Este arroz está inspirado en los sabores de la comida oriental. Aromático y de un blanco intenso, es una variación exquisita al típico acompañante. Las almendras y el cebollín le dan color a la mesa, y le agregan textura al plato para lograr un acompañante ligero y diferente.
Arroz oriental
Ingredientes
1 taza de arroz Basmati
2 tazas de agua
1 pizca de sal
1 cucharadita de aceite de ajonjolí
6 cebollines, picados finamente
¾ taza de almendras fileteadas y tostadas
Preparación
Para preparar el arroz, en una olla coloca el arroz junto con el agua y la sal. Cocina a fuego alto y lleva a un hervor. Cuando el agua comience a secarse y salgan ¨huequitos¨ en la superficie, tapa la olla y baja el fuego a mínimo. Continúa cocinando hasta que el arroz se seque. Retira del fuego y esponja con un tenedor.
Agrega el aceite, el cebollín picadito y las almendras. Mezcla todo muy bien.
Yo tengo una gran obsesión por las tartaletas-bien sean de frutas, chocolate o frutos secos, para mí no hay nada más rico que acompañar el café o té de a tarde con un pedacito de tartaleta. Las de frutas son refrescantes, mientras que las de chocolate y otros sabores tienden a ser mas densas. Así que variedad hay para todos los gustos.
Esta semana me topé con moras silvestres en el mercado. De esas tan oscuras y brillantes que recuerdan a una noche sin estrellas. Pensé que quizás estarían demasiado ácidas para comer solas, por lo cual me vi forzada a pensar en alternativas que contrarrestaran esa acidez. ¡Y qué mejor para ello que una tartaleta!
Con una base de galleta crujiente y un centro sedoso de crema pastelera, una tartaleta presenta la oportunidad perfecta para contrastar sabores y colores. Las moras con sus gotas rellenas de un morado intenso vienen a completar la palidez de la base. Y al espolvorearlas con un poquito de azúcar, agregamos las estrellas que faltaban a nuestra noche oscura. Y así les dejo una tartaleta que recuerda más a una noche estrellada, o quizás incluso a un bosque nevado. En todo caso, aquí se las dejo: una de las tartaletas más ricas y refrescantes, y además bella para poner de centro de mesa en cualquier celebración.
Y si bien lleva su trabajo, no se espanten. La receta bien puede hacerse por partes. Yo hago la masa el día anterior. Y luego la crema y el montaje solo me toman 20 minutos.
¡Bon Appétit!
Tartaleta de Moras Silvestres
Ingredientes:
Para la masa de la tartaleta
-5 Tazas (500 gramos) de harina
-1 ½ Taza (330 gramos) de mantequilla sin sal
-3/4 Taza (170 gramos) de azúcar
-1 huevo
Para la crema pastelera
-1/2 Taza (125 gramos) de azúcar extra-fina
-50 gramos de maicena
- 3 Huevos
-2 Tazas (500 mililitros) de leche
-1/2 Cucharada de vainilla
-1/4 Taza (50 gramos) de mantequilla
Para decorar
-3 Tazas de moras silvestres
-3 Cucharadas de azúcar pulverizada
Preparación
Para la masa de la tartaleta
-Combina todos los ingredientes en el tazón de una batidora de paleta, justo hasta que se forme una masa homogénea. Si prefieres mezclar a mano, también lo puedes hacer. Cuando tengas una mezcla homogénea, haz una bola con la masa y envuélvela en plástico. Déjala reposar en la nevera por una hora.
-Precalienta el horno a 350ºF.
-Sobre una superficie enharinada y con la ayuda de un rodillo, extiende la masa hasta 2-3mm de espesor. Cubre con ella un molde para tartaletas. Coloca una hoja de papel encerado sobre la masa, y llénala con frijoles secos para agregarle peso. Hornea de esta manera por 15 minutos. Luego retira cuidadosamente el papel encerado con los frijoles, y hornea por 10 minutos más o hasta que la masa esté dorada. Déjala reposar hasta enfriar, y desmolda.
Para la crema pastelera
-En un tazón, mezcla el azúcar junto con la maicena. Agrega el huevo y bate con batidor de alambre hasta que no queden grumos.
-Aparte, coloca la leche a calentar en una olla. Inmediatamente después de que comience a hervir, retira la olla del fuego y vierte muy lentamente la leche caliente sobre la mezcla de azúcar en forma de hilo, siempre batiendo fuertemente con batidor de alambre. Agrega la vainilla.
-Regresa la mezcla a la olla, y cocina revolviendo constantemente con paleta de madera hasta que la crema espese. Retira del fuego.
-Pasa la crema al tazón de una batidora eléctrica. Agrega la mantequilla, y bate con el globo por unos 5 minutos hasta que la crema esté brillante y sedosa.
Para montar la tartaleta
-Rellena la base de la tartaleta con la crema pastelera. Espárcela con la ayuda de una espátula para que quede uniforme.
-Coloca las moras sobre la crema, empezando desde el borde exterior y creando círculos concéntricos.
-Con la ayuda de un colador, tamiza un poco de azúcar pulverizada sobre la tartaleta antes de servir.
¡Hoy es el gran día! ¿Se acuerdan que les he contado que estoy trabajando en un nuevo proyecto? Pues hoy es el día en que finalmente puedo compartir con ustedes el resultado de muchos meses de trabajo y esfuerzo. Hoy comienzo una nueva etapa en mis aventuras culinarias, una que me llena de orgullo, emoción, y sí, también de algo de miedo- porque como todo proyecto, es un reto nuevo y significativo.
Junto con mi socia Ana Marcela, hoy lanzamos la nueva página web www.unapizca.com. Con ella esperamos crear una espacio para compartir nuevas recetas e ideas para celebraciones en casa, así como tips de cocina. Ana y yo hemos estado trabajando duro para incorporar las mejores recetas, probando, cocinando y tomado fotos sin parar. Y pronto, esperamos que los lectores también nos ayuden contribuyendo con sus propias recetas y preguntas, para así crear la comunidad más grande y completa de amantes de la cocina para los países de habla hispana.
Tenemos muchas ideas que todavía nos falta implementar y muchísimo trabajo por delante, pero me llena de felicidad y orgullo poder compartir esta aventura con ustedes que han estado a mi lado desde que empecé. Y no se asusten, que mi blog La Merienda seguirá al aire, pues cuando de cocina se trata, siempre tengo ánimos de seguir aprendiendo y compartiendo.
Por ahora, los invito a que ingresen a www.unapizca.com y que suban sus recetas favoritas para así comenzar a compartir. Y por supuesto, cuéntenme qué les parece. Todas sus sugerencias y comentarios son bienvenidos.
¡Bienvenidos a Una Pizca, un espacio para compartir recetas, ideas y consejos que nos ayuden a hacer de cada encuentro una ocasión para celebrar! www.unapizca.com
Aquí les dejo algunas de mis fotos preferidas de la página:
EL SABOR DE LAS FRUTAS TROPICALES Y UNA AGRADABLE SORPRESA
Hace algunos meses me mudé de Costa Rica a Miami. Ha sido un proceso de adaptación grande. Desde casa e idioma nuevo hasta las cosas pequeñas como el sabor de las frutas y vegetales.Yo encuentro por ejemplo que en Costa Rica las frutas tienen más sabor. Quizás no lucen tan brillantes y perfectas como las que se encuentran en el supermercado Americano, pues estas son de apariencia tan perfecta que parecen de mentira. Pero nada se compara con el sabor de una fruta cultivada a la antigua, en tierras tan fértiles como las Ticas.
Al dar una vuelta por los supermercados de aquí, veo frutas tan bellas que realmente no deja de sorprenderme. Los tomates por ejemplo son brillantes, sin una sola arruga o mancha. Su tamaño es tres veces el de un tomate regular, y están arreglados de manera tal que provoca pegarles un mordisco cual si fueran manzanas. Pero basta con la primera probadita para darse cuenta que realmente su belleza es solo exterior. Un trozo insípido y lleno de agua reemplaza la expectativa de un tomate jugoso y de sabor intenso. ¡Toda una decepción! Con los bananos me pasa igual. Una corteza amarilla pollito y un tamaño nada despreciable lo hacen a uno soñar con el tropical sabor dulce y cremoso del banano criollo. Pero no. Lo que se obtiene es una fruta que se tomó del árbol aún estando verde, y que por lo tanto no desarrolla ninguna profundidad de sabor.
