Rió con ganas al escuchar aquella pregunta, encogiéndose de hombros y minimizando aquella acción. No era alguien que supiera lenguaje de señas pero alguna que otra palabra se le habían pegado de uno de los niños del orfanato que se comunicaba a través de éstas ya que era sordomudo. Le terminó por confirmar sus sospechas al utilizar sus manos para decirle: ‘Mi nombre es yejun y tengo dieciocho años.’ Una de las pocas cosas que había aprendido a interpretar en ese idioma. El contrario realmente era adorable, con aquella sonrisa y risita, casi infantil en su apariencia. Sabía que era sólo una parte de sí mismo, esperando encontrar qué más podría haber debajo de aquellas capas. Prestó bastante atención a la explicación de su quirk, deseando conocer bien a fondo aquella parte fundamental de su existencia, algo que lo podría describir como persona. “¿Entonces puedes gritar y hacer explotar tímpanos con tus gritos?” Preguntó con mucha curiosidad, no estaba seguro de cuánto podía dañar con aquello, en especial si se lo proponía. “¿Es cualquier grito o debes hacer una fuerza en particular?” Sería muy desagradable que el contrario gritara por alguna nimiedad y dejara sordo a la primer persona cerca. Y si se encontraba teniendo sexo y tenía el mejor orgasmo de su vida, ¿acaso le rompería los tímpanos a su acompañante? Muchas preguntas interesantes se vinieron a su mente, esperando el momento justo para poder satisfacer su curiosidad. “El mío es algo más simple, soy lo que como.” Se encogió de hombros, simplificando su quirk y pretendiendo ser alguien más del tumulto. “Puedo adquirir las características de los alimentos que consumo y transformar mis piernas y brazos en lo que haya comido.” Pensó en lo que había consumido hacía unas horas, esperando aún se mantuviera en su organismo y no le fallara en esos momentos. “Suelo preferir comida marina, son mejores a la hora de manifestar.” Dicho ésto le mostró cómo su mano se transformaba en lo que había almorzado, dedos alargándose y formando tentáculos. Estaba orgulloso de lo que podía hacer, en especial al descubrir las comidas que sabía le serían beneficiosas tanto de manera visual como práctica.
Trató de controlar su expresión, mordiéndose el labio inferior al ver cómo el contrario utilizaba ese otro lenguaje --- ese que le recordaba a casa. 'Un gusto seamos amigos y compañeros, Yejun. Voy a disfrutar de verte seguido' le dijo, arriesgándose a que pudiese entenderle. Lo cual, le gustaría, pero no tendría problema de decírselo en la oralidad tampoco. "Ah, bueno, visto de esa manera yo podría entonces decir que soy lo que proyecto". Se soltó el labio inferior, ya menos tenso. "Se escucha como un grito, pero en realidad es mi voz empleada como ondas sonoras de alto rango. Así que sí, podría lastimarle a cualquiera los tímpanos o incluso --- lesionarlos de por vida. Todo eso en teoría, claro, nunca llegué a tanto. Una sola persona se vio afectada por mi poder de manera grave, y desde entonces se me entrenó lo mejor posible para no dañar a nadie”. Aunque si era honesto, aún corría el riesgo de lastimar a alguien. Había aprendido a canalizar hacia dónde quería que viajase el sonido, pero no obstante no era algo inalterable. Bien podía ser que tuviese un descuido y dañara a quienes se consideran un ‘aliado de batalla’ en cualquier futuro cercano. Sin embargo, se suponía la academia no lo hubiera aceptado y animado a correr ese riesgo de así creerlo. Habrán reconocido que no había amenaza posible y él debía regirse por ese acto de fe. “Así que no, cuando grite sin ganas de emplear mi quirk entonces todo será dentro de lo tolerable para un humano. Ahora ya luego, va en mí querer deformar y dar forma al sonido que emito. La voz en mi instrumento y con ella toco la melodía que me apetezca. ¿Si lo digo así se entiende mejor? ¿O no? Incluso a mí se me volvió complicado entenderlo al principio. Pero cuando uno es algo no tiene que pasarse tanto tiempo explicándoselo, se lo es y ya”. Vio la metamorfosis de su mano, y como sus dedos se diversificaban para luego ir tomando imagen y semejanza de tentáculos. “Perdón pero...” se acercó para tocar aquel órgano flexible, queriendo sentirlo. No es que hubiese alguna vez estado en contacto con pulpo, pero se sentía como siempre imagino que sería. Un tanto viscoso, y squishy, haciendo un poco de fuerza y acercándose para poder escuchar cómo se escuchaban las ventosas pegoteándose y deshadiriéndose de su piel. “Es bastante peculiar, me gusta. Y que puedas de alguna manera elegir ‘dar forma’ y ponerte creativo con eso que ingieres, también es interesante. Gracias por compartirlo”.