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-Estaba tan ocupada bailando, pero luego sintió una mano en su hombro, al voltearse se encontró con un camarero, quien le estaba ofreciendo una copa de alcohol y le señalaba a un chico, no muy segura, tomó la copa entre sus manos con un gesto de confusión para luego acercarse al castaño que anteriormente el mesero le señalaba, al verlo un escalofrío recorrió su cuerpo, el chico era sexy, de lindos ojos y el misterio que este cargaba, fue el que le trajo más- Hey, ¿tu me mandaste esto? -exclamo viendo al chico para después sonreír coqueta-
Así es —asintió con la cabeza, dirigiéndole una pequeña pero coqueta sonrisa—. ¿Cómo te llamas, preciosa? —esta vez tomó su copa y bebió un sorbo, antes de empujar una silla a su lado—. Siéntate, por favor —y la miró, expectante. Era guapa, tenía una brillante y hermosa sonrisa que encajaba perfectamente con el resto de su rostro. Era bastante atractiva—.









