Sex-encuesta
¿Qué te está gustando más del relato del viaje?
La actitud de Jenny
Cómo ha ido creciendo la tensión sexual
Saber que se grabaría un vídeo para Ana
La mezcla de emociones que sentirá Ana cuando sepa lo que pasó y lo vea
( ͡~ ͜ʖ ͡° )
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Sex-encuesta
¿Qué te está gustando más del relato del viaje?
La actitud de Jenny
Cómo ha ido creciendo la tensión sexual
Saber que se grabaría un vídeo para Ana
La mezcla de emociones que sentirá Ana cuando sepa lo que pasó y lo vea
( ͡~ ͜ʖ ͡° )
La chica del viaje (V)
Mi mano se congeló sobre la copa. Aquella confesión cruda y directa me endureció al instante. ¿A qué se refería? ¿Subir a la habitación y hacernos una foto para Ana mientras lo hacemos?, ¿en serio?
—Eres peligrosa, Jenny… —susurré.
Ella sonrió, al tiempo que rozaba su rodilla contra la mía.
—Lo sé - dijo, respondiendo más aún con la expresión de su cara chica que con las palabras: Traviesa, risueña y sosteniéndome la mirada.
No se si aún quedaba algún tipo de frontera pero ya no pude contenerme:
¿A qué te refieres con que ella lo vea?, ¿quieres que nos hagamos fotos para ella? - Acerté a decirle con la voz entrecortada por los nervios.
¡Sí! - Contesto tajante.
En los segundos de silencio que siguieron a su respuesta escuché cien voces en mi cabeza al mismo tiempo:
A mi mismo: “Está hecho, Mario, la tienes a punto”
A Jenny: “¿Lo necesitas más claro aún, o qué?
A mi otra vez: “Serán demasiados celos para Ana esta vez?”
A Carla: “Fóllatela, no pienses en ella ahora. ¡Hazlo! Si fuera yo la que está allí contigo no me frenarían los celos de Ana y lo sabes”
Jenny supo leer las ya escasas dudas de mi mente y no dudó en conseguir el jaque mate que daba por terminado el partido. Acercándose a mi oído, me susurró con la voz más erótica que he escuchado nunca: “Ya te dije cuánto me calentó leer el relato del vídeo. Lo de imaginar a Ana sintiendo celos por ver como otra se follaba a su marido mientras tu la forzabas a correrse, ufff. Ser yo la que le genera esa mezcla de emociones se ha convertido en mi mayor fantasía y la vamos a hacer realidad ahora mismo”.
¿Quieres que nos hagamos fotos para ella? - le pregunté incrédulo.
Fotos o, si me termino la copa, algo más.
¿Vídeo?, ¿en serio? —pregunté en voz baja, con la voz ronca, acercándome ahora yo a su oído.
Jenny asintió con los ojos brillantes del morbo:
-¿A ti te excita la idea, Mario?
La ausencia de respuesta por mi parte se compensó por la expresión de mi cara: debió ser como un libro abierto a mis pensamientos: “Un vídeo expresamente grabado para mi mujer. Nuestra fantasía de siempre multiplicada con un doble tirabuzón. Tantas veces que nos habíamos planteado que yo estuviera con otra mientras ella solo miraba, uff. Lo vamos a hacer realidad pero en dos tiempos: primero yo con Jenny y, al volver a casa, Ana lo verá todo. Como la otra vez, la prepararé un buen rato y cuando esté ardiendo, le diré lo que ha pasado en Cancún y pondré en la tele lo que vamos a grabar para ella. Le dará algo de celos vernos, seguro, pero no serán demasiados y se que lo acabará disfrutando. Merecerá la pena. Como dice Carla, llevamos años preparándonos para esto”.
Jenny leyó mi mente y otra vuelta de tuerca más:
“Solo asegúrate de que no se me vea la cara”.
Imagen: Cuando conocí a Jenny, aquí en Tumblr, cuando le conté que Ana tiene acceso a mi cuenta y que vería nuestras conversaciones, que cada vez eran más ardientes y con fotos explícitas. Al principio de todo, mucho antes de mi viaje a Cancún.
Nota: Aquí no puedo compartir fotos explícitas. Por privado, quizás.
Hola, estas bien, ya, q tiene tiempo q no públicas nada y eso ya es un poco extraño, la verdad extraño poder leer tus publicsciones
Hola, guapa. Todo bien por aquí, lo que pasa es que me enfría un poco no tener apenas comentarios en mis relatos. Realmente, todavía me queda bastante que contar 😈😈😈.
