“Tal vez no quiera quedarme, ¿lo has considerado?” Inquirió, colocando su palma izquierda en el barandal. “Estás ebrio, Jonathan. Además, lo último que me apetece es arriesgarme a que tu papá y tu hermana me encuentren aquí mañana.” Adicional a ello, necesitaba estar en su habitación por si las náuseas volvían a presentarse. Siendo sincera, tampoco gustaba de permanecer al lado de su ex porque, al contrario de lo que él le aseguraba, sabía que la mañana siguiente sería una historia completamente distinta. Él no se despertaría recordando con detalles todo lo sucedido, quizás ni sabría por qué rayos Barbra yacía acostada en su cama y su reacción ante semejante imagen le aterraba. Antes no cuestionaba su actuar, podía irse a la tumba jurando que no era un ser impulsivo ni nunca se le ocurriría hacerle daño, pero últimamente sus presentimientos iban en otra dirección. “¿No crees que es hora de dejarme ir?” Más que decirlo por la situación actual, lo decía por situaciones a futuro. Mentiría si dijese que no lo amaba todavía, mas consideraba imprescindible el aislarse por un tiempo, cuidar de sí misma y del bebé en camino, pensar las cosas con claridad antes de seguir encontrándose con el de orbes oceánicas.
“Por eso te lo estoy pidiendo.” Vocifera sin mover la cabeza de la almohada donde ha enterrado su rostro en busca de confort. Enfrentarse a esta posibilidad le está haciendo más daño que cualquier otra discusión que tuvieran en el pasado; Barbie no tenía por qué hacerle compañía porque ya no estaban juntos. Y quizás jamás lo estarían. “No significará nada.” Es un último intento por convencerla, pero también es mentira. “Solo... dame una noche. Lo que queda de ella.” ¿Para qué? Si ni siquiera era capaz de levantarse de aquel viejo colchón o abrir los ojos. Su estado era deplorable. “Eso que me propones es una Odisea.” Susurra. “¿Cómo voy a dejarte ir? Me robaste el corazón de niño y aún no me lo has dado.” Tampoco lo quería de vuelta. Aunque doliera. Aunque aquello trajera consigo sufrimiento. Prefería cualquier cosa a olvidarse de Barbra y todo lo que habían pasado juntos. “Barbie.” Pronuncia, arrastrándose hasta el límite de la cama para mirarla desde allí a los ojos. “Barbie, yo te quiero.” Pese a los cuernos, a los problemas, y a la animadversión que ahora la familia ajena le tenía. “¿Tú... me quieres?” Titubea él, preparándose lo mejor que puede para un golpe emocional.









