San Valentín: Un cupón para invitar a bailar y una especie de aventura de viernes por la noche .
Es interesante hasta que punto uno puede llegar con tal de obtener un par de testimonios en un evento en donde prácticamente se buscaba encarar o reafirmar una relación ya comenzada desde hace un tiempo, cómo en un baile con la temática de San Valentín. Considero que era el único buen motivo para salir de casa en un viernes lluvioso de verano, por lo que ya había dado mi palabra de que iba a ir preguntando la noche anterior por mensaje directo en Instagram si podía hacer notas a uno de los organizadores del evento. Dado el OK y con una expectativa de hacer buenas entrevistas, tomamos el 526 y nos largamos para ahí.
Mientras iba en el ómnibus, pensaba en las preguntas que iba a hacer (cómo siempre improvisadas en el momento y según la receptividad de los entrevistados). También puse en consideración hacerlo de la misma forma que en La Bajada, en donde sólo grabé las notas por audio ya que no tenía a alguien que me hiciera de filmmaker, o sino le iba a pedir a alguien que me ayudara en ese aspecto y claro no quitarle mucho tiempo para hacer su galanteo. En sí estaba decidido a que las notas iban a salir de alguna manera o de otra.
Llegué al baile, saludé a algunos que estaban ahí y saqué algunas fotos a pedido de una pareja. La forma de contacto fue un cuanto casual "Ya que sos influencer, sácanos unas fotos con tu celular" y así cómo si fuera un fotógrafo profesional trabajando en una fiesta de quince saqué las fotos y de paso le presté por unos breves momentos mi celular para que se hicieran una selfie romántica (no, no hubo beso para la foto).
Después de este suceso, empezó mi búsqueda de la noche: algún buen joven que no le gustara bailar y que estuviera parado cual árbol en una plaza. Pero mi problema se resolvió provisoriamente ya que hablando con el organizador que contacté por Instagram, me preguntó si necesitaba algo y ahí le hice mi planteamiento por lo que accedió, hablándole a un muchacho que estaba al lado mío pidiéndole el favor. El muchacho accedió con gusto y ya le pasé las directrices de cómo quería que se dieran las grabaciones. Pero para suerte mía, la misma pareja que me había pedido para hacerles una sesión gratis de fotos ya tenía planes para con él y la hermana de ella. En fin, cosas que pasan.
Mientras tanto disfruté del baile saludando a más personas y agarrando coraje para grabar mientras tomaba algunos vasos de Pepsi y miraba el panorama tanteando el terreno. Hice algunas grabaciones para el vídeo y a lo último le pedí a otra persona para que me ayudara a filmar (el joven de barba que aparece en la foto, gracias Matías por el registro).
En cuanto a las entrevistas no hice muchas (máximo fueron 3 y todos hombres) porque no me sentía lo suficiente hábil para pedirle entrevistas a las gurisas, pero de ahí surgió una idea utilizando los recursos que habían ahí cómo por ejemplo unas invitaciones en formato cupón para invitar a bailar. La idea era la siguiente: Mientras entrevistaba les lanzaba el desafío de invitar a alguien a bailar, usando el cupón cómo recurso. Humildemente fue una buena idea y el resultado lo van a ver en el vídeo o escucharlo en Spotify.
En sí va a hacer algo cortito, pero espero que me traiga más público y con esto tenga más ganas de hacer este tipo de entrevistas.
Para ser sincero, esto me recordó a un programa que pasaban los domingos de tarde en donde se cubrían eventos cómo casamientos y cumpleaños de quince. También mis referencias en las notas realizadas en fiestas se han ido sumando gracias a vídeos en Tik Tok y Reels en Instragram. Tengo plena consciencia de que no hay que hacerlo igual, pero sí puedo tener la licencia poética para tomarlo cómo base para desarrollar mi propio producto.
Esto de crear contenido y hacerlo con ganas lleva su trabajo, pero de algo que sí estoy seguro es que me ayuda a divertirme haciéndolo y contando el por detrás de todo.
Estate atento a las redes de La Bomba para cuando salga el episodio.








