Mirando a mi hijo caminando por un laberinto me reía como el no encontraba la salida mientras caminaba atrás de él. Miraba su cabezita confundida al buscar donde ya había buscado. En un momento lo vi agacharse para ver si encontraba la salida por abajo. Las paredes de los laberintos que para el eran bastante altos a mi me llegaban a la cintura. Cuando por fin se rindió me dio su mano y me pidió que lo ayudara; no vi esto como una derrota para el, sino como una lección para mi. He pensado durante varios días en este escenario, es responsabilidad de los padres ayudar a los hijos a salir de sus laberintos. La responsabilidad de los hijos es confiar en que la respuesta la tiene el papá que lo toma de la mano mientras camina detrás suyo. Hoy entiendo a Dios en algunas cosas, cuantas veces me he frustrado al querer buscar la respuesta donde ya la busqué? Cuantas veces me he molestado en los laberintos que yo mismo me he construido y de los cuales no puedo salir? Y aún ahí, en medio de esas paredes que para mi son más altas que mis pensamientos puedo recordar que así como Seth me tomo de la mano y me pidió ayuda, yo puedo hacer lo mismo. Puedo demostrar mi única responsabilidad como hijo de Dios, confiar en el y dejar que me ayude a salir del laberinto el cual para el no llega ni a sus pies. Recuerdo el buen consejo que se le dio al profeta antiguo al pensar en las aflicciones que sus enemigos le causaban “... pues así como los cielos son más altos que la tierra, mis caminos y mis pensamientos son más altos que los tuyos... “ Creer y confiar... (at Brighton, Colorado) https://www.instagram.com/p/B3XgPWXpbVl/?igshid=1gk2gugwejc75