atnemrac:
Le avergonzaba un poco que la encontrara en ese panorama tan caótico, era atípico de ella estar con mucho desorden pese a que podía andar desalineada por ahí. No veía por qué esforzarse cuando están allí para mejorar sus habilidades, y ahora que lo pensaba, tenía que pedirle a Irma, o mejor dicho, Diana que la ayude a aprender a pelear y usar armas. “¿visitaste castillos? Oí que hay muchos viñedos por ahí, qué envidia” y a pesar de que no le gustaba tomar demasiado, el vino era una de las pocas cosas que aprobaba. Y tampoco podía quejarse de su viaje, pudo también conocer más a sus compañeros y conocer una cultura nueva. Tras terminar de doblar el buzo que tenía, lo apilo arriba de los que ya estaban doblados y agarro otro. “no lo sé pero para el invierno te va a ser de mucha ayuda, confía en eso” en Serbia era bien sabido que las bajas temperaturas azotaban fuerte, ya tres años viviendo aquí ya lo podía confirmar. “esta bien, aunque no es conveniente estar en deuda conmigo” bromea, poco podía importarle las cosas materiales a Lika, sobretodo cuando estaba bien económicamente. “Mucha humedad, llamas y montañas…” tantea qué más decir pero esas palabras ya son suficiente para resumir lo que hizo. “podría haber sido peor” encoge los hombros y termina de apilar la prenda que tenía en brazos. “por cierto, ¿cuánto queda para la asamblea de bienvenida? creo que estaré un buen tiempo ordenando todo”
Su cabeza va y viene, dudando un poco de su respuesta “hice las primeras visitas que sugirieron con el grupo, luego me dediqué a esquiar y beber” estaba segura que Eslovaquia era un lugar mucho más turístico de lo que ella lo pintaba, pero no podía evitarlo. No recordaba hacer mucho más que eso. “Te tomo la palabra, aunque me alegra que por lo menos tenga una utilidad” bromas secas eran lo mejor que le salían cuando intentaba hacerlo. Una risa suave y nasal se le escapa, asiente una sola vez “me alegra que lo sepas, Lika” aunque en realidad la contraria ya entraba en un círculo de personas con los que el trato cambiaba. “Siempre puede ser peor, Miami por ejemplo” un intento de broma, de esos que ya no se le daban muy bien. Pero realmente, unas vacaciones en Miami sonaban cómo su peor pesadilla. “Me gustaría conocer allí alguna vez. Deben ser montañas un poco más entretenidas que las de Eslovaquia llenas de nieve” que sólo se suben para bajar encima de esquíes. Algo que le encantaba, pero podía volverse algo repetitivo, al igual que sus historias. Mira el reloj que tenía en su brazo derecho, uno de los últimos regalos que había recibido de su familia adoptiva “Tenemos media hora aún, te ofrecería ayuda pero ...” al sonrisa se extiende “no quiero hacerlo. Además tampoco habrá mucho problema si llegamos un poco tarde”