En fin, todo esto para decir que con todas las cosas buenas del mundo desarrollado, extraño el sabor las tierras latinas. Pero hoy, para mi gran sorpresa, me conseguí con que uno de los árboles de mi nuevo jardín está cargadito de una de mis frutas favoritas: el níspero. Tenía años sin comerlo, pues solo lo había visto en mi Venezuela querida. ¡Qué gran descubrimiento que ahora puedo comerlo cuando quiera, directo desde mi jardín! A principio lo ví y no lo reconocí. Y luego asumí que su sabor no sería tan duce como el de mis recuerdos. Pero afortunadamente me equivoqué. Es quizás el níspero más duce y cremoso que he probado. ¡Creo que hasta pegué un par de brincos de la emoción!
Para aquellos que no la han probado, la fruta se conoce en diferentes países como níspero, zapotillo, sapodilla, loquat o medlar. Es una fruta ovoide, muy perfumada y de corteza marrón. Tiene una pulpa fibrosa y dulce, y semillas grandes no comestibles. Son difíciles de conseguir en los supermercados, pues su piel es delicada y se daña fácilmente durante el transporte. Así que se imaginarán mi estado de felicidad al conseguirlo dentro de los linderos de mi propia casa.
En fin, todo esto para decir que a pesar de mi decepción con el sabor de las frutas Norteamericanas, me conseguí con la grata sorpresa de los nísperos dulces que tanto me gustan. Cuando el árbol dé toda su cosecha, ya tendremos oportunidad de jugar con distintas formas de prepararlo. Ya estoy soñando con un merengón de níspero o un buen batido. Mientras tanto, me encantaría saber si ustedes lo han probado, como lo llaman en su país, y qué tipo de cosas cocinan con el.
Llevo dos meses sin escribir. ¡Dos meses! Pensarán que me olvidé de este espacio que tanto quiero. Pero no. Lo cierto es que entre una mudanza internacional y proyectos personales, hubo un período de adaptación. Entre las grandes noticias personales que recibí: ¡voy a ser mama por tercera vez! Y como muchos saben los primeros meses del embarazo traen consigo una serie de síntomas no tan agradables que impidieron que fuese tan productiva en la cocina como de costumbre.
Pero ahora que ya estoy asentada retomo este espacio que tanto disfruto compartiendo. Aquí sigo, siempre cocinando y experimentando. Y para celebrar mi regreso a este blog, les tengo una deliciosa torta de chocolate. Para mí no hay celebración sin torta, así que me pareció la receta perfecta para compartir hoy.
Como suele pasar en la cocina, esta receta surgió de un error de cálculo. Me conseguí a mí misma con exceso de mezcla para queque, y decidí probar con los ingredientes que tenía a mano. El resultado: Una torta húmeda con capas de arequipe intercaladas en un suave bizcocho de chocolate. Honestamente, ¡es imposible resistirse a esta combinación!
Espero que la disfruten, y que la acepten como mi disculpa personal por haberlos dejado sin merienda durante tanto tiempo.
Torta de Chocolate y Arequipe
Ingredientes:
- 2 tazas de azúcar
- 2/3 taza de mantequilla
- 5 huevos
- 3 tazas de harina
- 2/3 taza de cacao en polvo
- 1/2cucharada de bicarbonato de sodio
- ½ cucharada de polvo de hornear
- 1 ¾ taza de leche
- 1 taza de chocolate oscuro
- 2/3 taza de crema dulce
- 1 lata de leche condensada
- ½ taza de dulce de leche o arequipe
Preparación:
1.- Precalienta el horno a 350ºF, y engrasa y enharina un molde de aproximadamente 20 centímetros de diámetro.
2.- Tamiza la harina junto con el cacao en polvo, el bicarbonato y el polvo para hornear. Reserva.
3.- En el tazón de una batidora, agrega la mantequilla y el azúcar. Bate a velocidad alta hasta que la mezcla esté cremosa y blancuzca. Añade uno a uno los huevos, hasta que se incorporen.
4.- Baja la velocidad de la batidora, y agrega 1/3 de la mezcla de harina, seguida por 1/3 de la leche. Continúa intercalando la harina con la leche hasta que todo se incorpore.
5.- Vierte la mezcla en el molde y hornea por 1 hora y 10 minutos, o hasta que al introducir un palillo en el centro, este salga limpio y seco. Deja enfriar y desmolda.
6.- Para preparar la cobertura de chocolate, en una olla pon a calentar la crema dulce. Cuando hierva, viértela sobre el chocolate oscuro, y revuelve hasta que todo el chocolate se derrita. Agrega la leche condensada, y mezcla todo muy bien. Reserva.
7.- Con un cuchillo de sierra, corta la torta en tres capas horizontales.
8.- Coloca la base de la torta sobre un plato para servir. Con una espátula, esparce la mitad del dulce de leche sobre la torta. Coloca una segunda capa de torta, y cúbrela a su vez con el dulce de leche restante. Termina con la tercera capa de torta.
9.- Con una espátula, decora la torta con la cobertura de chocolate.
Esta semana estuve experimentando con ponqués. Esos queques o tortas que usualmente llevan apenas 4 o 5 ingredientes, y que al salir del horno dejan la casa arropada con un aroma difícil de resistir. A mí me fascina un ponqué. De vainilla, limón, o chocolate, puedo comerlo en cualquiera de sus formas y a cualquier hora del día sin excepción. Creo que debe ser porque las tortas siempre las asocio a ocasiones felices: cumpleaños, fiestas o reuniones familiares, donde luego de una grata comida siempre se termina con un buen postre.
En el mercado conseguí guayabitas dulces-los que me conocen saben que para mí son irresistibles- así que no me quedó más remedio que comprarlas e incluirlas en mi receta de esta semana. ¿Qué mejor que combinar dos de mis cosas favoritas en una misma receta?
Quise probar una receta para ponqué de guayaba que me pareció interesante, especialmente porque conseguí guayabitas dulces de temporada lo cual no es cosa fácil. Pero necesitaba algo rápido, pues entre mudanza, negocios y algunas noticias inesperadas en el ámbito personal, no disponía de mucho tiempo para cocinar. Y como eso nunca es excusa en mi cocina, decidí adaptar la receta a una versión mas sencilla, y el resultado no decepcionó: un ponqué ligero y esponjoso, humedecido por un delicioso glaseado de guayaba. Aquí se los dejo.
Ponqué de Guayaba
Ingredientes
Para el ponqué:
- ¾ taza de mantequilla
- ½ cucharadita de sal
- 1 1/8 taza de azúcar
- 5 huevos (con claras y yemas separadas)
- 2 tazas de harina
- 1 cucharadita de polvo de hornear
- ¾ taza de leche
Para el glaseado:
- ¼ taza de agua
- 20 gramos de gelatina sin sabor
- 2 guayabas grandes rojas
- 2 tazas de agua
- ¾ tazas de agua
- 2 ¼ tazas de azúcar
- 1/3 taza de jarabe de maíz claro
- 1 cucharadita de jugo de limón
Preparación
- Precalienta el horno a 350º Fahrenheit. Engrasa y enharina un molde cuadrado de aproximadamente 15 cm de largo.
- En el tazón de la batidora agrega la mantequilla y la sal, y bate unos 2 minutos hasta que tenga consistencia cremosa.
- Añade el azúcar y continua batiendo durante 3 minutos más.
- Agrega una a una las yemas, y continua batiendo durante 5 minutos.
- Luego incorpora 1/3 de la harina, seguido de 1/3 de la leche. Continua alternando la harina y la leche hasta mezclar.
- Aparte bate las claras a punto de nieve hasta que formen picos.
- Incorpora poco a poco las claras batidas a la mezcla cremosa con la ayuda de una espátula y usando movimientos envolventes.
- Vierte la mezcla en el molde engrasado, y hornea durante 1 hora, o hasta que al introducir un palillo este salga seco.
- Retira del horno, y desmolda inmediatamente el ponqué, deja enfriar sobre una rejilla
Para el glaseado:
- En un recipiente pequeño, coloca ¼ de taza de agua y espolvorea por encima la gelatina. Déjala reposar.
