Por qué corro?, de que estoy huyendo?, como llegue a esta situación?; hoy debía ser una noche mas del monton, pero no, tenias que joder todo Joseph. Dime, tu sabes lo que ocurrió?, por que mi corazón está tan acelerado. Trato de calmarme pero no puedo, no es la primera vez que me siento así, ya he experimentado esta sensación antes, la sensación de peligro, nunca te acostumbras a ella, quien te diga lo contrario miente. Tan solo quisiera saber quien provoco esto en mi?
Tengo vagos recuerdos, la cabeza me duele y no puedo poner en orden mis ideas. Reviso mis bolsillos y no hay nada que me ayude a desenvolver este manojo de preguntas que me invaden, solo encuentro una licorera, lleva whiskey pero no es del que yo bebo, así que no es mía, esta está manchada de lo que parece ser sangre, reviso mi cuerpo en busca de una posible herida, pero no, estoy sano, no es mi sangre, debe de ser la de alguien más, pero de quien?.
Lo último que viene a mi cabeza, fue haber salido del apartamento, debía ir a la oficina, tenía una cita con un hombre llamado Ramón, al parecer su esposa lo ha estado engañando con su mejor amigo. Ramón quería que yo me encargara del hombre que había traicionado su confianza y le dejara claro que esa mujer es solo de él y de nadie más. La cita era a las 10 de la noche y ya son más de las doce. Llegue a tiempo a la cita?, acepte el trabajo?, está licorera podría pertenecer al amigo de Ramón al igual que la sangre; pero, eso no tendria logica, mis manos están limpias y no duelen no han golpeado a nadie, no llevo ni siquiera mi arma, así que no pude haber disparado; solo veo dos opciones que generan mas preguntas que respuestas.
1. Llegué a tiempo a la oficina, me entreviste con Ramón acepte el trabajo y mate al hombre, pero, cómo es que lo mate sin encestar un golpe o sin haber jalado de un gatillo.
2. Nunca arribe a la oficina, nunca me entreviste con Ramón, no tengo idea de lo que estoy huyendo, de quien está licorera y la sangre?
Maldición mi cabeza da vueltas, debo parar, debo descansar y tal vez...!gurp!
Rayos, acabo de vomitar mis zapatos y no tengo con que limpiarlos, ahí hay un cesto de basura, buscaré un papel o algo que remueva el vómito de mi calzado, veo que no hay nada que me ayude en estos momentos, necesito un trago, tomaré de este whiskey, sabe horrible debo decir que al menos curó mi sed, maldita sea, no hay nada en este cesto que me sea util, solo bolsas de basura con restos de comida que huelen nefasto, un momento.
Yo llevaba un bolso al salir de mi apartamento, planeaba llevarlo a Abigail para saber si ella tenía alguna idea de a quién le pertenecía; claro, ya recuerdo fui con ella, le mostré el bolso, me dijo no tener idea del bolso, me ofreció su compañía, la rechace, me dijo que necesita un par de billetes, lucia desesperada y aterrada, no tenía cambio, así que fuimos a un bar para tomar un trago rápido y así poderle prestar el dinero que necesitaba.
Ya en el bar ella me contó sobre su novio Alexander, de como se había vuelto a endeudar con las personas equivocadas y necesitaban pagar a más tardar esta noche sino la pareja terminaría enterrada viva.
Su lagrimas me incomodaban tanto como su llanto, le di el dinero y me marché, pero no sin antes recordarle que tarde o temprano ella y Alexander terminarían en la sección de los obituario del periódico, estoy plenamente seguro que ese comentario le entró por un oído y le salió por el otro, pobre Abigail amarrada a un destino lleno de infortunio con ese hombre que jura amarla pero la trata como si odiara.
Al salir del bar aún llevaba conmigo el bolso, pero entonces, una mujer se acercó a mi afirmando que el bolso le pertenecía, no recuerdo su nombre o haberla visto antes, pero la seguridad con la que me miraba provocó un nudo en mi garganta, le entregue el bolso sin objeción alguna; ella me agradeció, cuando planeaba marcharse llame a la mujer y pregunte, como habia llegado ese bolso a mi apartamento?; ella se acerco, tomo mi rostro con su cálida mano y sin esperarlo me beso, me observo a los ojos y me pidió que huyera lejos, que pronto no volveríamos a encontrar, de nuevo mi garganta se cerró y no puede responder, la vi marcharse y se sintió como si no fuera la primera vez que la veía alejarse de mi.
Después no pude evitar entrar de nuevo al bar y llenar ese vacío que esa mujer había dejado en mi en tan solo unos segundos, bebí y bebí hasta recordar pero en mi afán de buscar en mi interior removiendo los recuerdo con olas de alcohol servidas en un vaso perdí la noción del tiempo y mi lucidez; y después, henos aquí.
No tengo idea de por qué o de quien corría?, aún no se de quien es esta licorera y por que esta manchada de sangre?, pero al menos ahora ya se por donde puedo empezar a disipar estos misterios, debo encontrar a Abigail, ella debió haber visto algo en el bar que me pueda ayudar a saber quién era esa mujer, esa mujer que me robo el habla, el tiempo y la memoria.