aitkenpuff
Como si intentara romper la barrera invisible que lo mantenía encerrado allí, Áedán empujó un par de veces, pero no se movió del sitio. Y aquellos movimientos lograban que todos se rieran aún más de él. En cuanto alzó sus ojos para volver a lanzarles una mirada envenenada, pudo ver a Kaden acercarse a ellos. —Oh, mierda…—. Susurró para sí, nervioso de pronto. De todas las personas en el mundo que podían verle en aquel lamentable estado, aquel gryffindor era el único que lograba avergonzarle. Y en cuanto observó que se acercaba hasta su posición, se removió incómodo y bajó la mirada con rapidez, deseando que no le hubiese visto mirarle de ese modo. Abrió ligeramente los labios cuando le escuchó hablar, pero los cerró al no saber qué responder; seguidamente los abrió una vez más y repitió el mismo proceso. Parecía boquear como un pececillo. —¿Qué dices? Si son tan inteligentes como los Ravenclaw…—. Ironizó por fin, mirándole de reojo, avergonzado. Cambió el peso de su cuerpo de un pie al otro y asintió cuando dijo que allí estaban, para por fin mirarle de frente ante la propuesta. —¿Podrías intentarlo? Porque dudo que alguien quiera besarme para sacarme de este lío. Debería dejar de ser tan despistado—.
Debatiéndose entre si reírse o no, Kaden observó la forma dubitativa en la que Áedán intentaba arrancar a hablar. Siempre era así cuando se lo encontraba y, aunque probablemente era igual con todo el mundo, el gryffindor disfrutaba de fantasear con que quizá le ponía un poco nervioso. Suspiro para sí, era un imbécil por pensar así. ---No eres despistado, probablemente hicieron que el ramillete te persiguiese hasta que te atrapó. Estuvimos patentando el hechizo en la Sala Común ---comentó, arrepintiéndose después de haberle dado aquella información. ¿Qué pensaría ahora de él? Que sólo era otro idiota más que disfrutaba de las bromas (que sí, lo era, pero no quería que lo pensara). ---¿Por qué crees que nadie querría? ---inquirió entonces, con rapidez para desviar el tema, mientras sacaba su varita del vaquero. La alzó, pero no pronunció ningún contra-hechizo. Se le daba genial, nunca había fallado en uno, pero algo en Kaden se resistía a liberarlo tan fácilmente. ---¿Sabes? Estoy pensando. Los contra-hechizos pueden tener unos efectos muy malos si salen mal. ¿Y si provoco que ese ramillete jamás deje de estar sobre tu cabeza? Mis abuelos tienen una vecina que se quedó morada por un contra-hechizo ---informó, encogiendo los hombros con aspecto resuelto. ---Quizá un beso sea más seguro. ¿Quieres que busque a alguien...? ---.