- En una olla, coloca las dos guayabas, cortadas en trocitos, y cúbrelas con las dos tazas de agua. Cocina a fuego alto, hasta crear una mezcla de guayaba homogénea, aproximadamente 8 minutos. Pasa por un colador y reserva.
- En otra olla mezcla el azúcar, el agua y el jarabe de maíz. Lleva a un hervor, y cuando aparezcan burbujitas en el borde de la olla, añade el limón, revuelve suavemente con una cuchara de madera únicamente para mezclar.
- Lleva nuevamente a hervor y cocina durante 10 minutos. Agrega el agua de guayaba, deja que hierva nuevamente y deja que se cocine durante 20 minutos mas o hasta que tenga una consistencia de jarabe espeso.
- Agrega la gelatina hidratada, revuelve bien hasta integrar por completo la gelatina, y retira del fuego. Deja enfriar.
Ensamblaje:
- Con la ayuda de un cuchillo de sierra, corta transversalmente el ponqué en 3 capas.
- Comienza a armar la torta, comenzando con una capa de ponqué y cubriendo con una capa del gaseado de guayaba. Repite el proceso alternando las capas de ponqué con el glaseado. Termina con un baño de glaseado.
Un mes. ¡Un mes que llevo desaparecida de este blog! Para los que se preguntan por qué tengo tanto tiempo sin aparecer por aquí, hay una explicación. Estoy en transición. Transición de país, transición de proyectos y transición de vida. Todo ha sido un torbellino tan rápido que apenas he podido sentarme a reflexionar y mucho menos a tomarme el tiempo de escribir.
Por muchas razones en las que no vale la pena ahondar, me estoy mudando de mi amada Costa Rica a Estados Unidos. Fue un poco repentino y me ha costado mucho la despedida. Entre empacar, despedirme de tantos amigos y conocidos y cerrar todos los detalles de la mudanza, estuve muy ausente de este espacio en el que tanto me gusta compartir. Espero no se hayan olvidado de visitarlo de vez en cuando. Pero ya me encuentro en suelo gringo, con mis dos chiquitos a cuestas y muchísimos proyectos nuevos que ya iré compartiendo. ¡Muy relacionados a la cocina por supuesto!
Así que pronto regreso con recetas y detalles de los nuevos proyectos. Mientras tanto, estoy desempacando mi cocina para pronto publicar de nuevo los experimentos culinarios que tanto me gusta compartir con ustedes semanalmente.
Luego de hacer la torta cuatro leches me sobró una cantidad nada despreciable de merengue. Como no me gusta desperdiciar ingredientes y mucho menos trabajo, decidí ponerlo a buen uso y me surgió la idea de hacer unas mini-pavlovas de mango y arándanos para una merienda rica, ligera y refrescante.
La parte más complicada de una pavlova es el merengue, el cual ya estaba listo, solo había que moldearlo en forma de pequeños discos. Luego quedaba conseguir una buena combinación para cubrir la pavlova. Abrí la nevera e hice inspección de inventario. Descarté varios ingredientes que no daban la talla, y justo cuando estaba a punto de tirar la toalla, me picó el ojo un queso Mascarpone que había comprado para otra receta y nunca llegué a utilizar. ¡Versátil y cremoso, me pareció que iría bien con la capa crocante de la Pavlova!
Pero un merengue blanco con una cobertura blanca realmente luciría pálido en el plato, por lo que empecé a buscar algo que me diera una explosión de color. Me fui a inspeccionar la cesta de frutas que tenemos en casa, y allí la encontré. ¿Qué mejor que un mango tropical madurito y el toque elegante de los arándanos? ¡Eso es! Una combinación de texturas y colores que en sus diferencias generarían armonía.
La textura crocante de la pavlova mientras de deshace en la boca contrasta con lo cremoso del Mascarpone, mientras que la dulzura del mango y el ácido de los arándanos agregan intensidad.
Una merienda rápida, ligera y honestamente ¡deliciosa!. Para el toque final, un rocío hilado de miel y algunas nueces hechas pedazos completan la composición.
¡Buen provecho!
Mini Pavlova de Mango y Arándanos
Ingredientes:
- Merengue (4 claras de huevo, 1 Taza de azúcar, ½ cucharadita de jugo de limón)
- 1 Taza de queso Mascarpone
- 1 ½ Cucharada de azúcar
- 1 Cucharadita de vainilla
- Ralladura de 1 limón
- 1 Cucharadita de jugo de limón
- ¾ Taza de mango picado en cuadritos
- ½ taza de arándanos
- ¼ Taza de miel
- ½ Taza de nuez, tostadas y picaditas
- Hojitas de albahaca para decorar
Preparación
- Se precalienta el horno a 180ºF y se cubre una bandeja para hornear con papel encerado.
- Para hacer el merengue, se baten las claras de huevo a velocidad alta. Cuando empiecen a espumar se va agregando el azúcar poco a poco y luego el jugo de limón. Se bate hasta que las claras formen picos suaves.
- Con la ayuda de una manga pastelera y sobre la bandeja cubierta con papel encerado, se forman círculos concéntricos de merengue hasta formar discos de aproximadamente 8 cm. de diámetro.
- Se hornean por 2 horas, o hasta que estén secos y crujientes.
- En el tazón de una batidora se coloca el queso Mascarpone, el azúcar, la vainilla, y la ralladura y jugo de limón. Se bate todo muy bien hasta obtener una pasta homogénea.
- Sobre una bandeja de servir se colocan los discos de merengue. Con la ayuda de una espátula se cubren con una fina capa de la mezcla de mascarpone.
- Se coloca el mango picadito y los arándanos sobre la pasta de mascarpone. Se decora con hojitas de albahaca y las nueces picadas.
- Finalmente se bañan las pavlovas con un fino hilo de miel.
En las familias latinas nunca falta la abuela o la tía que guarda en sus archivos la mas preciada receta familiar: la de la torta tres leches. Es un clásico de nuestra comida latinoamericana, y un postre que para muchos es sinónimo de celebración. Los picos nevados que la decoran, con su leve lluvia de canela, evocan en nuestra sangre Latina los recuerdos más dulces. Desde piñatas a graduaciones, nacimientos y celebraciones, la torta tres leches no puede faltar. Para mí, trae recuerdos que inevitablemente me hacen sonreír y que me invitan revivir los momentos más lindos del pasado.
No sé muy bien cual es su origen. Algunos dicen que es originaria de Nicaragua. Otros insisten en su origen Mexicano. Incuso leí que la receta se originó como parte de una campaña promocional de alguna compañía productora de lácteos, para aumentar sus ventas-lo cual no suena nada descabellado. Les dejo la tarea de verificar esos datos a los historiadores, porque lo que sí es cierto, es que es un postre típicamente latinoamericano que combina tres versiones diferentes de derivados de la leche para crear un bizcocho empapado de dulzura, esponjoso y a la vez cremoso, difícil de resistir.
Como yo tengo un diente dulce, a mí me gusta agregarle un poco de dulce de leche para decorar, convirtiendo así el tradicional tres leches, en un “Cuatro Leches”. ¿Delicioso? ¡Sin duda!
¿Light? ¡para nada! Así que si están cuidando su figura, esta no es la receta para ustedes. Pero como todos necesitamos un gustico de vez en cuando, hoy les comparto una receta sencilla para un cuatro leches ¡simplemente espectacular!
Torta Cuatro Leches
Ingredientes para el Bizcocho:
- 8 Huevos
- 1 Taza + 1 Cucharada de azúcar (250 gramos)
- 2 Tazas + 1 Cucharada de harina (250 gramos)
- 1 Lata de leche condensada
- 1 Lata de leche evaporada
- 1 Lata de crema dulce
Ingredientes para el nevado
- 4 Claras de huevo
- 1 Taza de azúcar
- ½ Cucharadita de jugo de limón
- ½ Lata de dulce de leche
- Canela en polvo para decorar
Preparación
- Se precalienta el horno a 350ºF. Se engrasa y enharina un molde redondo individual de aprox. 9 pulgadas de diámetro.
- Con una batidora eléctrica se baten los huevos junto al azúcar hasta que espumen y doblen su tamaño. Debe quedar una mezcla blancuzca y espumosa.