La chica del viaje (IV)
Sin duda, la conversación con Carla me dió la determinación que me faltaba. No solo me convenció de hacerlo, tanta insistencia por parte de una chica tan atractiva me endureció solo de leerla.
Era la hora. Bajé al restaurante a esperar a Jenny.
Su entrada fue puro espectáculo. Hasta las camareras se giraron. Llevaba un vestido ceñido que delineaba cada una de sus curvas, escote profundo pero elegante, y esa sonrisa derritemontañas que parecía iluminar la sala entera. Caminaba con la seguridad de quien sabe exactamente el efecto que provoca.
Si me hubiera quedado alguna sombra de duda de si seguir o no, su forma de andar la habría disipado en segundos. Pero, después de lo de Carla, no era el caso.
Tras unos minutos de charla ligera sobre el viaje y el trabajo, ella misma llevó la conversación al terreno que ambos esperábamos desde el primer mensaje.
—¿Sabe Ana que vamos a cenar juntos esta noche?
—No. Se lo contaré cuando vuelva.
Una sonrisa traviesa asomó en sus labios, sin la menor intención de disimularla.
—¿Por qué no se lo has dicho antes? Vosotros siempre compartís todo, ¿no?
—Porque no estoy seguro de que esté preparada para imaginárnoslo con tanta antelación… sabiendo lo guapa que eres.
—¿Ah, no? ¿Por qué? ¿Le pueden dar celos?
Jenny había leído cada uno de mis relatos. Conocía la respuesta perfectamente. Mi silencio fue más elocuente que cualquier palabra.
—Sabes… os envidio —dijo en voz baja—. Me encanta la complicidad que tenéis, lo mucho que os queréis.
—Sí, es verdad que nos queremos mucho.
—Ya. Yo lo noto… Siempre estás hablando de ella. Incluso cuando nos mandábamos fotos desnudos.
Su mano rozó la mía al alcanzar su copa de vino. Un contacto breve, casi casual. El alcohol empezaba a hacer su trabajo.
La temperatura de la mesa subió por momentos. Con la tercera copa, la conversación se aceleró sin remedio.
—Mario, quiero confesarte algo —dijo ella, bajando la voz—. Desde que leí el relato del vídeo… no he dejado de imaginar el momento exacto en que se lo pusiste. El choque de emociones que debió sentir al verte con tu ex… y toda la tensión acumulada durante la tarde.
—Y yo quiero confesarte otro: fue el momento más excitante de mi vida. Pero también te digo que jamás haría nada que le provocara celos demasiado intensos.
—Muy intensos no pero ... un poco sí, ¿no? - Me dijo sosteniéndome la mirada mientras seguía con su sonrisa puesta.
No me salían las palabras. Aunque fuera precisamente eso lo que tanto excitaba a Ana cuando estaba caliente, yo no podía reconocer que, a la vez que la quiero tantísimo, a mí, también.
Sobraron las palabras. Jenny lo entendió todo y ,simplemente, brindó:
— Por Ana!
— Por Ana! - contesté.
El vino también me estaba soltando a mí. Sumado a meses de conversaciones sin filtros en Tumblr, la desinhibición se adueñaba de nosotros por momentos.
Pero Jenny siempre iba un paso por delante.
—Que la hicieras correrse así… viendo cómo te follaba tu ex, mientras sentía esos celos al mismo tiempo… ufff, cómo me pone. Lo que habría dado por estar ahí, viéndole la cara mientras se corría.
Estaba desatada. Lo que tantas veces habíamos insinuado a través de la pantalla, ahora lo decía a solo un metro de distancia, con una expresión de puro morbo que me tenía al borde.
—Joder, Jenny. Si sigues hablando así, no sé si voy a poder contenerme - Me tiré el farol, como si aún tuviera alguna opción de resistirme a subir con ella.
Y siguió, implacable, sacando detalles cada vez más morbosos, siempre girando alrededor de Ana.
Que me estuviera tirando de esa manera no me cuadraba del todo. No me tengo por feo, pero tampoco soy Brad Pitt. Llevábamos casi un año construyendo una conexión erótica muy intensa, cierto … pero tenía que haber algo más. Lo intuía. Y no quise quedarme con la duda.
