que el trabajo dignifica, que tener trabajo es satisfactorio y que menos da una piedra, pero no nos dicen que cobrar 600 euros no da para vivir, da para intentar sobrevivir, y que aceptando algo así lo primero que te quitan es la dignidad porque no hay mayor desprecio que pagarte miserablemente por tu tiempo de vida. Tus horas no valen una mierda, pero mira, estando en casa ganas menos. Dignity to the max. (Sobre esto recomiendo leer a Daniel Raventós: http://ctxt.es/es/20160113/Politica/3689/Daniel-Ravent%C3%B3s-renta-b%C3%A1sica-universal-RBU-Podemos-PSOE-ATTAC-Econom%C3%ADa-Entrevistas-Pol%C3%ADtica.htm)
Nos dicen lo que tenemos que odiar para que no los odiemos a ellos, para que no les exijamos responsabilidades, para que discutamos entre nosotros quiénes son los malos y cuánto de malos serán los que estén por venir, nos enseñan a insultarnos y echarnos la culpa unos a otros de algo de lo que tenemos la culpa de una manera un tanto indirecta y lo peor, es que ellos son los únicos que pueden cambiar esto, educando más y mejor, informando más y mejor (o algo al menos), y eso no va a pasar nunca.
Con otras me pasaba que al irse volvían a mi cabeza cuando hacía algo que solía hacer con ellas, o iba a un sitio al que iba con ellas. Volvían un momento a pincharme y volvían a desaparecer, volvían como un boli bic al que se le acabó la tinta pero si pruebas a escribir días después vuelven para trazar un garabato sin sentido y se acuerdan de que estaban muertos.
Así son las vueltas de un ex, vuelve el recuerdo de algo que funcionaba en determinadas circunstancias pero luego te das cuenta que ninguna circunstancia es inmutable y dejan de escribir porque te percatas de que aquel boli dejó de tener tinta hace mucho tiempo. Voy al cine y pienso en una, me fumo un cigarro y pienso en otra, leo un libro y pienso en otra.
Pero contigo, qué? yo no sé si contigo el boli se quedó sin tinta porque no sé ni de qué color era la tinta. No sé ni si había boli. Sé que con boli o sin él escribí muchísimo y no puedo dejar de hacerlo.
Dónde tengo que acordarme de ti? en ninguna parte, y la cuestión es que te recuerdo en todas.