- Mientras tanto se tamiza la harina.
- Se retira el tazón de la batidora, y se le agrega la harina cernida, MUY progresivamente para evitar que se formen grumos, mezclando delicadamente con una espátula.
- Se vierte la mezcla sobre el molde enharinado. Se hornea por 45minutos o hasta que al insertar un palillo en el centro, este salga limpio. Se deja enfriar y se desmolda.
- En un tazón se mezclan con batidor de alambre las 3 leches (leche evaporada, leche condensada y crema dulce), hasta crear un líquido homogéneo.
- Se coloca la torta sobre una bandeja de servir honda. Con la ayuda de un palillo, se le abren algunos huequitos en la superficie, y luego se vierte la mezcla de leches sobre la torta, dejando que esta absorba el líquido. Se recoge el líquido que va cayendo al fondo de la bandeja, y se vuelve a verter sobre la torta. Este procedimiento se repite varias veces, hasta que la torta haya absorbido la mayor cantidad de líquido posible.
- Para el nevado, se baten las claras de huevo a velocidad alta. Cuando empiecen a espumar se va agregando el azúcar poco a poco y luego el jugo de limón. Se bate hasta que las claras formen picos suaves.
- Con ayuda de una manga pastelera con punta estrellada, se decora la torta con besitos de merengue y de dulce de leche alternados. Finalmente, se espolvorea la torta con un poquito de canela en polvo.
Tips de mi cocina
- Es muy importante batir bien los huevos, o de lo contrario la torta no subirá y no será esponjosa. Lo que le da su consistencia a esta torta es precisamente el aire que se le incorpora a los huevos. De allí la importancia de batirlos bien. Los huevos están listos cuando han doblado su tamaño, son de color blanco, y la mezcla es espesa y esponjosa.
- Al incorporar la harina, es importante mezclar bien y evitar que queden grumos. Como la mezcla de huevos tiene mucho aire, el peso de la harina hace que esta caiga y se acumule en el fondo del tazón. Por ello, es importante asegurarse de mezclar bien para evitar que queden partes de mezcla con exceso de harina sin mezclar. La manera más fácil de mezclar cuidadosamente la harina es hacerlo con las manos (preferiblemente cubiertas con un guante desechable), y así desintegrar con los dedos cualquier apelotamiento de harina.
- La forma tradicional de hacer el tres leches es hornearlo en un pyrex, y luego allí mismo verter las leches y servirlo. Pero desde que mi amiga @anitamarcela me enseñó una presentación más elegante, he preferido hacerlo a su manera. Es decir, desmoldar la torta, y luego decorar sobre una bandeja honda. Queda bellísima para ocasiones especiales, y muy diferente a las presentaciones tradicionales.
Este año como el anterior, tuve la oportunidad de diseñar y crear el menú para una piñata de dinosaurios. La tentación siempre es hacer las cosas que uno ya conoce y ha intentado antes. Eso facilita el proceso, minimiza riesgos y acorta el trabajo. Pero la verdad es que a mí me gusta variar el menú, ponerme creativa y enfrentar nuevos retos. En eso está la diversión, así que esta vez empecé de cero. Hoy les comparto el resultado de este nuevo experimento, desde como monté la mesa, hasta las cosas que serví.
Al montar una mesa, a mí me gusta que quede elegante, pero también que sea amigable. Es decir, que a los invitados les provoque acercarse a probar. Por eso, si bien es bueno tener algunos accesorios y elementos de decoración, a mí me gusta que el enfoque esté en la comida. Es indispensable tener opciones balanceadas para todos los gustos, y también agregar detalles que complementen el tema. En este caso, como se trataba de una piscinada con almuerzo, ocupábamos tener opciones tanto saladas como dulces, y además que soportaran bien el calor veraniego de Costa Rica. ¡Con estas consideraciones y restricciones, nos pusimos manos a la obra!
Luego de pasar horas en internet buscando ideas, decidimos el menú para este año:
- Ensalada de Frutas en cabeza de Dinosaurio
- Vasitos Hervíboros
- Wraps de Jamón y Queso para los peques
- Mini-wraps de pavo, quinoa y espárragos para los mayores
- Galletas decoradas de dinosaurio
- Huesitos de Dinosaurios, hechos a base de pretzels y marshmallows
¡Y por supuesto, no podían faltar los queques decorados para cantar el cumpleaños!
Para picar, se me ocurrió que serían preferibles cosas frescas. Para ello ¿qué mejor que una ensalada de frutas? Eso sí, aquí en La Merienda no nos gustan las cosas aburridas, así que decidí presentarla en una sandía tallada en forma de dinosaurio. De esa manera el cumpleañero tendría una versión comestible de un T-Rex. Es una idea realmente sencilla pero que causa todo un impacto, especialmente con los pequeñines.
Luego una opción salada: vegetales en julianas con un dip de hiervas. Esto se hace en 5 minutos, y es una opción perfecta para esos días calurosos.
Y para el almuerzo, algo cómodo que no implique cubiertos. Nada mejor que unos wraps listos para desempacar y que aguantan bien las altas temperaturas del verano. Los de niños los hice lo más sencillo posible: jamón y queso para evitar comentarios como ¨a mí no me gustan las cosas verdes¨. Pero para los adultos quise hacer algo un poco más sofisticado: wraps de pavo, quinoa y espárragos. Lucen muy lindos en la mesa, y el sabor es excelente. No se imaginan cuantos invitados se acercaron a preguntar qué tenían los wraps dentro, porque a pesar de que los estaban disfrutando muchísimo, no sabían cual era el relleno. El secreto es la quinoa, la cual aderezé con un consomé fuerte de carne para darle sabor. Creo que fueron mi opción preferida de entre todas las cosas que hicimos hoy.
Y para el toque dulce: galletas de dinosaurios, ¨huesitos¨ de dinosaurio (pretzels y marshmallows cubiertos con chocolate blanco), y un par de queques para los dos cumpleañeros.
Para finalizar, simplemente decoramos con plantas tropicales, letreros para cada opción, hechos a base de papel Craft, y uno que otro dinosaurio de juguete. Un toque sencillo, que complementara el tema de la fiesta, sin quitar el enfoque en las cositas ricas que servimos en la mesa. Yo quedé muy contenta, y creo que mis comensales tanto grandes como pequeños también, pues ¡todo lo devoraron como dinosaurios Velociraptors!
Y ustedes, ¿alguna vez han montado una mesa decorada? ¡Me encantaría oír sus experiencias!
** Para no alargar mucho este post, no entré en detalles acerca de las recetas que utilicé, pero si alguna les llama la atención, avísenme y la pongo en post separado.
¨Mmmmmm, ¡Un pedacito de cielo!¨. Así lo describió Emma mi vecina cuando probó su primer bocado de este postre que hice a la carrera para un almuerzo concretado a última hora. Y la descripción de Emma dio en el blanco, porque este pie realmente eleva los sabores de cada componente para crear un compuesto lleno de notas de banano y caramelo que lo hacen a uno volar de la emoción.
El pie de banoffee es un postre de origen Inglés y su extraño nombre es el resultado de la combinación de palabras entre sus dos componentes principales: banano y toffee-que en inglés significa caramelo. Una combinación acertada que toma las notas frutales y cremosas del banano y las envuelve en una melcocha de caramelo.
Antes de hacerlo solo había probado una versión, la de mi amiga Ana Marcela, quien cocina delicioso y presenta las cosas de manera espectacular. Y desde ese día quedé perdidamente enamorada de la combinación de sabores y la simplicidad del pie de banoffee. [Para los que no conocen su blog, pueden seguir a Ana Marcela en http://www.anitamarcela.com].
Esta vez yo hice una versión abreviada que resultó excelente, y como les comenté, fue un éxito rotundo entre los comensales. Así que hoy les comparto la receta, con algunas variantes que pueden utilizar para facilitar el proceso. Este es un postre que realmente se ajusta a sus necesidades de tiempo: Si están apurados pueden hacerlos en tan poco como 15 minutos, y si quieren dedicarle un poco de esfuerzo a irse por el camino mas artesanal, el resultado es exquisito y recompensa el tiempo de dedicación. Si deciden hacerlo todo ustedes, el proceso puede durar hasta 3 horas, pero existen algunos ¨atajos¨ que reducen el tiempo de preparación a tan solo 15 minutos sin comprometer realmente el sabor del postre. Así que esta receta nos permite jugar con el tiempo dependiendo de qué tan dedicados quieran estar en su elaboración.
