“Encogida en tus acciones, tus miradas profundas que no decían nada en realidad. Me encontraba en medio de la tempestad. Inmersa en tus palabras; las repetía cada noche en mi cabeza; sofocándome con pensamientos infantiles e irreales. Cada día de aislamiento constante, llanto programado, silencios desagradables con sabor a culpa, comportamiento hostil. Noches frías, dolorosas, eternas. Necesitaba un descanso, de ti, de mí, de nosotros, de los fantasmas de un amor que perduran por siempre, así se hayan marchado hace unas horas, días o años.”






