Segundas oportunidades - Parte II
Las segundas oportunidades están siempre, en cada instante y aunque en el pasado no creía en ellas, hoy las veo en todas partes, las anhelo, las encuentro y me encuentran... me di cuenta que las segundas oportunidades nunca van a darse de la misma forma que en la primera ocasión y ahí... ahí es dónde fallamos el 99% de las ocasiones. Porque el problema no es dar o recibir segundas oportunidades, el problema es todo lo que cargan esas dos palabras:
Cuando hablamos de segundas oportunidades. Hablamos de intentar algo más de lo que hay, de lo que hubo. Significa dar más o recibir más, y eso no está mal, siempre es bueno dar más a la persona o situación que amamos; considero que el verdadero dilema es que para quién "cometió el error" y quién está pidiendo esta segunda oportunidad... y esto es porque esta persona es quién siente la presión de llenar las "nuevas y muy mejoradas expectativas", exigencias de quién "perdonó" o cedió ante la nueva oportunidad. Esta persona trae consigo mucho más que el arrepentimiento de lo sucedido, trae la responsabilidad de confirmar y reconfirmar que hicieron bien en darle esa segunda oportunidad y demostrar que no se equivocaron al hacerlo.
Y es que cuándo no se ha perdonado desde el alma, el corazón, desde la razón… cada acción que se haga para enaltecer esa segunda oportunidad siempre tendrá un pero a los ojos de quién se hace la víctima de lo sucedido, como si viviera esperando a cada momento que su orgullo y ego le dieran la razón, esperando en cualquier momento llegar “La siguiente decepción” y luego finalizar con una palmadita en la espalda seguido de la frase “Tenía razón, esto nunca debió pasar”.
Lo que si es cierto es que las segundas oportunidades funcionan muy bien cuándo ambas partes están dispuestas a superar el impase sucedido, cuándo ambas partes son conscientes que hay algo más allá del rencor lo que los une, cuándo ambas partes anteponen su amor, confianza, planes a futuro, respeto, y hacen a un lado el orgullo, ego, narcicismo, rencor… siempre que se tengan las ganas y disposición de resolver los problemas u otras circunstancias, ambas partes serán capaces de lidiar, superar, y perdonar lo sucedido.
Entonces…¿Por qué algunas segundas oportunidades SÍ funcionan?, la respuesta es simple y sencilla… y es que cuándo funcionan, es porque ambas partes han sabido tomarse tu tiempo para conocerse, meditar, cuestionarse y sacar conclusiones, esto es que han aprovechado el tiempo que han estado separados y hará que, al punto de regresar tendrán una relación más sólida y centrada, ambas partes llegarán a poner esos puntos clave sobre la mesa, haciendo que esa nueva oportunidad lo valga todo. Vuelven siendo mejor persona para sí mismos y para la relación.
… y ¿Por qué las segundas oportunidades no suelen funcionar?: Vuelven por los motivos equivocados, y seguramente son los mismos motivos por los que estaban juntos desde un inicio: dependencia emocional, soledad, apego, necesidad disfrazada de amor… Cuando estás oportunidades se dan así, lo más probable es que nada mejore entre los dos, los problemas que llevaron a la ruptura seguirán, cada uno seguirá buscando tener la razón siempre, caerán en una relación tóxica dónde serán infelices siempre, se conformaran hasta que todo volverá a terminar.
La nueva oportunidad que te estás dando se debe a que te sientes solo contigo mismo, eres incapaz de vivir escuchándote solo a ti. Te diste cuenta que no puedes seguir con tu vida después de la ruptura, que no eres capaz de tolerar la tristeza ni el desbalance emocional que te ha generado eso y te niegas a salir victoriosa de eso, porque nació el temor de no tener algo mejor que lo que ya tenías; empiezas a extrañarle, a auto sabotearte con su recuerdo. Te engañas diciendo que le amas y le necesitas en tu vida, pero no, sólo le temes a la soledad y al vacío que te genera extender los brazos y no encontrar a nadie. Y te sentirás así hasta el día en que te des cuenta que sólo extrañas su presencia que cualquiera puede llenar, y que has cometido el gran error de dejar que toda tu felicidad dependa de tu pareja. La buena noticia es que eres más capaz de lo que crees, sólo debes pasar más tiempo contigo, empezar la relación más importante contigo.
“Depender de la persona que se ama es una manera de enterrarse en vida, un acto de automutilación psicológica donde el amor propio, el auto respeto y la esencia de uno mismo son ofrendados y regalados irracionalmente”
Cuándo desarrollas la independencia emocional, entiendes que no buscarás encontrar una pareja con quién ir tomados de la mano por la vida, buscarás un compañero de vida, un individuo con vida propia que te hará sentir glorioso con la vida que tienes y te hará participe de su vida, compartirá contigo su felicidad y te sentirás plenamente feliz de compartir la tuya, encontrarás a ese ser que no le teme estar solo porque tu tampoco le temes más a esa soledad. Eligen estar juntos y compartir su vida por elección y no por miedo.
Aprendes que a veces los nuevos comienzos empiezan con finales tristes, aprendes que siempre llegará algo mejor sea en forma de segunda oportunidad, o simplemente oportunidad, aprendes a reconocer tu valor y dejarás de recibir sobras, vas a exigir calidad en el amor que recibes porque así mismo es el que darás. Las segundas oportunidades están siempre, siempre estarán ahí para cada uno de nosotros…