⁴⁴ kai maier, veinticuatro años, alemán.

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@kaimaier
⁴⁴ kai maier, veinticuatro años, alemán.
bola de nieve perdida se estrella contra su nuca y helada sensación recorriendo espina dorsal al filtrarse por entre bufanda y chaqueta. rona detiene andar; entonces con los pelos de punta, sus manos cerradas en puños y cara de pocos amigos se da vuelta lentamente — ¿quién fue? ¿era esa? ¿aquel otro? ¿el niño? que ojos en la espalda no tenía. “ ruega por tu vida o juro te perseguiré hasta que veas mi cara hasta en la sopa y te arrepientas cada segundo de haberme usado de tiro al blanco. créeme, no miento y no tengo nada mejor que hacer ” acusa a quien tiene más cerca. si se ha fijado en un inocente, dios sabrá.
todo sucedió demasiado rápido. había visto una bola de nieve pasar apenas unos centímetros por delante suyo, y siguiéndola con la vista es que la había visto estrellarse en la nuca de una descuidada y desdichada mujer. había volteado el rostro para ver quién estaría en problemas por ese descuido, y con la sospecha de saber exactamente qué se encontraría al volver la mirada hacia ella, la encontró mirándolo a él. ‘ yo... uh... ¿qué? ’ no terminaba de analizar que estaba siendo acusado por un crimen no cometido y ahora tenía que desglosar lo que ella acababa de decir, lo que quería de él. ¿que le rogara? ¿por su vida? ¿no era una oferta demasiado tentadora de simplemente dejarse asesinar y dejar de pasar por todos los inconvenientes causados por esa mala decisión que tomó al elegir salir de su casa esa tarde? ¿era eso lo que le estaba ofreciendo? se estaba tardando demasiado en contestar. ‘ ¿me... repites cuáles son mis opciones? ’ murmuró, y esperó que no lo escuchara, porque había volteado a ver si el causante pensaba presentarse y hacerse cargo. ya no había nadie donde había estado.
lleva los últimos veinte minutos intentando arreglar su propio descuido, ése que la llevó a tropezar y dejar caer la caja que contenía la estrella que iría en la punta del árbol y, no sólo eso, sino también el ángel que habían preparado como repuesto en caso de que algo -o alguien- arruinara la primera. ahora tiene que admitirse que ya no puede hacer más, así que se aleja un paso y mira ambos adornos sobre la mesa. "¿tú les ves algo extraño?" pregunta en voz baja a la persona que tiene más cerca, esperando una opinión honesta de alguien que no supiera lo que está viendo.
el no se formó en su cabeza incluso antes de que mirara los adornos, asumiendo demasiado rápido que esa era la respuesta que la mujer quería oír. solo porque se decidió por cerciorarse de haber elegido la respuesta correcta es que los miró con más atención, y una leve arruga ocupó su entrecejo. había dejado de negar. ‘ ¿el ángel... siempre estuvo casi decapitado? ’ lo tomó para examinarlo desde más cerca, notando que su cabeza parecía apenas sostenida a la figura. después tomó la estrella, que tampoco parecía en el mejor estado. ‘ tal vez... uh — no importa, no se va a notar en la cima del árbol ’ aseguró, pero justo en ese momento, la cabeza del ángel se separó por completo y acabó entre sus pies. ‘ ah... lo siento, lo terminé de arruinar ’ juntó los labios. ‘ ¿quieres... usar esta? ’ le ofreció la estrella, tratando de anticipar, del uno al diez, qué tan afectada estaría ella por la decapitación del ángel.
' ¿qué apostamos a que me quedo con el premio mayor? ' si está refiriéndose a la estrella del árbol de los más pudientes o a la billetera de uno de ellos, lo guarda para sí.
‘ ¿hay... algo más que te interese ganar, además del premio mayor? ’ que a saber cuál era, de paso. kai no estaba enterado de los detalles de aquella reunión a la que duras penas había sido convencido de asistir.
había perdido de vista a su familia, después de pasar casi cuarenta minutos enteros con alguien pegado a ella para tomarse fotos y buscar las mejores para publicar y suavizar su imagen ante el público, era cansado para ella, pero necesario. cuando terminó, se acercó a una banca que tenía un lugar libre, mirando a la persona a su lado '¿planeas decorar algún árbol? ¿de qué lado estás?'
el sentir la presencia a su lado lo llevó a comprobar las otras bancas cercanas, las posibilidades de descansar en soledad que había tenido contraria y que, quizás sin pensarlo, había dejado pasar. no tardó mucho en llegar a la conclusión de que ella buscaba exactamente lo opuesto a él: socializar. ‘ hm, ¿honestamente? no tengo idea ’ admitió. ‘ he estado ayudando en los dos lados ’ la confesión fue acompañada de una leve sonrisa; nadie se había dado cuenta. ‘ ¿cuál es... tu lado? ’
‘ ¡miren nada más! ¡un amigo de lo ajeno! ’ habla con voz fuerte para que todos los presentes escuchen y juzguen, un pequeño escándalo a cambio de haberle atrapado justo cuando robaba un adorno del árbol equivocado. ‘ devuelve eso, le pertenece a mi familia. ’ ordena firme con tono letal y una chispa de satisfacción latente en sus ojos (ella es mejor, ella acaba de descubrirle en el acto).
