Martes, 30 de enero de 2018
Cuando era pequeña, recuerdo como frente a mi balcón observaba el hermoso cielo nocturno, las brillantes estrellas, y la deslumbrante gran luna. Siempre cada noche procuraba ver el mismo cielo, buscando a solo una estrella. Siempre estaba en el mismo lugar, era grande y brillante pero alejada de las demás, tan abajo, como si fuera algún día alcanzarla… tan arriba, para no hacerme olvidar lo magnífica que era.
Cada noche, a veces entre lágrimas, le pedía a mi gran estrella el mismo deseo… una y otra vez, como si fuera un hechizo que algún día funcionaría… esperaba cada noche, entre lágrimas, que sucediera..
Constantemente la luna consolaba mis penas, y mi estrella alimentaba mis esperanzas, aunque nunca sucediera algo nuevo, seguía firme esperando por aquel deseo… por aquello que tanto deseaba y moría diariamente de miedo por no encontrar…
“Por favor, permíteme vivir un solo amor. Permíteme ser feliz y encontrar a mi persona especial”
Permíteme saber su nombre… porque no importaba lo lejos que estuviera, sabía que algún día lo encontraría, sabía que en algún momento de mi vida debía nuestros destinos cruzar el uno con el otro.. porque estaríamos destinados.. porque él también estaría esperando por mi…
Con el tiempo creí que mi estrella al fin habría cumplido mi deseo.. y yo sin dudar, aceptaría a la persona que se me había elegido.. sin importar sus defectos, tenia la seguridad que si esa persona estaba ahí era porque me amaba de la misma forma que yo..
Con un poco más de tiempo mi primer deseo no se cumplió.. mi primer amor murió junto a esa estrella que no volví a ver.. y aún en lo alto, la luna seguía consolando mis penas.. Me perdí en mi mayor deseo constantemente por muchos años, aún en busca del amor que nunca vi.. del amor que nunca experimenté…
Conocí cariños semejantes pero que no llenaban mi gran vacío, cariños que raramente llamaban amor, como si con sustituirlo sería suficiente para ellos.. Y es que, descubrí que en el mundo que vivía, tal cariño era suficiente para todos, así no habría dolor..mientras no entregarás todo lo que podías ofrecer al otro, era menos la desilusión y el desamor..
Amores no correspondidos..
El amor era tan peligroso sin saberlo..
Aprendí a proteger mi pequeña luz, a ocultar mi anhelo de recibir amor y darlo. Porque alguien, fuera de mi destino, podría llegar y arrebatarlo.. podría llegar a arrebatar el pequeño y débil inocente amor que, aún a pesar de todo, guardaba entre mis jóvenes manos con tanto esmeró… esperando aún por conocer tu nombre.. Después de todo ¿qué es el amor?.. Constantemente me lo pregunté.. y cansada de esperar decidí buscarlo por mi misma.. la luna nuevamente me acompañó silenciosa, me iluminaba cuando podía, ella no podía guiarme, a pesar de que quizás ya supiera cuál sería mi desenlace, ella seguía siendo la única espectadora de mi deseo. Mi búsqueda termino con el tiempo, las decisiones egoístas y dramáticas dieron sus frutos, llevándome a lo más cercano al “amor” que tanto busqué. Y ahí me quedé. Cansada y herida, como un pequeño pajarito después de viajar tanto, decidida a dar todo.. pero no lo hice. Dentro de mi, muy dentro de mi, sabía que ese no era mi lugar. Llore..
Pero simplemente me quedé.. Tratando de sustituir un puesto que no me pertenecía, traicionando a mi destino y mi deseo.. Decidí conformarme y tratar de ser feliz..
“Aún estoy buscándote..aunque no sé tu nombre.. aún sigo pidiendo a las estrellas.. que lleguen a tu cielo distante.. llevando la pequeña y débil luz que guardo en mis jóvenes manos.. que solo quiero entregar a ti.. Esperando a que cuando llegue el momento.. logres encontrarme, porque sé que a pesar de todas mis cicatrices y heridas, me atesorarás como lo más importante, y yo a ti..”
“Esperando un lugar lejano de aquí.. donde ya no hayan lágrimas, ni gritos, ni peleas, ni desamor, donde no sea necesario sustituir el lugar de alguien más para poder recibir algo de amor.. donde mi viaje acabe al fin, y la luna pueda descansar de cuidarme..”
Hasta ese día guardare el sentimiento único que deseo entregarte.. aunque el tiempo borre tanto el amor como el dolor, yo lo recordaré, por siempre…