Debo admitir que las mejores cosas que he pensado, que se me han ocurrido, que me he planteado y que he creado, se me han ocurrido en la ducha mientras me baño. Tengo una teoría con respecto a dicho fenómeno. Y como muchas otras cosas que no tienen mucho sentido, y no por ello carecen de explicación, puede parecer ridículo o poco considerable a algunos lectores. Pero es mi teoría, y para mi es tan cierta como el amanecer.
Mi teoría se basa en La Soledad. Piénselo. La soledad es casi efímera en la actualidad. Ya sea con familia, amigos, tu pareja, o tu celular, siempre estas con alguien. Y esa compañía distrae tu mente. No digo que eso sea malo. La mayoría de ocasiones es bueno y agradable. Pero en la ducha, todo eso se desvanece. A menos que quieras entrar acompañado a bañarte, la ducha resulta ser el único espacio de soledad contigo mismo. Tus pensamientos por un instante no están mas que en tu cuerpo y el agua que cae sobre el. Por unos minutos te dedicaras tiempo a ti. Tal vez los únicos que te dediques en el día. Y en mi opinión, el agua limpia mucho mas que la piel muerta de tu cuerpo, el barro o las lagrimas. Limpia tu conciencia. Quita los adornos de tu vida y deja tu alma desnuda para limpiar el polvo del día que ya paso. Sacude las penas, las dichas, tus preocupaciones y sueños. Y vuelve a colocarlos allí. Pero frescos, limpios, claros y admirables. Y durante esos minutos, tu mente se aclara y vez todo de forma distinta. Te deja pensar claramente en lo que no piensas cuando estas distraído. Recuerdas la canción que te gusta y la cantas. Te vienen a la cabeza ideas y sueños que cambiaste por trabajo y ocupaciones. Debo admitir que las mejores cosas que he pensado, que se me han ocurrido, que me he planteado y que he creado, se me han ocurrido en la ducha mientras me baño.