Para un postre o merienda reamente espectacular, les recomiendo probar este pie de banoffee. Quedarán como los anfitriones estrella, y como verán a continuación, la elaboración es extremadamente fácil. ¡Acompáñenme entonces a preparar un pedacito de cielo!
Pie de Banoffee
Ingredientes
- 400 gramos de galletas de mantequilla, trituradas
- 200 gramos de mantequilla
- 2 latas de leche condensada
- 500 ml de crema dulce, muy fría
- 2 bananos maduros
- Jugo de 1 limón
- 1 trocito de chocolate rallado, para decorar
Preparación
- En un tazón se derrite la mantequilla. Se agregan las galletas trituradas, y se esparce la mezcla sobre el fondo de un molde para pies redondo de 9 pulgadas. Se compacta bien la mezcla, y se refrigera.
- En una olla grande se colocan las dos latas cerradas de leche condensada, y suficiente agua como para cubrir las latas por completo. Se lleva todo a un hervor y de deja hervir durante aproximadamente 2 a 2 1/2 horas, siempre asegurándose de reponer el agua de manera que las latas estén totalmente sumergidas en todo momento. (De lo contrario se corre el riesgo de que exploten!). Se deja enfriar antes de abrir.
- Se cortan los bananos en rodajas finas, y se bañan con el jugo de limón para evitar que se oxiden. Se colocan las rodajas sobre el molde cubierto con la mezcla de galletas y mantequilla.
- Se esparce el dulce de leche sobre los bananos.
- En el tazón de una batidora eléctrica se bate la crema dulce hasta espesar. Con la ayuda de una espátula se esparce la crema dulce sobre el dulce de leche.
- Se ralla un poco de chocolate, y se utiliza para decorar el pie.
Variantes
- La base del pie puede variarse. Para facilitar el proceso pueden utilizar una de las bases pre-hechas que venden en los supermercados. Yo por mi parte, utilicé un poco de Pasta Dulce que tenía en casa lista para hornear.
- Pueden utilizar dulce de leche en lata en lugar de hervir la leche condensada. Si bien el dulce de leche casero tiende a ser más rico, el resultado del pie es igualmente delicioso al utilizar dulce de leche pre-hecho, y esto acelera el proceso considerablemente.
- Para aquellos que realmente quieren algo rápido, pueden sustituir la crema dulce por crema chantilly. El sabor si varía un poco, pero si están apurados, esta opción resuelve.
- Para decorar, pueden también utilizar nueces pecanas o caramelizadas.
En la cocina todos tenemos días buenos y días en los que no todo sale bien. Incluso aquellos que amamos la cocina sentimos la necesidad constante de mejorar nuestra técnica y nuestro repertorio. ¿Pero qué hacer al respecto? Esta semana conversando con amigas, me preguntaron qué podrían hacer para mejorar en la cocina y eso me dejó pensando en consejos prácticos que las ayudaran a mejorar su cocina. Hoy les comparto 5 concejos prácticos que a mí me han ayudado a mejorar los resultados de mis experimentos culinarios.
1. Prepara tu ¨Mise en Place¨: Para aquellos que no han escuchado de este término, significa simplemente ¨puesta en escena¨. En la cocina es indispensable preparar no solo los ingredientes que vamos a utilizar, sino también el lugar de trabajo a manera de facilitar el proceso y el flujo del trabajo. Aunque parezca tonto y hasta un poco obvio, la mise en place puede hacer la diferencia entre obtener un platillo exitoso o un desastre de proporciones lamentables. Pruébenlo y verán. La mise en place implica simplemente preparar los ingredientes y utensilios que utilizaremos, a manera de tener todo al alcance de la mano. Para un poco más sobre el tema, pueden visitar mi post anterior: Mise en Place.
2. Utiliza las herramientas correctas. No hay nada peor que comenzar a cocinar para luego tener que improvisar con utensilios que no son los adecuados. Si bien hay ciertos instrumentos que nos son absolutamente necesarios, es indispensable contar con las herramientas adecuadas para la receta que quieran hacer. Por ejemplo, al utilizar la freidora es útil tener un cucharón con huecos a manera de poder drenar el exceso de aceite luego de freír. Siempre se puede improvisar con un tenedor, pero eso aumenta los riesgos de que el producto se caiga, de que ocurra una quemadura, etc. Por eso antes de empezar a cocinar siempre asegúrense de tener las herramientas correctas a la mano.
3. Planifica con tiempo. Si bien a veces es agradable improvisar en la cocina, los mejores resultados siempre los obtengo cuando he planificado algo con esmero. Eso incluye dedicarle suficiente tiempo a leer toda la receta con antelación, a comprar los ingredientes necesarios, y a planificar suficiente tiempo para realizar cada uno de los pasos de la receta. De lo contrario corro el riesgo de empezar a cocinar emocionada solo para darme cuenta a mitad de receta que me no tengo un ingrediente o que no finalizaré a tiempo para la cena. Igual que con un proyecto es importante tener un buen plan, el cual debe incluir consideraciones de ingredientes, utensilios y tiempos.
4. No escatimes en el uso de ollas, tazones y espátulas. Usa todas las que necesites para trabajar cómodamente. Este consejo lo tomé prestado de Julia Child y creo en el fielmente. Mi esposo siempre me critica porque ensucio una cantidad-según él- absurda de ollas y tazones en la preparación de mis recetas. Cuando me ve cocinando siempre me pregunta que por qué debo ensuciar tanto y que si no me da flojera todo lo que tendré que lavar al final del proceso. Pero enfocarme en cuantos utensilios estoy ensuciando solo contribuye a distraerme de lo principal. Al cocinar, su enfoque debe estar 100% en lo que están haciendo, a manera de conseguir el mejor resultado posible.
5. Práctica, práctica, y más práctica. Como todo en la vida, la cocina es cuestión de práctica. Mientras más se hace, más fácil comienza a hacerse. Los movimientos empiezan a hacerse más naturales y los resultados comienzan a reflejar las horas de vuelo. ¿Saben como me gusta practicar a mí? Invitando a mis mejores amigos a casa con la promesa de pasar un buen rato. Siempre les doy la advertencia de que estoy probando un nuevo experimento culinario, con la promesa de que si sale mal podemos ordenar pizza-y ellos encantados de probar cosas nuevas. De esa manera baja la presión, comparto un rato agradable con amigos, y además obtengo valiosos comentarios sobre como mejorar lo que serví. El tener invitados siempre ayuda, pues cocinar para uno solo suele ser aburrido. Eso sí, les recomiendo que los invitados sean de confianza para no generar estrés adicional, especialmente si están probando una nueva receta.
Y finalmente ¡diviértanse y experimenten sin miedo! La cocina está hecha para compartir. Así que pongan una musiquita, sírvanse una copita de vino, y disfruten del proceso.
Siguiendo estos 5 tips pueden realmente mejorar su desempeño en la cocina, así que recuerden hacer su mise en place, busquen las herramientas correctas, planifíquense con tiempo, no escatimen en el uso de utensilios, y practiquen en la compañía de buenos amigos. El resultado bien vale la pena. Y ahora ¡a cocinar!
Esta receta es para Federico Andrés, quien tiene meses clamando por una receta de profiteroles. Y como lo prometido es deuda, aquí se las dejo.
Recién termina el almuerzo. La comida exquisita. Barriga llena, corazón contento. Pero falta algo. El paladar pide algo más. Algo dulce, decadente, que realmente corone la comida especial que acabamos de disfrutar. No bastaría con un caramelo o un chocolate corriente. No. Una comida extraordinaria merece un final extraordinario. Se acerca el mesero, y aumenta nuestra expectativa. Deja sobre la mesa un plato simple. Un bollito de masa pequeño que inspira algo de ternura. Se siente casi como un lienzo en blanco, esperando que alguien lo pinte. Y entonces sucede: comienzo a oír el goteo, primero lento y pausado, y luego en un río fluido de chocolate fundido que baña lo que antes parecía un simple bollo de pan. Finalmente caen las almendras fileteadas, coronando como nieve la montaña dulce que acaba de aparecer, completando así la obra de arte culinario que llamamos profiterol.