maldijo el momento en que se inclinó a recoger del suelo un adorno que casi hizo trizas con el pie. no lo había visto en el suelo, y de no haberlo sentido bajo la suela de su zapatilla, habría dejado que todo el peso de su cuerpo cayera sobre él. ‘ uh... ten ’ ni una defensa, ni un intento de discutir su inocencia, el primer instinto era sacarse de encima el problema y atender a la orden directa que acababa de recibir — demasiado acostumbrado a que todo fuera mal cuando optaba por cualquier otro camino. ‘ hay otro... ahí, ¿tal vez es tuyo? ’ con el índice le señaló otro adorno en el suelo, pensando que alguien más podría acabar teniendo la misma –o peor– suerte que él.
‘ pero... — disculpa, ¿no has visto un teléfono con una funda roja? lo dejé sobre la caja de las luces un segundo y ¿desapareció? no sé, no lo encuentro ’
‘ ¿la funda roja era navideña? ’ no porque la hubiera visto, sino porque tal vez alguien lo había tomado, confundiéndolo con un adorno. ‘ ¿tal vez... con el resto de las cosas robadas? ’ sugirió, señalándole a un par de personas que corrían con adornos escondidos en sus abrigos.
rondando el árbol de los nuevos habitantes.
' no se me puede acusar de nada sin evidencia física o lo que sea. ' dentro de su chaqueta, aún así, esconde una o dos ornamentaciones que acaba de quitar del árbol navideño a pocos metros de él. ' si solo estuviéramos apuntando con el dedo, podría culparte a ti de ponerle whisky al chocolate caliente... ¿cómo te atreves? los niños beben de ahí. '
‘ yo... uh — ’ ¿de qué debería defenderse primero? ¿de la acusación de que estaba por hacer una acusación, o el sinsentido de que había intentado intoxicar al resto? ¿y de qué era culpable contrario? ‘ ¿estás intentando confesar algo? ’ no, mala elección. ‘ digo, tal vez estás... buscando problemas ’ y ojalá que eso no sonara como una amenaza, porque él no quería problemas, pero estaba hablando antes de pensar. y esa era la razón por la que no le gustaba hablar con otros tan de repente.
' deberíamos aliarnos y robarle las decoraciones al otro árbol. ' sentencia se abre paso sin advertencia alguna, buscando atrapar atención de figurita en cercanía. ' ¿qué dices? ' finalmente pierde visión de su objetivo, procurando ladear cabeza en dirección opuesta. ' a menos que tengas una mejor estrategia que quieras compartir. '
le ofreció una sonrisa cordial, imaginando que se trataba de una simple broma. esperaba que así fuera, por lo menos, o contraria en verdad necesitaba mejorar su habilidad para escoger a sus compañeros de crimen. ‘ ¿no estamos en... época de paz y amor? ’ buscó disuadir cualquier posibilidad, observando el árbol que armaban del otro lado. ‘ no sé si este es mi árbol, o si debería estar allá — tal vez soy el enemigo ’ terminó confesando, porque no se dio cuenta de que se habían dividido en grupos sino hasta que dejó de reconocer rostros. ‘ ¿te importa... ganar? ’
suelta un bufido al oír la canción que empezaba a tocar en los altavoces del otro lado. " preferiría escuchar la canción del krampus en repetición, que escuchar a mariah carey cantar all i want for christmas otra vez. " dio un sorbo su chocolate caliente, y se le abren los ojos, fue inmediato el golpe de calor que le subió a las mejillas y la ligereza al cerebro, el sabor del alcohol no era fuerte pero inconfundible. sonríe sutilmente, alzando el vaso de chocolate caliente. " ¿ya lo probaste? estoy segura de que tiene whisky. " arquea las cejas y vuelve al tema de los villancicos: " por cierto, ¿crees que quedaría bien un sample de karol of the bells en una canción? "
no supo si estaba hablándole a él, apenas le dedicó una mirada para comprobar si era así, antes de fingir que no lo había hecho –por las dudas, tal vez se equivocaba, y estaba entrometiéndose en la charla de otras dos personas–. la segunda vez, fue bastante más evidente que le hablaba a él, y también fue bastante más difícil fingir que no la había escuchado. ‘ ah... ¿lo vas a beber igual? ’ con la leve sonrisa que se dibujó en su rostro, fue difícil sospechar lo mucho que le costó siquiera pensar en qué responder. ‘ uh... tal vez si la canción es un villancico ’ opinó, fingiendo estar muy interesado en el adorno que acababa de colgar en el árbol, o en qué tan derecho había quedado. ‘ ¿haces música? ’ supuso, tal vez de manera equivocada, y le echó una mirada curiosa.