El ser humano es un ser pensante, consiente de razón y estímulos. La espiritualidad que lo define es gracias a su don de interactuar por medio de su intuición.
Algunas instituciones como por ejemplo la teísta, toman esta intuición y la apegan directamente con la palabra. Entonces sucede que la verdad de la razón misma del ser humano puede verse como pecado, según los principios divinos o también un acto verdadero puede verse como bueno para lo que es divino.
Pero la tradición sin Teísmo me ha resultado ser un poco más directa. Y no resulta ser demasiado importante para la los hechos históricos. Y al no haber ese apego a la historia tampoco resulta haber apego a la palabra. La Biblia son hechos históricos. Sean ciertos o falsos, definitivamente se relatan en un periodo pasado de la historia. El teísta la considera importante. Pero para mi, lo importante es estar “Aquí” y “Ahora”.
Porque para mi el “ahora” resulta ser “ahora”, y es incuestionable. Y en base a eso trato de vivir lo que esta pasando justo ahora, en este instante de la vida. Porque para mi no tiene sentido tener ahora algo que le pertenece al pasado. Porque esto es ahora, en este mismo momento. Nada de misticismo y ficción, solo ahora, sencillo, básico, elemental y directo. Y desde ese ahora pienso, razono, creo, argumento, escribo, leo, corrijo, y vuelvo a leer. Y todo ese sentido de inteligencia surge ahora pero sin embargo a estado siempre. Y ese sentido de inteligencia nos hace interactuar como espíritus pensantes con la realidad. Y poco a poco esa interacción nos hace descubrirnos a nosotros mismos, poco a poco pero constantemente.
Y precisamente esa percepción es la que me hace descubrir un mundo fantástico siempre, que poco a poco voy descubriendo. Pero somos pocos los que tenemos esa percepción. Porque la mayoría le teme al “Ahora” y brincan al pasado o al futuro.
“Si pudiera demostrarle al mundo que las experiencias de cada día tienen mas valor que el oro y la plata juntos entonces la vida seria invaluable”.
Entonces así veríamos que solo elegimos entre opciones todo el tiempo. Porque las decisiones que tomemos ahora definirán nuestra vida. Y nuestras decisiones se limitan al sencillo proceso de “causa” y “efecto” todo el tiempo. Pero nada de esto debe verse como malo o bueno, porque nuestras decisiones son incondicionales y nadie puede juzgar si son buenas o malas. Porque cuando esta decisión fue gestada en tu pensamiento hizo parte de tu intuición natural y en ella no hay prejuicios, porque antes no existía.
Pero lamentablemente tomamos decisiones sin prestarle la atención que merecen. Sin considerar que la decisión que tome ahora me conducirá a algún lugar y lo consideramos una molestia o menos importante y así nos llega la muerte. Y no te cuenta cuando la vida pasó frente a tus ojos.