Todavía recuerdo la primera vez que visité París, con sus fachadas imponentes, sus grandes bulevares y sus luces sensuales. Pero sobre todo, recuerdo muy bien mi experiencia gastronómica. Aunque solo tenía 12 años, todavía recuerdo mi primer croissant francés, el ¨chocolat chaud¨ (chocolate caliente) denso y oscuro, y sobre todo, el tradicional ¨steak frites¨ seguido del postre que mejor le va a ese típico plato de bistro: Profiteroles con chocolate caliente. El final perfecto para una comida tan sencilla que algunos hasta dirían que está pasada de moda. Pero para mí, siempre será la expresión perfecta de la comida confort, esa que pediría si tuviera que escoger mi última cena en esta vida.
Los profiteroles son pequeñas montañitas de pasta ¨Choux¨. Una masa neutral, cuyo nombre literalmente quiere decir ¨repollo¨ pues una vez cocida suele tomar la forma redonda de un repollito. La masa es ligera, hecha solo a base agua, harina y mantequilla, y crece como una panecillo gracias a la cantidad de humedad que lleva, la cual genera vapor y hace que las paredes de la masa se ensanchen creando un centro hueco, perfecto para rellenar con diferentes tipos de delicias.
La masa queda doradita por fuera, y tiene un sin fin de usos. Para mí es el vehículo perfecto para experimentar con rellenos y salsas. Hoy la probamos en profiteroles, los cuales suelen ser bollitos redondos acompañados de algún tipo de relleno dulce, y bañados con una salsa de chocolate caliente. En este caso realmente es la combinación lo que hace de este prostre algo especial, pues los componentes por separado realmente no generan mucha pasión.
Tostaditos, doraditos, y ligeros, los ¨repollitos¨ sirven de envase natural. Los rellenos tradicionales incluyen crema pastelera, crema batida o helado. De manera que la textura de la masa contraste con un relleno cremoso y aromático. Y el toque final: ¡un bañito de salsa de chocolate para ayudarnos a limpiar el plato!
La masa se hace en un santiamén, y luego es solo cuestión de escoger el relleno y la cobertura de su preferencia. Aquí les dejo la receta, incluyendo algunas variaciones para aquellos que les gusta jugar en la cocina como a mí.
Pasta Choux
Ingredientes:
- ½ taza de agua
- ¼ taza de mantequilla a temperatura ambiente
- 1 Cucharadita de azúcar
- 1 Cucharadita de sal
- ½ Taza de harina
- 3 Huevos
Preparación:
- Se corta la mantequilla en trocitos. Aparte de cierne la harina, y se precalienta el horno a 375ºF.
- En una olla se colocan el agua, los trocitos de mantequilla, el azúcar y la sal, y se lleva todo a un hervor.
- Se retira del fuego y de un solo golpe se agrega toda la harina. Con una cuchara de madera se revuelve vigorosamente para que todo se incorpore. Se devuelve la olla al fuego, y se continúa revolviendo fuertemente hasta que la mezcla esté pastosa, deje una pequeña lámina de grasa en el fondo de la olla, y no se vean restos de harina (aproximadamente 1 minuto). Se retira del fuego y se continúa revolviendo por un par de minutos.
- Se parten dos de los huevos en un recipiente pequeño.
- Muy lentamente, se van agregando a la olla los dos huevos-de uno en uno-siempre revolviendo fuertemente para incorporarlos. La mezcla estará lista cuando al levantar la cuchara de madera, la mezcla cuelgue de la base de la cuchara formando una letra ¨V¨.
- Se cubre una bandeja de hornear con papel encerado. Con la ayuda de una cuchara o manga pastelera, se hacen montañitas de mezcla, de aproximadamente 3cm de diámetro. Asegúrense de dejar al menos 5 cm de separación entre cada una, pues la masa crecerá en el horno.
- En un tazón pequeño se bate bien el huevo restante. Con a ayuda de una brocha, se pintan las bolitas con el huevo batido. Este paso debe hacerse de manera delicada, de manera que el huevo no se chorree.
- Se hornean los profiteroles por aproximadamente 50 minutos, o hasta que estén bien dorados y al levantarlos se sientan livianos y huecos. Se dejan enfriar por completo.
Rellenos:
Los rellenos más sencillos son helado o crema batida. Si quieren utilizar helado, deben llenar los profiteroles justo antes de servir, para evitar que el helado se derrita y humedezca el profiterol. También se pueden rellenar con crema pastelera.
El relleno que yo utilicé (y me encantó) es de la chef Giada DeLaurentis y es super fácil de hacer. Necesitan:
- 1 Taza de queso mascarpone
- ¾ taza de queso ricota
- 3 cucharadas de azúcar
Se mezclan todos los ingredientes en un tazón hasta que la mezcla esté homogénea. Se refrigera hasta que se quiera utilizar.
Salsas:
Las más tradicionales son de chocolate oscuro. Se puede utilizar un simple ganache de chocolate, para el que necesitan:
- ½ taza de chocolate oscuro en trocitos
- ½ taza de crema dulce.
Para hacer el ganache, ponen la crema en una ollita hasta que hierva. Luego se vierte sobre el chocolate, y se revuelve hasta que todo el chocolate quede derretido en la crema.
O también se puede ser creativo: Yo utilicé ½ taza de Nutella y la combiné con ¼ de taza de crema dulce. Se calienta en el microondas por 30 segundos, y se revuelve bien hasta que la mezcla esté homogénea.
Montaje
- Con un cuchillo de sierra, se hace un corte horizontal en cada profiterol, de manera que quede un recipiente y una tapa separada.
- Se rellena cada profiterol con el relleno de su elección, y se le coloca su tapa encima.
- Se baña con el chocolate fundido, y para decorar se agregan almendras tostadas.
¡Buen provecho!
Tips de mi cocina
- Se debe incorporar el harina de un solo golpe a la olla, siempre revolviendo con cuchara fuertemente. De esta manera nos aseguramos que el harina se cocine uniformemente.
- No se debe utilizar batidor de alambre pues la mezcla es muy pesada y se pegará. Además no hace falta incorporar aire en este paso, puesto que la masa crecerá en el horno solita a punta de vapor.
- Una vez horneados los ¨choux¨ o profiteroles, se pueden congelar hasta por un mes en una bolsa hermética. Para descongelar, simplemente se hornean por un par de minutos hasta que vuelvan a agarrar su temperatura y textura crujiente. Así que si los quieren hacer por adelantado, pueden hacerlo con tranquilidad y el día de su evento quedarán elegantísimos con tan solo un par de minutos en el horno. O para los gorditos como yo, es una manera de siempre tener un postre al alcance de la mano!
- Si quieren asegurarse que todos los bollitos salgan del mismo tamaño, solo tienen que dibujar círculos del tamaño deseado sobre el papel encerado para que sirvan como guía. Luego voltean el papel encerado (de manera que el trazo de lápiz quede hacia abajo) y con la ayuda de la manga pastelera, rellenan cada círculo con la cantidad apropiada de masa.
A mí, me encanta desayunar. No hay nada más rico que el cafecito de la mañana, y sobretodo cuando viene acompañado de cositas deliciosas. Pero la verdad es que en casa a veces terminamos por someternos a la misma rutina, comiendo todos los días algo rápido y conveniente que nos permita salir de la casa sin mucho esfuerzo y con la pansita llena. Pero los fines semana están hechos para disfrutar, y este fin de semana me propuse romper con la rutina y aventurarme con un desayuno diferente.
Yo siempre, SIEMPRE he querido aprender a pochar huevos. Cuando los pido fuera de casa me fascina que llegan calienticos y con la yema que se desborda sobre el acompañante de turno. Además, hay mil maneras de comerlos: sobre pan tostado, con salmón, con espárragos, en ensaladas, etc. En fin, son un elemento básico de la cocina clásica, y en mi opinión una verdadera delicia. Y finalmente, por si todo eso fuera poco, son una opción súper saludable, puesto que el huevo se cocina en agua, sin grasas añadidas. Razones de sobra para intentar hacerlos en casa.