—Jenny, dime una cosa. ¿Qué es lo que más te pone de todo esto?
—¿A mí? No sé… es todo muy morboso. Nunca había vivido una situación tan ardiente.
—Pero ¿qué lo hace tan ardiente exactamente? ¿Tiene algo que ver que esté casado?
Touché. Volvió a asomar esa sonrisa entre tímida y nerviosa. Intentó ocultarla con un sorbo largo de vino, pero no desapareció.
—Verás… envidio mucho a Ana. La relación que tiene contigo, lo guapa que es, lo apasionada, cómo os queréis… Pero…
No terminó la frase. Otra risa nerviosa. Otro trago. Silencio. Luchaba consigo misma, debatiendo si cruzar la línea o no.
Hasta que dejó la copa sobre la mesa con decisión y soltó la bomba, esta vez atómica:
—Me excita muchísimo la idea de ser yo la que le provoque los celos esta vez… follándome a su marido …. y que, después, lo vea.
Después del capítulo III, ¿qué pensáis que debería haber hecho?
Evitar el peligro pidiendo a Jenny que no viniera
Follarme a Jenny y no decírselo a Ana para evitar que le den demasiados celos
Follarme a Jenny y compartirlo con Ana aunque le puedan dar un poco de celos
Cenar y "divertirme" con Jenny pero sin llegar a "consumar"
La chica del viaje (III)
La situación estaba bastante clara.
Mientras volvía al hotel, fui consciente, por primera vez, de que todo convergía inevitablemente hacia eso: mi primera vez a solas con otra mujer… y con la intención firme de contárselo a Ana después.
Entonces llegaron las dudas:
«¿De verdad está preparada?».
Era cierto que, tras lo del vídeo, los dos habíamos llegado a la conclusión de que sí lo estaba. Ella era plenamente consciente de que solo era cuestión de tiempo que pasara de la fantasía a la realidad. Y, como siempre, esto le hacia arder cuando lo hablábamos en la cama… y le despertaba celos intensos cuando lo hablábamos «en frío».
Y de esa constante mezcla de emociones había surgido, al final, su autorización: podía hacerlo cuando surgiera la ocasión. Ella se consideraba preparada y pensaba, al igual que yo, que llegar a este nivel de complicidad nos había unido aún más de lo que ya estábamos.
Pero habían transcurrido varios meses desde aquella conversación y no habíamos vuelto a tocar el tema. Así que regresé a mi debate interno:
«Cuando vuelva a casa, si se lo cuento en la cama, cuando ya esté encendida, se va a volver loca… como pasó con el vídeo. Pero ¿y si, al haberlo hecho hace solo un par de días, los celos le pegan demasiado fuerte esta vez?».
Llevaba más de media hora dándole vueltas cuando me entró el WhatsApp de Jenny:
Salgo ya de casa. Lo estoy deseando.
Por si quedaba alguna duda.
Los nervios se me dispararon al instante… y con ellos, las dudas sobre Ana volvieron con más fuerza.
Entonces me acordé de Carla, una chat-amiga colombiana que también conocía perfectamente la dinámica de mi relación con Ana y con la que había hablado sin filtros de todo esto. Tan traviesa como Jenny… o incluso más.
La conocí gracias a mi relato «Cumpleaños feliz»: me dejó un comentario, empezamos a charlar y terminó confesándome que le había excitado muchísimo. Desde entonces hablamos con frecuencia y hay bastante confianza.
Decidí probar suerte, a ver si la pillaba conectada.
No sé muy bien qué buscaba en ese momento: si alguien que me quitara las ganas o, por el contrario, que me empujara todavía más. Solo sé que necesitaba contárselo a alguien. Ya.
La chica del viaje (II)
¡No te creo! ¿De verdad? ¿Cuándo llegas?
A mí también me costaba creerlo, pero así iba a ser: en unos días, estaría en Cancún. Era por trabajo, pero la segunda noche la tenía totalmente libre.
Empecé a deshojar la margarita: ¿Realmente está Ana preparada? ¿Le darán demasiados celos? Llevamos tiempo sin sacar el tema, y en frío, lo dice con menos determinación… pero se excitó tanto viendo el vídeo… La verdad, no sé por qué le doy tantas vueltas. Lo normal es que Jenny no se atreva a hacerlo real —solo nos conocemos por Tumblr y algún que otro audio por Telegram—, y vete a saber si cuadraríamos horarios, distancias…
Pese a todo, le escribí:
Llego el 12 por la mañana y el 13 tengo libre desde las 17.
