Ooc: perdonen pero estoy desde el movil 😭😭
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Ooc: perdonen pero estoy desde el movil 😭😭
Su abuela había terminado de tejerle un suéter, de hecho lo hacía constantemente aunque él ya no los necesitaba, de cualquier forma, Arthur siempre le agradaba darle gusto a su abuela, la adoraba y era lo único que tenía así que ¿porque no?.
Su abuela le había dicho que se veía “adorable” pero...
—¿Que cosa? ¿El suéter?—preguntó mirando al chico observarse en el espejo. Se le hacia lindo el suéter que llevaba puesto pero no era de su talla. —¿donde lo conseguiste?
"Supongo..:" Musita "Aunque si lo piensas de otra perspectiva, eso sería algo malo, desear aquello es como desear la muerte de todos los seres vivientes porque al fin de cuentas, todos ellos morirían también"
—Sí, pero al final de cuentas todos vamos a morir ¿No?—Preguntó encogiéndose de hombros. Realmente no le importaba mucho si todo el mundo moría.
Richard sonrió ancho. —Pero tenía razón, me estabas siguiendo. —Mantiene la curvatura de sus labios mientras baja tan solo un poco el mentón cuando la mira. —¿Sigues siempre a las personas o tengo algo peculiar? —Inquiere, juguetón. La imita y se cruza de brazos para recargarse en la pared por el hombro.
—No te estaba siguiendo señorito. Yo solo pensé que eras otra persona. Así que iba detrás de ti pensando que eras otro. ¿Entiendes?—Preguntó rodando los ojos.
*¡Eso es lo mismo que yo pienso!* sonó más emocionado de lo que pretendía, pero no era para menos pues había encontrado a alguien que pensaba igual que él. *Mi nombre es Diego, Diego Giordano. ¿Y el tuyo?*
— ¿Eres italiano o algo así? Digo por tu apellido. —Sonrió levemente mirando al chico. —Yo soy Jamie, Jamie Rosely. —Dijo su nombre presentándose. —¿Y qué edad tienes?
— La prefiero sola… — le respondió, sonriente, tomando una cuchara y metiendola en el frasco.
—De las dos formas sabe bien.—Dijo sonriendo. —¿Como has estado mariana?
*¡Gracias!* Devolvió la sonrisa sintiéndose satisfecho. *Que bueno que te hizo reír, algunos lo encuentran algo tonto.* dijo sin saber que en realidad la chica fingía.
—No me parece tonto para nada. Creo que los chistes alegran la estancia en la casa —Sonrió al chico. Se veía una persona que le gustaban los chistes y las bromas, además de agradable. —¿Como te llamas chico?
"Supongo…" Murmuró y se cruzó de brazos "Sin embargo, no hay mucho que esperar, me refiero…siempre estaremos aquí y dudo que haya algún fin del mundo, nunca he creído en eso…nunca pude o nunca creí que hubiera algo después de la muerte, quizá el cielo pero solo para personas que han sido buenas toda su vida…"
—A mi me gustaría que hubiera un fin del mundo. Así nos iríamos de aquí. —Suspiro un poco pensando en lo que sería si por fin el mundo acabara. Todos los fantasmas irían a una especie de juicio. Ella nunca fue una mala persona por así decirlo, así que tal vez iría al cielo.
— Yo al llegar vi una caja allí, aún que no sé si era la que buscas —miró otra vez donde estaban todos los artefactos viejos—. De igual manera deben estar ahí, nadie más ha entrado acá además de ti, y yo. ¿Quieres que te ayude?
—Tal vez sea esa caja. ¿Dónde dices que estaba? —Preguntó sonriendo mientras miraba a su alrededor. Necesitaba encontrar esa caja. Su madre se las había escrito cuando era pequeña y no sabía leer. Por eso las guardo para esperar a poder leerlas. Pero lo había olvidado por completo.
"Nunca lo sabremos" Corrigió y solo se sentó en una de esas sillas que habían ahí "Pero no hay nada que se pueda hacer, lo único que queda es resignarse, creo…"
—Supongo que sí. Pero hay que esperar y ver que nos depara. — Dijo humedeciendo sus labios. Quería que en un futuro lograran desaparecer por fin de esa casa. Ya era demasiado tiempo lo que había ella estado ahí. Por lo que deseaba mucho el fin del mundo.
— Vale —se levantó para poder ir a tomar un poco de aire fresco, pero vio que la rubia buscaba algo entre las viejas cosas que habían allí—. ¿Qué estas haciendo? —preguntó curiosa.
—Busco una caja con cartas. Pero no la encuentro. —Dijo algo decepcionada. Pensaba que tal vez alguien las había tomado o escondido de ella. —Estoy segura que estaban po aquí. —Comentó segura.
ooc
Vally, ¿Me contestaste la convo? no me acuerdo lol y no aparece en actividad
"Eso es verdad…" Musitó pero ella lo hizo apropósito "Sin embargo, yo dirijo mi propio destino, yo dirigí mi muerte, nadie mas que yo" Al fin de cuentas eso era cierto, y tampoco sabía que había un cielo pero su anterior personalidad, cuando ella estaba viva y cuando no había quedado embarazada, ella si lo creía "No lo sé, nunca lo sabremos pero…quizá hubiéramos estado en paz.."
—Tal vez… Sí, tal vez. Pero estar en paz ¿Qué significa? Creo que nunca lo sabré. —Lo último lo dijo en un susurro. Un poco audible. Estar en paz podría significarse muchas cosas pero ella sentía que jamás lo sentiría.
*…Ya sabes, por que es una nariz… Y huele… y esta en medio… ¿Entiendes?* Decía Diego intentando explicar el chiste que recién había contado ya que parecía que la persona no había entendido. *Tienes que admitir que es divertido.* Algo que siempre le había hecho sentir mal era el no poder hacer reír a alguien.
—Lo siento. Pero no comprendo. ¡Ah! Ya comprendí. —Dijo riendo falsamente. Pero parecía como si en verdad lo hiciera. — ¡Que gracioso eres!—Comento sonriendo al rubio.
—¿En serio? Porque a mi me pareces de lo más ridículo —sonrió de lado, tan sólo buscaba provocarla, le gustaba ver como las demás personas perdían la calma, siempre era la excusa perfecta para asesinarlas.
—A mi me parece que eres un imbécil sin que hacer. —Contestó seria. El chico empezaba a fastidiarle. No era que le molestara lo que decía si no que decía muchas estupideces. —Y si intentas matarme te pagare con la misma moneda.
"Disculpa" Pudo entender por la mueca de la chica que no le gustaba aquella idea en absoluto y ella lo entendía en cierta parte porque odiaba el hecho de estar muerta y en esta casa, le gusta estar muerta pero no aquí, esto era un infierno.
—No tienes que disculparte. —La miro y se preguntó que pensaba la chica de estar muerta. —Creo que la muerte a todos les llega. A unos antes y también quedan encerrados en una maldita casa. Pero no sabemos a dónde más iríamos si hubiéramos muerto en otro lugar.
—¿Miedo? —preguntó con un gesto de verdadera burla, él no le tenía miedo a nada, estaba seguro de ello— No seas idiota, niña —le espetó y se recostó por completo en el sofá, pensando que a veces aquella casa podía ser verdaderamente aburrida, aunque prefería estar ahí, pues podía ver Tate, y lo más importante, matar cuantas veces quisiera.
—No soy estúpida. Pero probablemente otras personas si lo sean. —Rodó los ojos. El chico parecía no tener remedio. Era realmente raro a diferencia de los demás. Si no tenía miedo a los policías, entonces nadie podría detenerlo de matar a una familia.