Sin embargo, la verdad es que siempre me ha intimidado el proceso. Las veces que intenté hacerlos anteriormente, había terminado con una olla llena de clara de huevo dispersa, con yemas rotas, y con un nivel altísimo de frustración. Pero este domingo dije ¨no más¨. ¡Es hora de aprender a pochar un huevo como los profesionales! Así que agarré el cartón de huevos entero, una olla grande y un cucharón con huecos, decidida a probar suerte en mi cocina, sin miedo y con determinación. Los invito a participar en mi búsqueda por el huevo pochado perfecto.
Primero lo primero: El proceso es sencillo, pero lleva práctica. Así que no se frustren si no les sale a la primera. A mí me ha tomado ya bastantes intentos antes de lograr un resultado aceptable.
Luego vienen los utensilios e ingredientes: vamos a necesitar una olla grande, una cuchara con huecos, un poco de vinagre blanco, un ramequin o taza pequeña, y un huevo que esté muy fresco. Es esencial que el huevo esté fresco, o de lo contrario será muy difícil lograr un buen resultado. Y también les recomiendo que tengan todos los utensilios a mano antes de empezar el proceso, pues la cocción del huevo ocurre realmente rápido.
¡Y ahora sí, manos a la obra! Abajo les pongo los 5 simples pasos a seguir para lograr un buen huevo pochado:
Paso 1: Se pone abundante agua en una olla grande (yo utilicé alrededor de un litro), y se lleva a un hervor. Luego se baja la temperatura, a manera de lograr que el agua no esté hirviendo de manera violenta, sino que más bien presente niveles moderados de burbujeo. Luego se agrega una cucharadita de vinagre al agua, lo cual tiene el efecto de ayudar con la coagulación del huevo una vez que lo sumerjamos.
Paso 2: Se rompe cuidadosamente la cáscara de huevo, y este se vierte en un ramequin o taza pequeña, lo que nos ayudará a verter el huevo en el agua (paso 3).
Paso 3: Con la ayuda de una cuchara, se da vueltas de forma circular al agua hirviendo, a manera de crear una especie de remolino. Inmediatamente al sacar la cuchara, se vierte entamente el huevo en el centro del remolino.
Paso 4: Se deja el huevo en paz por 3 minutos. Yo varias veces caí en la tentación de seguir dándole vueltas al agua para asegurarme que el huevo tomara la forma deseada (es decir, que se envuelva sobre sí mismo). Pero eso lo único que logró fue romper el proceso de coagulación y terminé con la clara toda dispersa. Así que dejen a su huevito en sana paz, que él solito debería encargarse de agarrar forma.
Paso 5: Una vez transcurridos los 3 minutos y con la ayuda de una cuchara de huecos, se saca el huevo del agua y se escurre bien.
¡Listo! Ya tenemos el huevo pochado. Si les pasa que los bordes del huevo pochado no están uniformes, pueden darles forma con unas tijeras de cocina o con la ayuda de un cuchillo.
Luego es solo cuestión de decidir como lo quieren acompañar. En mi caso, para celebrar el éxito de mi experimento, decidí colocar el huevo sobre una tostada de pan, cubierta de aguacate. Agregué un chorrito de aceite de oliva, sal y pimienta al gusto, y luego algunas hojuelas de pimienta roja para condimentar. ¡Mmmmmmm, no hay mejor recompensa, y creo que tengo nuevo desayuno preferido!
Y ustedes, ¿cómo prefieren comerlos?
Tips de mi Cocina:
- A manera de consejo, sé que hay chefs que prefieren pasar el huevo una vez pochado por agua salada hirviendo, durante 30 segundos, para quitarle a los huevos el leve sabor a vinagre que puedan tener. A mí honestamente este paso no me hizo falta, pero se los dejo por si quieren hacer sus propios experimentos de sabor.
- Si van a cocinar más de un huevo, yo les recomiendo que lo hagan uno a la vez, pues de lo contrario el agua tiende a enturbiarse y los huevos a mezclarse. Sé que hay chefs que logran pochar dos o tres al mismo tiempo-yo no lo logré- pero para ello necesitan que los huevos estén extremadamente frescos, que la olla sea lo suficientemente grande como para dejar amplio espacio entre cada huevo, y no se debe dar vueltas al agua en forma de remolino pues esto solo logrará que se mezclen los huevos entre sí. Así que yo les recomiendo que repitan el proceso uno a uno.
- Si prefieren, hay tiendas de que venden utensilios de cocina para facilitar el proceso (por ejemplo, vasitos de silicón que se colocan en el agua para asegurar que el huevo quede contenido y no se disperse). Yo aún no los he probado, y creo que ya que aprendí a hacerlos sola no debería necesitarlos. Pero si les intimida el proceso ¨manual¨ son una buena manera de lograr un huevo pochado perfecto.
- En resumen:
o Utilicen huevos muy frescos o (como saber si un huevo está fresco: Click aquí)
o Agreguen un poco de vinagre al agua hirviendo
o Rompan los huevos primero en una taza pequeña
o Creen un remolino en el agua
o Viertan el huevo lentamente en el centro del remolino
o Dejen cocinar por 3 minutos. Escurran, y corten las puntas para darles forma.
PASTA DE CHOCOLATE-PARTE II: CON SALSA DE GORGONZOLA Y NUECES
Hoy vamos a pasar de lo dulce a lo salado, en una transición que no me esperaba pero que sorprendentemente funcionó de lo mejor. ¿Se acuerdan el mes pasado cuando probé la pasta de chocolate? Aquellos que siguen el blog sabrán que después de experimentar con varias opciones dulces, me quedé con las ganas de probar la combinación entre el sutil aroma de la pasta de cacao y opciones saladas que lo complementaran. Se me ocurrió probar con un queso gorgonzola que tenía en casa, y la combinación quedó divina, por lo que hoy les comparto el experimento.
La pasta de chocolate tiene un sabor neutral. No es lo suficientemente dulce como para necesariamente calificar de postre, pero sí tiene algo de dulce ligeramente presente, al punto que incluso confunde al paladar. Por eso me costó un poco conseguir una combinación que funcionara. Las salsas dulces, si bien quedaron muy ricas, pueden sentirse un poco empalagosas al mezclarlas con la pasta. En cambio, al probar la pasta con sabores más fuertes, se realzó el sabor a cacao, balanceando los toques fuertes del queso, con los suaves de la pasta.
Aquí les dejó la receta para la salsa, en caso de que la quieran probar. Funciona con cualquier tipo de pasta, así que si no consiguen la de chocolate, no se preocupen, que igual queda muy rica la combinación. Es una salsa cremosa y suntuosa, por lo que yo les recomiendo servirla en porciones pequeñas a manera de no cansar al paladar sino más bien dejarlo pidiendo un poco mas ;o)
Ingredientes para la salsa
- ½ taza de crema dulce
- ¼ taza de queso Gorgonzola
- Sal y pimienta al gusto
- Nueces y albahaca para decorar
Preparación
- En una ollita se calienta el queso Gorgonzola a fuego medio, hasta que comience a derretirse.
- Se agrega la crema dulce, y se continúa revolviendo hasta que el queso se derrita por completo.
- Se baja el fuego, y se deja reducir la salsa por unos 3 o 4 minutos.
- Se agregan sal y pimienta al gusto
Para servir, se revuelve la pasta con la salsa, y se decora con un poco de nueces tostadas y algo de albahaca. ¡Buen provecho!
Nada más rico que empezar el domingo con alguna delicia recién salida del horno. Comenzar el día con aromas a mandarina y mantequilla, saboreando un ponquesito esponjoso-ni muy dulce ni muy salado-es buen augurio para la semana. Y mojaditos en café, Mmmmmm ¡No hay palabras! Hoy preparamos scones de cranberry y mandarina, para los gorditos de alma como yo.
Este domingo me levanté de malas porque sabía que mi esposo salía de viaje de trabajo. Así que para levantarme el ánimo decidí cocinar pues eso siempre logra ponerme de buen humor, especialmente cuando los aromas comienzan a emanar del horno y sale algo doradito y calientico listo para degustar! Esta vez necesitaba algo que fuera rápido y sencillo, porque tenía a mis dos monstruos preferidos rondando la cocina e interrumpiendo cada cinco segundos con asuntos urgentes como “la muñeca está llorando y necesita que le cambies el pañal” o “vamos a jugar a que somos Tortugas Ninja”. Así que los criterios de hoy fueron: 1) Buen aroma al hornear 2) Rapidez de preparación y 3) Ingredientes sencillos que tuviera a la mano.