Me citó en un Starbucks cerca de su agencia, a las seis, cuando salía. «Ahí me siento segura para conocerte en carne y hueso», me confesó después, con esa risa tan seductora que ya conocía de los audios.
Y llegó el momento.
En persona, era aún más guapa que en las fotos y, aunque vestía de trabajo, se le intuían las curvas que me habían vuelto loca en Tumblr. No tardamos en conectar, gracias a las mil conversaciones de los últimos meses. Eso ayudó a superar la tensión y timidez propias del momento.
Como ella misma dijo, rozando mi mano al pasar el azúcar: «Al fin y al cabo, nos hemos visto desnudas en fotos y nos hemos contado todo tipo de intimidades». A partir de ahí, se fue soltando: —¿Sabe Ana que vendrías a verme? —disparó sin rodeos. —No. Mi idea es darle la sorpresa cuando vuelva.
Una sonrisa puede decir más que mil palabras. Fue el caso. Y la mirada que vino después dijo más aún.
La conversación avanzaba sin frenos. Un roce de manos «casual» al pasarme el azúcar. Risas. Tensión…
Vale, cenemos en el restaurante de tu hotel, pero déjame ir a casa a cambiarme. ¿Te parece a las 9:00?
La chica del viaje (I)
Después de lo del vídeo, tuvimos bastantes semanas de “luna de miel”. Nuestra complicidad se disparó y nos deseábamos a todas horas, lo que no hizo más que fortalecer nuestra relación.
Volvimos a hablar varias veces de la posibilidad de dar ese paso más. Incluso en frío, estaba receptiva a que yo estuviera con otra chica a solas: “Sé que me va a dar celos, pero, uff, lo imagino y me pongo cachondísima”.
Pese a esto, en nuestro día a día seguíamos siendo una pareja muy convencional, por lo que sencillamente no era fácil que se diera la situación para hacerlo realidad. Y así pasaron meses en los que ya solo sacábamos el tema mientras follábamos.
Hasta que llegó mi viaje de trabajo a México.
Cuando supe que tendría que ir cuatro días a Cancún, me entraron los temblores.
¿Cancún? Justo donde vive Jenny, una chica que había conocido hacía más de un año en Tumblr, a través de este blog. Es decir, que sabía, como todos los que me leéis, el tipo de relación que tengo con Ana y, justo eso, es lo que había llamado su atención.
Compartimos mil conversaciones ardientes, muy excitantes para mí cuando me preguntaba por alguna experiencia con Ana.
Con el tiempo, las conversaciones se fueron haciendo más y más explícitas, cada vez con más confianza. Para nada le incomodaba saber que Ana tiene acceso a mi cuenta y que lo acabaría leyendo todo. Muy al contrario, eso hacía a Jenny más activa aún.
Empezó a mandarme fotos, cada vez más sugerentes, y a hablar de ello sin cortarse: “Cuéntame más detalles del día que le pusiste el vídeo con tu ex a Ana”, “¿De verdad viajas a América de vez en cuando?, ¿vendrás a México?”, "me encanta que estando casado pienses en mi" …
Continuará
(Se agradecen comentarios, también dm)
Vuelvo a escribir
Ultimamente, sois varios quien me habéis pedido que vuelva a escribir y eso me está motivando. ¿Me ayudáis a elegir temática?
Cuckquean: La chica de uno de mis viajes y cómo se lo conté a Ana después.
Bdsm: Experiencia con Ana
Bdsm: Experiencia con otra chica
Fantasía: Una chica de Tumblr
Me encanta saber que eres así cuando lo imaginas.
Algo así es lo que querías ver, cariño? Gana la excitación o los celos?
Podríamos ser nosotros el día del vídeo
Parece que alguien puede volver a despertar el lado bi de Ana. Me encantaría volver a verla así!
Espero estéis bien tiempo sin hablar
Ahora veo tu mensaje. Sí estamos bien, demasiado tranquilos quizás. Cuando quieras hablamos de nuevo, me encantaría.
¿Seré narratofílico?
Hemos tenido la suerte de que nuestra amiga Patricia, tras una confesión que le hizo Ana respecto a su condición de cuckquean, se haya interesado más por nosotros. La única pregunta ahora es "¿cuándo?"
Gracias or ayudarme a entrar de nuevo
Es un honor