Tenía tiempo que no probaba hacer scones, esos ponquesitos de origen Británico que se toman junto con el té. Son deliciosos si se hacen bien. Ni muy dulces, ni muy salados, y bien esponjosos, realmente son una delicia. Si alguna vez los han probado y no les gustaron, es probable que hayan probado alguna versión comercial, pues estas generalmente son resecas y con poco sabor. Yo por eso rara vez me animo a pedirlos fuera de casa. Pero cuando están bien hechos, los scones son imperdibles. Suaves y húmedos por dentro, y tostaditos por fuera.
Esta receta de hoy la hice con mandarina y cranberries, pues fue lo que encontré en mi cocina. Pero los sabores se pueden variar al gusto: limón, arándanos, naranja y frambuesas son algunos de mis preferidos.
Scones de Cranberry y Mandarina
Ingredientes
- 4 Tazas de harina
- ¼ Taza de azúcar
- 2 Cucharadas de polvo de hornear
- 2 Cucharaditas de sal
- Ralladura de 1 mandarina
- 3 Barras de mantequilla fría, cortada en daditos pequeños
- 4 Huevos
- 1 Taza de crema dulce
- 1 Cucharadita de jugo de mandarina
- 1 Taza de cranberries secos
- ¼ Taza de harina adicional
- 1 huevo batido con dos cucharadas de agua (o en su defecto, dos cucharads de leche con una cucharada de tapa dulce)
- ½ Taza de azúcar glace
- 4 Cucharadas de jugo de mandarina
Preparación
- Se precalienta el horno a 400ºF, y se forra una bandeja con papel encerado.
- En el tazón de una batidora eléctrica y utilizando la paleta, se mezclan la harina, el azúcar, el polvo de hornear, la sal y la ralladura de mandarina.
- Se agregan los daditos de mantequilla fría, y se mezcla a velocidad baja, hasta que los pedacitos de mantequilla estén del tamaño de un petit-pois.
- Aparte se baten los huevos junto con la crema y la cucharadita de jugo de mandarina. Se agrega esta mezcla al tazón de harina, siempre a velocidad baja, y se bate apenas hasta que todo se mezcle. *
- Aparte, se mezclan los cranberries con el ¼ taza de harina restante, y luego se agregan a la mezcla a velocidad baja hasta que apenas se mezcle todo.
- Se coloca la mezcla sobre una superficie enharinada, y con la ayuda de un rodillo, se extiende la masa hasta llegar a una espesor de aproximadamente 2,5cm, siempre moviéndola sobre la superficie enharinada para evitar que se pegue. Con un cortador de pasta redondo, se recortan los scones y se colocan sobre la bandeja cubierta con papel encerado.
- Con la ayuda de una brocha, se pinta el tope de cada scone con la mezcla de huevo batido y agua. **
- Se espolvorea el tope de cada scone con un poco de azúcar, y se hornean por 20 minutos o hasta que estén bien dorados y firmes al tacto.
- Mientras tanto y con un batidor de alambre, se mezcla el jugo de mandarina con el azúcar glace hasta crear un glaseado espeso. Cuando los scones se hayan enfriado, se rocían con el gaseado de mandarina.
¡Buen provecho!
Tips de mi Cocina
* La mezcla no lucirá uniforme; por el contrario, se verá llena de pepitas de mantequilla, lo cual es normal. No se debe sobrebatir, o los scones quedaran secos y duros.
**Como se me acabaron los huevos, yo utilicé una mezcla de leche y tapa dulce (papelón) para ayudar a que los scones doraran. Pero el huevo con agua es mas sencillo y funciona aun mejor.
Estos no son suspiros cualquiera. A pesarde su tamaño miniatura, proporcionan una explosión de sabor, y lucen bellísimos para regalos o mesas de dulces. Son versátiles, exquisitos, y muy fáciles de hacer. Hoy probamos suspiros delicadamente aderezados con vainilla, canela y naranja.
En la casa, por algún motivo siempre me sobran claras de huevo. En mi obsesión por hacer queques, mousses y cremas, siempre termino utilizando más yemas que claras. Por ende de vez en cuando me pongo a experimentar con ellas. Esta vez probé una receta adaptada de Dominique Ansel para hacer mini-suspiritos de sabores, y quedé muy contenta con el resultado. La textura es perfecta, y se conservan muy bien en un recipiente hermético. Pero lo mejor es que la receta base es muy fácil de adaptar a un sin-fin de sabores, y que la preparación es sumamente sencilla.
Los suspiritos por sí solos son el prefecto ¨snack¨ (En mi casa, los pequeñines los devoran a un paso acelerado). Pero además sirven para decorar queques y mousses, o incluso para agregar a cereales o acompañar una buena taza de té. Hoy les comparto la receta base, y tres versiones de sabores distintos: vainilla, canela y naranja. Mis preferidos y los de mi hija de dos años fueron los de canela, mientras que a mi varón de 4 le gustaron más los de vainilla. Y para ustedes que prueban mis recetas en casa, ¿cuáles son sus preferidos? ¿qué otros sabores les gustaría probar?
Mini-Suspiritos (Receta Base)
Ingredientes
- 2 ¼ Taza de azúcar glace
- 4 Claras de huevo
Preparación
- Se precalienta el horno a 200ºF, y se cubre una bandeja con papel encerado.
- En una olla mediana, se colocan dos tazas de agua a hervir.
- En una tazón se colocan las claras y el azúcar, y luego se coloca el tazón sobre la olla de agua hirviendo, cuidando que el fondo del tazón no llegue a tocar el agua. Con batidor de alambre, se comienzan a batir las claras y el azúcar hasta que se calienten un poco al tacto (aprox. 113ºF si tienen termómetro).
- Se traslada el tazón a una batidora eléctrica, y se continúa batiendo a alta velocidad, hasta que las claras tripliquen su volumen, se espesen, y se enfríen (aprox. 5 minutos). La mezcla debe quedar esponjosa y debe lograr hacer picos medios.
- Con la ayuda de una espátula, se agregan de forma envolvente y muy delicadamente, los sabores que se quieran utilizar.
- Se coloca la mezcla en una manga pastelera con boquilla redonda, y se dispensa la mezcla en pequeñas cantidades sobre la bandeja con papel encerado. Para lograr una forma de ¨gota¨ debe sostenerse la manga a un ángulo de 90 grados sobre la bandeja, dispensando la mezcla de manera constante y luego jalando la manga hacia arriba para crear un pico.
- Se hornean los suspiros por 40 minutos, o hasta que los suspiros estén bien secos y crocantes.
Sabores
Yo dividí la mezcla en tres partes iguales. Una vez batidas las claras y azúcar a punto de suspiro, agregué a cada parte los siguientes ingredientes:
- Para los suspiros de vainilla: Semillas de ½ vara de vainilla
- Para los suspiros de canela: 1 cucharadita de canela molida, y unas gotas de colorante morado.
- Para los suspiros de naranja: Ralladura de una naranja, y unas gotas de colorante naranja.
Tips de mi Cocina
- Para este tipo de merengue (se le llama merengue Suizo), en el que se disuelve el azúcar en las claras sobre calor, no hay que preocuparse por sobre-batir la mezcla. Es decir, el tiempo de batido no afectará la textura final del merengue. Por ende, es mejor sobre-batir a quedarse corto en el tiempo de batido.
- Una vez que está listo el merengue, para agregar los sabores debe hacerse de manera muy delicada. Si se manipula mucho el merengue, este perderá su estructura.
- Para evitar que el papel encerado se levante, pueden colocar una gotita de mezcla se suspiro en cada esquina, entre el papel y la bandeja. Esto ayuda a que el papel se quede fijo sobre la bandeja y no se levante.
- Dependiendo de su horno, vale la pena rotar la bandeja durante el transcurso del horneado, para evitar secciones de calor desigual.
- Los suspiritos se conservan muy bien durante una semana en un recipiente hermético a temperatura ambiente, alejado de fuentes de humedad.